Uri Landman
Para Lampadia
Todos recordamos al famoso personaje de la serie mexicana “El Chavo Del Ocho” interpretado por el actor y comediante Rubén Aguirre. El profesor Jirafales era el maestro de la escuela primaria donde asistían todos los niños de “La Vecindad”, entre ellos “el chavo”, “la chilindrina”, “Quico”, “Ñoño”, “la Popis”, “Godínez” y hasta “don Ramón” fue su alumno.
El profesor Jirafales era un hombre educado, elegante, de buen porte y con mucha paciencia para enseñar a sus estudiantes, aunque a veces perdía los estribos y gritaba su célebre frase “ta, ta, ta, ta, ta” con la que recuperaba el orden y la disciplina en el aula.
Si el profesor les hubiera gritado “ta, ta, ta, ta, ta” a una clase de alumnos peruanos hace unos meses, probablemente hubiera sido denunciado por alguno de ellos por maltrato psicológico.
La semana pasada la presidenta Fujimori anunció una reforma integral al sistema educativo peruano que considera la adopción de una serie de normas y sanciones que buscan recuperar el orden y el principio de autoridad en los colegios. El reglamento pre-publicado contempla una serie de sanciones ante comportamientos inaceptables dentro de los colegios y reinstaura las suspensiones y expulsiones en casos que así lo ameriten.
Durante el gobierno de Vizcarra se llegó al absurdo de prohibir las expulsiones de alumnos que cometían faltas muy graves en los colegios, con la excusa que el MINEDU consideraba que la expulsión de un alumno era el reconocimiento del fracaso institucional en la formación pedagógica del mismo. Esta era una lógica absurda que perjudicaba a los cientos de miles de estudiantes que sí tenían buena conducta y asistían a sus aulas en busca de una buena educación.
Uno de los puntos más importantes anunciados por la presidenta, es la revisión del currículo escolar y del contenido de los textos, para eliminar toda la ideología introducida en los colegios desde la época en la que los ministros Saavedra y Martens incluyeron el enfoque de género en el currículo nacional.
El ministro de educación también anunció que en las escuelas públicas no estará permitido que las niñas asistan con el cabello o las uñas pintadas, no se permitirá el maquillaje, las faldas tendrán que terminar debajo de la rodilla, los varones no pueden tener el cabello excesivamente largo, no se permitirán accesorios como cadenas, piercing, etc.
Ni bien anunció el ministro Chang estas nuevas normas para los alumnos, los caviares, “progres”, rojos, comunistas y demás lacras, salieron en todos los medios de comunicación a “denunciar” que se estaban recortando las libertades individuales de los alumnos, además de ridiculizar las mismas al afirmar, mal intencionadamente, que el corte de cabello no iba a mejorar su comprensión lectora ni el rendimiento de los alumnos en la prueba PISA.
Cualquier persona medianamente inteligente sabe que las medidas de apariencia impuestas no mejoran el rendimiento matemático ni lector de un alumno de por sí. Pero lo que si hacen es ayudar a restituir el principio de autoridad que se ha perdido en los colegios hace muchos años. Algo tan sencillo, pero a la vez tan importante como la disciplina, ayudará a crear un mejor entorno en las aulas para que los alumnos puedan enfocar todas sus energías en el estudio y además aprendan a tener valores que los convertirán en personas de bien más adelante.
Un último punto que vale la pena resaltar es que se buscará mejorar la calidad de los profesores. Para ingresar a la carrera magisterial, se exigirá un título de licenciado con carrera acreditable y una nota mínima de 14 en la Prueba Nacional.
No podemos aceptar tener profesores analfabetos funcionales como el corrupto Pedro Castillo, quien además resultó ser un tramposo pues se encontró que su tesis para obtener la maestría tenía un 86% plagiado.
Recordemos que nuestra formación como personas tiene dos pilares básicos: la familia y el colegio. En mi caso estaré eternamente agradecido a mis padres quienes hicieron su mejor esfuerzo para darme una educación de calidad, disciplina y valores para ser un hombre de bien. Asimismo, quiero agradecer de manera especial a mis profesores del colegio, desde mi profesora de nido Silvia, hasta mi tutor de quinto de secundaria, León, quienes no dudaron en reprenderme cuando fue necesario, empujarme cuando dudaba y felicitarme cuando finalmente conseguía el éxito. A todos ellos mi reconocimiento por su esforzada labor.
Recordemos la frase de Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.
Lampadia






