David Tuesta
Presidente del Consejo Privado de Competitividad
Para Lampadia
El reciente aumento de la Remuneración Mínima Vital vuelve a poner sobre la mesa una discusión que en el Perú no es nueva. Lo llamativo es que buena parte de las respuestas ya han sido estudiadas —y publicadas— por el propio Banco Central de Reserva.

La pregunta relevante no es si sería deseable que los trabajadores ganen más. Por supuesto que sí.
La pregunta es qué ocurre cuando el salario mínimo legal crece por encima de la productividad de los trabajadores y empresas que deberían pagarlo.
Un primer trabajo clave es el de Nikita Céspedes, publicado por el BCRP en 2005.
El estudio encuentra una relación negativa entre RMV y empleo formal, con una elasticidad cercana a -0.13. Pero el resultado más importante está en quiénes soportan el ajuste: la probabilidad de permanecer empleados luego de un incremento de la RMV cae especialmente entre quienes ganan alrededor del mínimo y entre los trabajadores jóvenes.
Efectos del Salario Mínimo en el Mercado Laboral Peruano – BCRP
El problema se entiende mejor cuando introducimos productividad.
En una nota de Moneda del BCRP sobre mercado laboral se advertía que el salario mínimo peruano no correspondía adecuadamente a los niveles de productividad de amplios segmentos del mercado. El problema es particularmente agudo en las microempresas y en provincias, donde un salario mínimo nacional puede ubicarse por encima de lo que muchas empresas pueden pagar. El artículo mostraba que cerca del 50% de los trabajadores de microempresas ganaba menos que el salario mínimo aun trabajando a tiempo completo, mientras aproximadamente 88% era informal. En las empresas grandes ocurría prácticamente lo contrario.
Artículo de Moneda sobre salario mínimo y mercado laboral – BCRP
Ese contraste es fundamental. Una gran empresa puede absorber un aumento salarial porque su productividad por trabajador es elevada. Una micro o pequeña empresa con poco capital, baja tecnología y limitado acceso al financiamiento enfrenta una decisión distinta: formalizar al trabajador, contratarlo informalmente, sustituirlo o simplemente no contratarlo.
Un documento más reciente del BCRP, publicado en 2025, formaliza precisamente este mecanismo para economías emergentes con alta informalidad.
El estudio encuentra que un aumento inesperado del salario mínimo afecta desproporcionadamente a los trabajadores menos calificados, incrementa los costos de producción e induce sustitución de empleo formal por trabajo informal y maquinaria. El resultado agregado es menor producción y empleo.
Efectos Macroeconómicos del Salario Mínimo en una Economía Emergente con Informalidad Laboral – BCRP
Existe además un efecto que suele recibir menos atención. Castellares, Ghurra y Toma estimaron para Perú que los incrementos del salario mínimo se transmiten también a precios.
El beneficio nominal para quienes reciben la RMV puede, por tanto, erosionarse parcialmente por un mayor costo de vida.
Efectos del Salario Mínimo en los Precios y en el Poder de Compra de los Hogares – BCRP
La conclusión que emerge de estos trabajos es bastante consistente.
El salario mínimo no afecta a todos por igual.
Protege al trabajador formal que conserva su puesto, pero puede elevar la barrera de entrada para quienes todavía están fuera: jóvenes, trabajadores menos calificados y empleados potenciales de pequeñas empresas.
En un mercado laboral donde la informalidad sigue bordeando el 70%, esa distinción no es menor.
Una política que encarece el ingreso a la formalidad puede terminar protegiendo a quienes ya están dentro mientras hace todavía más difícil que millones de trabajadores puedan entrar.
El desafío peruano no es decretar salarios mayores. Es conseguir que la productividad permita pagarlos.
Lampadia






