Sustento de la oportunidad para crecer
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
En 1968 el dictador Velasco Alvarado, las cúpulas militares y sus compinches civiles, implantaron el socialismo en el Perú. Nos robaron casi 30 años de prosperidad, puesto que Belaunde II y García I mantuvieron el reino falaz del Estado -Belaunde no permitió el regreso de la inversión privada a la minería y García llegó a estatizar la banca.
30 años que marcaron una profunda brecha en nuestras capacidades productivas y en nuestro entender sobre el desarrollo y el crecimiento, trayendo al Perú ideologías probadamente fracasadas, violentas y des-unificadoras.
En los 90s tuvimos nuestra ‘revolución liberal’, que nos permitió recuperar la capacidad de crecer como país, como personas y como empresas.
Derrotamos al mayor enemigo de los pobres, la inflación, regresó la inversión privada a todos los sectores de la economía, votamos por una constitución pro-desarrollo, devolvimos al Perú a los circuitos financieros globales, hicimos la paz con Ecuador, y por último, pero no por menos, derrotamos al terrorismo.
Con ello, el Perú recuperó rápidamente el crecimiento. Ya entre 1993 y 1997 crecimos 7.3% en promedio.
Sin embargo, desde entonces tuvimos dos tropiezos que frenaron y pararon el crecimiento de la economía, uno en 1998 cuando se rompió la cadena de pagos y otro el 2011 cuando entró al gobierno el nacionalismo de Humala con la bendición de Vargas Llosa.
El 10 de octubre de 1998 a las 3pm, el ministro de Economía, Baca Campodónico, en el BCR, en plena crisis asiática, informó a los presidentes de los bancos que cada día, el BCR vería si se les daría caja. Baca no entendió razones, los bancos debieron cortar el crédito para evitar el riesgo de liquidez, y en pocos días se rompió la cadena de pagos. Esto frenó la economía hasta entrado el siglo XXI.
[Yo fui testigo presencial de este error del MEF – BCR]
Ya a mediados del primer decenio del siglo empezó a desplegarse el gran potencial de crecimiento del país de la mano con un importante crecimiento de la inversión privada, con una notoria reducción de la pobreza y la desigualdad, con crecimiento de la clase media y con mayores ingresos. Para coronarse con un exitoso y sorprendente segundo gobierno de Alan García.
Lamentablemente, el 2011, con Humala, regresaron las ideas del socialismo para frenar la inversión privada y el crecimiento, confundir a los ciudadanos e instalar una narrativa que presentaba como malo lo bueno y como bueno lo malo, que se coronó con ese maligno ciclo ‘anárquico’ de los últimos diez años.
El siguiente gráfico muestra el impacto de ambos tropiezos en el crecimiento.

Gráfico solicitado a Grok
Hoy nos encontramos en una encrucijada:
- La población espera una mejora importante de la economía, su calidad de vida y de los servicios públicos;
- La economía sigue trabada por las innumerables cortapisas instaladas durante los últimos 25 y 15 años para frenarla;
- Nuestra capacidad productiva orgánica sigue latiendo, lista para brindarnos un ciclo económico expansivo;
- Las fuerzas productivas, empresarios y emprendedores se muestran dispuestos a invertir -hoy la inversión privada, sin ningún mega-proyecto está creciendo en un extraordinario 15% anual;
- Nuestros indicadores macroeconómicos son envidiables;
Pero el gobierno, el foro de economistas -mayormente fiscalista, y en general, los líderes de opinión, no se atreven a apostar por un crecimiento alto que aproveche las condiciones de los mercados globales, tan favorables para el crecimiento de nuestro maltratado país.
En Lampadia hemos insistido reiteradamente, sin mayor éxito, en la necesidad de crecer, como el camino posible y adecuado para superar nuestras brechas sociales y económicas.
Por ejemplo, hemos referido múltiples veces la presentación de Norman Loayza en el CADE Ejecutivos 2024, donde afirmó:
“Asia tiene una obsesión por el crecimiento económico. Cuando uno le pregunta al empresario y formulador de políticas públicas, cuál es la prioridad para el país, no dudan en responder que es el crecimiento económico; no divagan, no se van por las 15 prioridades que el país debe tener”.
El lunes pasado, en el IV Encuentro Regional de Desarrollo de Credicorp, entre otras importantes presentaciones, pude ver la de la notable economista peruana, Liliana Rojas-Suárez (LR-S), que entre otros elementos, nos mostró la siguiente información:

1.- Sus recomendaciones incluían por supuesto, cuidar la inflación, el déficit fiscal y mejorar la productividad, especialmente en las microempresas.
Pero también destacó algo que en esta parroquia no se menciona, aprovechar el entorno internacional, tanto en Inteligencia Artificial como en minería.

2.- LR-S destacó también el buen manejo de la inflación y el nivel de Reservas Internacionales. Indicando que nuestro alto nivel de reservas, compensa, de alguna manera, nuestra incapacidad de emitir dólares.

3 Destacó también la recuperación de nuestro espacio fiscal.

4.- Pero además, como un buen economista con perspectiva global, mostró como nuestra región, a diferencia de los países emergentes en desarrollo, asiáticos y africanos, sigue desperdiciando el crecimiento de la economía como el motor principal de la prosperidad de sus pueblos.
Algo que en mi opinión, puede ser calificado como un papelón, y de alguna manera es un jalón de orejas a nuestro foro de economistas.
Si bien hay una serie de factores políticos que pueden explicar estos resultados, por lo menos esperaría que los implicados mantengan una prédica esclarecedora y constante al respecto.

5.- LR-S enfatizó que debemos aprovechar las oportunidades del entorno internacional, habida cuenta nuestro posicionamiento, tanto en el Índice de Preparación para la Inteligencia Artificial, como en el Índice de atracción a la inversión minera del Fraser Institute.
Mi análisis
- Múltiples necesidades insatisfechas
- Economía frenada políticamente por debajo de su capacidad orgánica
- Gran potencial de inversión productiva y en infraestructuras
- Empresas y emprendedores con vocación pro-inversión
- Bajo nivel de deuda externa
- Altas reservas internacionales
- Capacidad fiscal en un entorno de crecimiento
Mi propuesta
Terminado el ciclo presupuestal 2026, debemos promover con mucho empeño un gran impulso de inversión privada en proyectos productivos y de infraestructuras y de la inversión pública y pública-privada en infraestructuras económicas y sociales, para retomar y potenciar nuestro crecimiento orgánico, y nivelar las condiciones de vida de todos los peruanos.
Después de tantos años de desmanejo económico, hay muchos aspectos que corregir, proyectos que terminar, reformas de varios estamentos del Estado que llevar a cabo. Todo esto requiere un esfuerzo fiscal extraordinario.
En resumen, tenemos que enfrentar inversiones imprescindibles y costosos ordenamientos en el Estado.
Para ello debemos:
Llevar la economía a un crecimiento de 6 a 7% anual,
Ampliar nuestro esfuerzo fiscal y
Aprovechar nuestro bajo nivel de deuda.
Este es el tiempo del relanzamiento del Perú a la órbita de la prosperidad compartida.
No podemos dejarlo pasar sin ponernos al frente con optimismo y con todas nuestras capacidades y compromiso patriótico.
Lampadia






