Iván Arenas
El Comercio, 20 de octubre del 2026
“Para salir del laberinto de la informalidad, el requisito más importante hoy es la presentación de un contrato de explotación firmado entre el concesionario y el minero informal”.
El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, ha presentado el proyecto de ley de la Minería Artesanal y Pequeña Escala (MAPE). Nunca como ahora el debate sobre la cuestión minera ha sido tan relevante en un país que aún no termina de reconocerse como minero. Lorca dijo que el Perú era un país de metal pero también de melancolía.
El empresariado minero en particular y todo el empresariado en general miran con atención los pasos de Shinno sobre la propuesta de ley MAPE. La informalidad minera, partera de la ilegalidad y la criminalidad en minería, es el problema de nuestro tiempo. Shinno, “hombre minero”, cuyo nombramiento semanas atrás fue recibido con tranquilidad y prudencia por el empresariado minero, ha hecho jugadas precisas. Ha declarado en reorganización el Ministerio de Energía y Minas, ha nombrado a gente competente en puestos claves, ha desmontado el aparataje corrupto que había en las áreas de Gestión Social y Formalización y alista un paquete de simplificación de la tramitología. Todo eso se ha hecho hasta antes de presentar el proyecto de ley MAPE. Este es un momento que puede ser un parteaguas entre Shinno y una parte del empresariado y la sociedad en general que miran espantados el crecimiento de la criminalidad alrededor de la minería ilegal.
Pareciese que el proyecto de ley MAPE enviado por Shinno tendría dos almas, por así decirlo. Hay un espíritu legal que envuelve el proyecto de ley y hay un alma técnica. Por el lado técnico contempla varios avances con respecto a la trazabilidad y cambios sobre la elaboración de instrumentos de gestión ambiental. Asimismo, se crea una nueva institución y, sobre todo, se elimina el Reinfo y se amplía por dos años más el proceso, llamado ahora “consolidación”.
Antes de continuar vale hacerse la siguiente pregunta: ¿es necesaria una nueva ley para la MAPE? ¿No habría sido pertinente que solo tengamos un marco legal, evidentemente, con tratamientos diferenciados? Ahora, ¿cuál era el problema de fondo de la propuesta presentada por Shinno? Que estemos frente a una nueva extensión del Reinfo. En otras palabras, que sea un nuevo Reinfo y que se siga ampliando por otros años sucesivos.
Quizá valga detenerse aquí para decir que hoy el problema central del Reinfo gira en torno a la firma de los contratos de explotación entre el concesionario y el minero informal. Sin contratos de explotación no hay paraíso. De tal modo que, para salir del laberinto de la informalidad, el requisito más importante hoy es la presentación de un contrato de explotación firmado entre el concesionario y el minero informal.
Los gremios de mineros informales y algunos exfuncionarios nos repiten que si no se ataca el problema de fondo no se resuelve el problema de la informalidad y por ende de la ilegalidad. Y tienen algo de razón. Pero el problema del Reinfo no es la obtención de la firma de explotación, tampoco la titularidad de las concesiones; la raíz de todo el embrollo de la minería informal/ilegal son las invasiones de las concesiones que se realizaron durante años atrás. Hoy el 91% de informales ocupan concesiones de terceros. Y esos invasores fueron reconocidos así por los gobiernos anteriores que no quisieron enfrentar el fenómeno por cálculo político. Por eso las sendas propuestas de ley MAPE presentadas por los gremios informales van directamente a apropiarse las concesiones de terceros y para ello se inventan singularidades como “concesiones ociosas” o “mineros ancestrales”. Si el Reinfo es hoy un régimen de éxito para la minería informal e ilegal, es porque les da el “derecho permanente” a operar una concesión de terceros aún cuando no se presente un contrato de explotación.
Si bien el proyecto de ley MAPE de Shinno establece alicientes a los concesionarios para firmar contratos de explotación con el minero informal, en el fondo la propuesta presentada puede tener el mismo vicio que el Reinfo: que el minero informal siga operando sin presentar contratos de explotación y así hasta el infinito.






