Jaime Spak
Para Lampadia
Este Congreso es tan, pero tan antiperuano que, aunque faltan solo unas dos semanas para las elecciones, siguen presentando leyes que generan un gasto tal que, si se promulgan, generarían un forado fiscal que va a ir contra el crecimiento del país.

Promueven leyes tan absurdas como la caducidad de las concesiones mineras formales antes de tiempo, para que la minería informal se apodere de nuestros recursos.
Son promovidas por los innombrables congresistas que salieron elegidos de la mano de Pedro Castillo. José Luna Gálvez recibió en su bancada a todo este lumpen que salió, sobre todo, de Perú Libre y APP.
Luna y Acuña son gente de derecha ignorante y un peligro latente, pues su angurria es tal que no les importa si el país se desmorona.
Estamos contra el tiempo. Acuérdense, antes de emitir sus votos, que Acuña, en los últimos cinco años, apoyando a Castillo y a Boluarte, se ha apoderado del sector salud.
Es responsable de la debacle del Minsa y de EsSalud.
Los pobres pacientes que acuden a una posta médica, a un hospital regional del Minsa o a EsSalud se enfrentan a un vía crucis: no hay citas, medicinas ni equipos para hacer pruebas tan importantes como una tomografía.
Siguen poniendo a gente de su partido o entorno familiar para que sigan usufructuando a costa del dinero de todos nosotros.
Su otro adlátere, el señor Luna, que debería estar confinado en un recinto carcelario, está en medio de un juicio que puede sentenciarlo a 20 años.
Una vez que deje de ser congresista, tendrá que proseguir.
Acuérdense de que este hombre estaba con arresto domiciliario cuando salió elegido congresista.
Luna y Acuña han traicionado las esperanzas de miles de jóvenes que estudian o estudiaban en sus universidades de bajísimo nivel.
Su campaña millonaria está en manos de muchachos expertos en redes para ganar votos de los ignorantes.
Hagan una pequeña encuesta entre gente de su confianza y pregunten si contratarían a algún egresado de las universidades que son de propiedad de estos hombres.
Este Congreso es tan inconsistente que vaca a la señora Boluarte y elige a un joven Jerí, y le quita la confianza en solo cuatro meses, generando una crisis sin precedentes.
Luego de ello, elige a un hombre de 83 años, muy limitado, tanto que él mismo se preguntará: ¿qué hago sentado aquí?
No tiene capacidad de nada y hay oportunidades en que vocifera comentarios absurdos, como que conversa con filósofos ya muertos todos los días.
Llama a De Soto para que sea el premier y, unas horas después, lo traiciona y pone a la señora Miralles.
Y este absurdo Congreso, corriendo contra el tiempo, le dice al que acaba de elegir para conducir el país que no le darán el voto de confianza a su primer gabinete y la obliga a renunciar a solo tres semanas de haberla nombrado. De Ripley.
Una comedia de equivocaciones. La realidad supera largamente a la ficción.
Por ello, queridos lectores, tenemos que correr contra el tiempo para poder estudiar muy detenidamente la enorme cédula electoral.
Nadie debe ir a votar sin saber exactamente por quién votará para jefe de Estado y para el Congreso, sabiendo que acá debe elegir senadores nacionales y regionales, diputados y el absurdo Parlamento Andino, que no sirve para nada.
Es importantísimo darle el voto a congresistas probos y honestos.
Analicen sus hojas de vida.
Muchos medios de comunicación y páginas web tienen un sistema muy interesante para que puedan absolver todas sus dudas.
Estamos hartos de tanta mediocridad. Es el momento de que nosotros hagamos el cambio con nuestros votos.
Como lo expresé en mi artículo anterior, la culpa de este desmadre la tienen las decenas de candidatos que se presentan a pesar de que no tienen opción.
Si en lugar de 36 candidatos tuviéramos no más de 8, sería mucho más fácil y útil la votación y estaríamos con mayor información sobre a quién darle nuestro voto.
Lo que sucede es que, en el Perú, muchas personas, en su currículum, desean que figure como excandidatos a la presidencia.
Como si ello los volviera más importantes.
A estas alturas, hace cinco años, empezaron a haber sorpresas en las últimas semanas.
No sabemos si esta vez ocurrirá lo mismo, pues la gran mayoría no sabe por quién votar. Muchos no tienen fe en que quien salga elegido pueda sacar al país de la crisis institucional que vivimos.
El puesto de presidente está muy desacreditado.
Ojalá que los electores piensen muy seriamente a quién le dan el voto y que, por lo menos, sea un candidato que tenga un equipo de nivel para que gobiernen apropiadamente.
Estamos contra el tiempo. Les pido que analicen previamente la cédula e ir a votar con una idea clara y no decidir el voto en la cola.
Lampadia






