Entrevista a Juan Stoessel
El Comercio, Dia 1, 4 de mayo del 2026
Maritza Saenz
Expansión. La cadena hotelera abrirá una nueva sede en la costa del Perú durante el primer semestre y para la segunda parte del año inaugurará al menos dos más.
Casa Andina cerró un 2025 favorable y comenzó este año con un fuerte crecimiento, pese al contexto desafiante que atraviesa el turismo en el país y los problemas climatológicos. De cara a los siguientes meses, su CEO, Juan Stoessel, comenta a Día1 las preocupaciones que persisten en el sector hotelero ante el panorama electoral rumbo a la segunda vuelta.
¿Cómo le fue a Casa Andina este 2025? ¿Se cumplieron las metas de crecimiento previstas para el año?
Sí, hemos podido lograr las metas y superarlas. Como Casa Andina hemos crecido 14% frente al 2024. El primer trimestre de este año también estamos por encima de las metas propuestas y hemos logrado un avance de 20%.
Este año estamos prontos a inaugurar un hotel nuevo en una ciudad de la costa sur en el primer semestre, y esperamos inaugurar en el segundo semestre dos hoteles más, por lo menos.
¿Y se puede revelar en dónde se ubicarán estos nuevos hoteles?
No, pero muy pronto. Son hoteles nuevos de Casa Andina, pero son hoteles existentes que van a ser convertidos.
El año pasado mencionó que entre estos tres habría uno ubicado en una zona calurosa del Perú. ¿Continúa este plan?
Esa fecha no se ha movido y estamos próximos a abrir.
¿Este hotel en particular tendrá experiencias diferentes a los que ofertan los otros?
El que estamos abriendo pronto es un Standard. Es un hotel que va a contar con piscina, gimnasio, sala de eventos y un lindo restaurante; con todos los servicios de un muy buen tres estrellas. Es un hotel en una ciudad, dirigido para el mercado corporativo, turismo doméstico y receptivo.
En el primer trimestre de este año Casa Andina creció 20%. En este período también comenzó el Fenómeno de El Niño, ¿les afectó?
Por suerte, nuestro hotel de Zorritos no tuvo afectación. Hubo una lluvia muy fuerte en Máncora que tuvo mala prensa y un hotel (que no es de Casa Andina) sufrió daños, pero durante todo el período de verano, que es temporada alta en las playas del norte, nos ha ido excelente.
Destaca la presencia de Puku Puku en algunas de sus sedes. ¿Cómo va esa experiencia? ¿Prevén extender esa alianza?
Puku Puku es un producto peruano muy bueno. Tiene un excelente café de pequeños productores de nuestra selva peruana; de esa manera estamos apoyando a desarrollarlos. Hoy contamos con tres: dos en Lima y uno en nuestro hotel nuevo de Cusco, todos muy exitosos. Posiblemente tengamos un cuarto.
¿Cuáles son las metas de crecimiento para Casa Andina este año y cómo avanza su plan de membresías?
Nuestro programa de cliente frecuente, Life, está llegando a los 200,000 tarjetahabientes y crece a paso firme. En cuanto a metas de crecimiento del negocio, obviamente crecer más que el país, que está creciendo al 3%. Nosotros creemos que deberíamos estar creciendo arriba del 10% [apalancados] en ingresos.
Yendo al escenario político, si bien no se han definido los candidatos para la segunda vuelta, se están perfilando dos escenarios. ¿Qué observa respecto a la eventual victoria de cada uno?
Estamos sumamente preocupados en el sector porque una posibilidad es que pase Roberto Sánchez. Hay que recordar que Roberto Sánchez estuvo casi 18 meses durante todo el gobierno de Pedro Castillo a cargo de nuestro Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Yo creo que pocas personas en el país le han hecho tanto daño al turismo como él.
Vamos a recordar algunas cosas. Lo primero que hizo fue prohibir promocionar el Perú en el extranjero. Los S/60 millones que había para promocionar el Perú en el extranjero después de una pandemia no se utilizaron por una prohibición directa de Pedro Castillo; él creía que el turismo debería ser solamente entre peruanos. Después, desarmó el ministerio, lo llenó de personas afines a él e hizo cero políticas para promocionar el turismo en general; ni siquiera el doméstico, porque no hizo nada.
Algo también sumamente grave que sucedió en ese gobierno fue el autogolpe del fatídico 7 de diciembre del 2022, donde después de que Castillo con sus ministros, incluido Roberto Sánchez, iban a todas las provincias, sobre todo del sur, a levantar a la gente y a dividir a los peruanos. Hacen el autogolpe y las revueltas terribles, como el intento de toma de cinco aeropuertos (tomaron uno y lo destruyeron, el aeropuerto de Andahuaylas), generaron 28 advertencias de viaje que hicieron que el mundo entero vea al Perú como un destino para no ser visitado.
Hoy tenemos estas consecuencias terribles: somos uno de los pocos países del mundo que todavía no han regresado a los números del 2019. Estamos con 1 millón de turistas menos que en la prepandemia; estamos en 3,4 millones cuando tuvimos 4,4 millones. Además, siendo ministro, Sánchez permitió que la ministra de Cultura de ese momento, Betssy Chávez, comenzara a generar el caos que hoy vivimos en Machu Picchu, entregando casi el 30% de las entradas para ser vendidas en una boletería de forma prehistórica. La preocupación es que, si sale la opción de Sánchez, automáticamente el mercado corporativo se va a contraer, podría afirmarlo, un 50%, afectando muchísimo a Lima y ciudades del interior, con una reducción de puestos de trabajo tremenda.
Hasta la segunda vuelta, Sánchez podría reformular o alinear sus discursos…
Lo que pasa es que ya lo conocemos. También alineó sus discursos y mira lo que tenemos. No es un Pedro Castillo; es una persona que ha gobernado en el Congreso y en el ministerio durante 18 meses. Sabemos perfectamente lo que va a hacer.
¿Cuáles son las tres acciones principales que debe realizar el siguiente gobierno?
Lo primero que debe hacer el próximo gobierno es solucionar Machu Picchu: gestionarlo como corresponde, invirtiendo en el centro de visitantes, en el acceso mecanizado y amazónico. Lo segundo es la infraestructura: carreteras, accesos y aeropuertos. Un ejemplo increíble es la carretera de Cusco al Valle Sagrado; la hizo el Plan Copesco en los setenta y hoy está peor, llena de huecos, a pesar de que la usa el 100% de los turistas. Lo tercero es poner en valor elefantes blancos como el Centro de Convenciones de Lima o el Museo Muna en Lurín, que costó más de S/500 millones y no funciona.






