Rafael Aita
Correo, 2 de setiembre del 2026
Nos han contado muchas veces la historia del Perú. Nos hablaron de incas, de conquista, de virreinato, de independencia y de República. Aprendimos fechas, nombres y batallas. Pero, ¿cuánto de esa historia sentimos realmente como nuestra? Para el escritor peruano Rafael Aita, el problema también está en la forma en que hemos aprendido a mirarnos: como un país marcado por la derrota, por aquello que perdimos o por lo que otros hicieron con nosotros. “En Perú es clave”(Penguin Random House), el también historiador y divulgador propone cambiar esa mirada y volver sobre aquellos momentos en los que el Perú fue capaz de crear, transformar e incluso adelantarse a su tiempo. “Y una forma de romper [esa idea] es mostrando que el Perú no fue la eterna víctima y no vinimos de 300 años de esclavitud, de colonialismo y de oscurantismo, sino que existieron momentos de vanguardia, momentos en donde el Perú estuvo a la cabeza del mundo”, detalla Rafael.
¿Crees que hemos estado contando mal nuestra propia historia?
A ver, yo creo que eso ya ni siquiera necesita reflexión. Apenas abres un libro de María Rostworowski, de José Antonio del Busto, de Raúl Porras Barrenechea, de tantos historiadores, lo primero que piensas es: “Esto no me lo han enseñado”. Y me han enseñado algo totalmente, incluso radicalmente distinto. Una historia cargada, diría yo, de un derrotismo y de un fatalismo donde en el Perú todo está mal, todo siempre ha estado mal, y eso es producto de que nos colonizaron, nos esclavizaron y estamos fregados.
Y en ese sentido, ¿qué papel tiene la divulgación histórica? ¿Dónde está el límite entre divulgar y hacer historia?
El límite está en donde tú tomas un mensaje de un libro, de un autor, y ese mensaje lo conviertes a un lenguaje mucho más amigable para que llegue a la gente. Eso es divulgación.
¿Qué es lo que tu haces con la historia?
Por lo menos hasta este momento, al menos hasta que termine mi doctorado, siempre he dicho que estoy criticando la forma de enseñar historia. No la ciencia histórica en sí misma, no a los autores de historia, no a los historiadores, sino la forma en cómo esos historiadores se traducen en la enseñanza de nuestra currícula escolar.
En esa búsqueda por entender mejor nuestra historia también has ido cambiando tu propia mirada sobre el Perú…
Sí, definitivamente.
[…] te das cuenta de que la peruanidad es algo mucho más grande y mucho más complejo. Y conforme vas profundizando, vas encontrando más aristas en esta complejidad. Y conforme vas avanzando, te das cuenta de que el Perú integra, de que el Perú suma y de que eso es lo que nos hace más complejos y tal vez eso es lo que nos hace más difícil entendernos a nosotros mismos.
Entonces, ¿qué significa ser peruano?
No hemos terminado de construir un Perú y, por lo tanto, tampoco hemos terminado de construir una identidad peruana. […] El verdadero peruano es el que nació en el mundo andino, se mestizó con lo español y el día de hoy vive en una República, pero tiene todas esas herencias.
Y en esa construcción de la identidad, ¿cómo debemos mirar nuestro pasado?
Se debe construir sin idealizar el pasado. Porque cuando lo hemos hecho idealizando el pasado, hemos terminado creando también utopías que deshumanizan. Entonces termina generando esta utopía que la aleja de nosotros, porque lo vuelve algo irrealizable e inalcanzable.
¿Cómo se relaciona esa mirada con la idea de Perú es clave?
Muchos dicen: “Ah, pero los peruanos se quieren apropiar de todo. Los peruanos se creen ahora los dueños de todo. Ahora todo es peruano y ahora el Perú es clave en todo”. Entonces dije: “Bueno, vamos a tomar información para que la gente pueda defender al Perú”. He visto videos donde decían: “Ahora los peruanos se creen que han sido los padres de la aeronáutica espacial”. Como diciendo: “Ay, ¿cómo va a ser un peruano padre de la aeronáutica espacial?”. Pero lo fue. Pedro Paulet lo fue, reconocido por el mismo Bob Brown, que dijo: “No, esto, todo esto, me he basado en Pedro Paulet”.






