Fernando Calmell del Solar
Expreso, 13 de octubre del 2026
«Las imágenes lo dicen todo. Calisto Giampietri encaró a Maraví, lo puso en su sitio… y, como era de esperar, Maraví ARRUGÓ y se fue como lo que realmente es: UN COBARDE»
Capítulo 1: El Perú entero ha visto lo que sucedió este fin de semana en el Congreso.
En realidad, el problema comenzó hace 45 días, cuando el gobierno solicitó facultades, entre otras, para combatir al crimen organizado, y la izquierda comunista y la caviarada anunciaron que las iban a rechazar, sin siquiera haberlas leído.
Capítulo 2: La Cámara de Diputados, controlada por la izquierda comunista y la caviarada, mutila el pedido de facultades, lo envía a la Cámara de Senadores y declara que los senadores, obligatoriamente, lo deben aprobar con las mutilaciones o archivarlo… porque no se puede desnaturalizar.
Esta supuesta obligación no es así, porque lo único que se desnaturaliza ahí es la función natural del Senado en un Congreso bicameral que sí puede modificar y perfeccionar todos los proyectos de ley, siempre y cuando se mantenga el objetivo de los mismos.
Capítulo 3: Aquí quiero definir lo que significa un político desnaturalizado.
Es aquel que ha perdido su esencia, sus principios éticos o los deberes fundamentales que definen su función pública, privilegiando intereses personales, de grupo o corruptos por encima de los derechos y necesidades de la población, y se le califica como cruel, inhumano y desalmado.
Esta definición describe de forma perfecta al senador Maraví que, como el bully del colegio, pretendió agredir y agredió de forma verbal y violenta al ministro del Interior y, lo que es aún peor, a dos senadoras cuyo único pecado fue pedirle que se calme.
Capítulo 4: Ante esta vergonzosa actitud matonesca del senador comunista Maraví, apareció el senador Pancho Calisto Giampietri, vicealmirante en retiro que ha combatido el terrorismo, y se interpuso entre las dos senadoras y el matón Maraví para defenderlas de la violencia verbal y la falta de respeto.
Las imágenes lo dicen todo. Calisto Giampietri encaró a Maraví, lo puso en su sitio… y, como era de esperar, Maraví ARRUGÓ y se fue como lo que realmente es: UN COBARDE.
La verdad es que este senador comunista, con pasado senderista o prosenderista, prefirió agredir a dos señoras senadoras, y no le importó que todos los peruanos pidan a gritos que se aprueben facultades para combatir al crimen organizado, con todas las herramientas y con toda la fuerza de la Policía y de las Fuerzas Armadas, demostrando su falta de ética, su desprecio por los ciudadanos y, reitero, su cobardía al agredir a dos mujeres.
El problema es que, así como Maraví, en el Congreso tenemos diputados y senadores de las bancadas de izquierda, a los que deberíamos bautizar como la bancada de los desnaturalizados.
Que defienden sus intereses ideológicos, que no cumplen con sus verdaderos deberes, que son inhumanos y, por lo tanto, antiperuanos.
Amigos: Lo que no es natural es seguir bajando la cabeza ante una izquierda que ha desnaturalizado nuestro país, que habla de conflicto armado y no de terrorismo. Que defienden e impulsan sus intereses ideológicos para destruir la libertad y la familia a base de gritos y posiciones matonescas.
Esa es LA REALIDAD REAL.






