El Estado está organizando cambios estructurales
Jaime de Althaus
Para Lampadia
Desde la derecha se critica al gobierno por falta de resultados, debilidad y desorientación, sobre todo en la lucha contra la inseguridad, pero también por contradicciones, falta de reformismo y más bien populismo frente a las protestas sociales por el alza de los combustibles y los asesinatos de choferes.
Desde la derecha extrema se extraña la mano dura. Como bien lo puso Carlos Cabanillas en Peru21: “Es el reclamo de una derecha que esperaba al autócrata Alberto y que ahora se lo exige a la institucional Keiko. Es la derecha que marcó la K por la nostalgia del pragmatismo, la celeridad y el autoritarismo”. Es el espíritu que ahora encarna Rafeal López Aliaga con su exigencia de golpes duros que produzcan resultados inmediatos.
Desde la izquierda se lanza el mismo reclamo de falta de resultados. Como si las cosas se pudieran arreglar en un mes. Es el terror a que las cosas se terminen arreglando y entonces se hace crítica destructiva para que no se arreglen.

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Pero la verdad es que el gobierno está avanzando. El norte es claro: combatir la inseguridad y mejorar los servicios sociales.
Para lo primero la Presidenta ha convocado en cuatro ocasiones al Comando Unificado contra la Criminalidad previsto en el plan de gobierno de Fuerza Popular. Está presidido por ella e integrado por el Premier, los ministros del Interior, Defensa y Justicia, los jefes de la Policía, las fuerzas armadas, la DINI y el INPE.
Ese Comando generó, por ejemplo, dos mesas de trabajo presididas por el ministro de justicia. Una con la Policía y la Fiscalía para que generen un protocolo de trabajo conjunto en la investigación preliminar, algo que alcanzó un 95% de acuerdo. El restante 5% saldrá por decreto legislativo como consecuencia de las facultades.
Y la otra son el Poder Judicial y la Fiscalía sobre el sistema de flagrancia, donde el ministerio público ha insistido en que la flagrancia no sirve para las extorsiones.
Allí se requiere implementar el Subsistema Especializado contra las Extorsiones que reúne a las tres instituciones pero que también debe ser perfeccionado mediante facultades.
Se está avanzando entonces en los temas de coordinación interinstitucional para asegurar procesos rápidos y efectivos contra la criminalidad. Esto es fundamental y estaba abandonado.
La otra idea muy clara es la de controlar el ingreso y salida a los penales con escáneres, drones y otros medios para evitar la entrada de celulares, chips y otros elementos. Esto es clave. Si se logra se habrá eliminado por lo menos la mitad del problema, calcula el experto Nicolás Zevallos. Pero estamos esperando la compra inmediata de esos escáneres.
También estamos esperando en Decreto de Urgencia que nos anunció el ministro Astudillo por 500 millones de soles en una primera fase para la compra de tecnología para la policía, algo indispensable para darle más eficacia a la lucha contra las extorsiones.
El crimen de Trujillo y la captura del cabecilla de Los Pulpos deberían ser un punto de inflexión para pasar a la ofensiva contra esa organización y otras que asolan La Libertad.
Si hay decisión y coordinación efectiva con la fiscalía y el Poder Judicial, debería ser posible tener resultados contundentes en el corto plazo.
El Comando Unificado arriba mencionado debería tomar en sus manos este propósito de manera prioritaria.
Cuando hay liderazgo político, la policía funciona.
Donde se ve que el gobierno se está organizando bien es para preparar al país contra los efectos devastadores del Niño.
Ya se está descolmatando por lo menos diez ríos simultáneamente y se están instalando geomallas en las quebradas del Rimac.
Y el tema de mejorar los servicios a la población requiere, entre otras cosas, de una reforma del estado.
Allí jugará un papel importante esta Secretaría Estratégica Presidencial que se ha creado y que aún debe implementarse, dos de cuyas funciones serán dirigir y promover la desregulación y la digitalización del Estado.
Un Estado profundamente desregulado y digitalizado será otra cosa.
Revolucionario. En ese sentido, carecen de fundamento las acusaciones de falta de reformismo. Los subsidios y rebajas que se han dado pueden ser leídos como concesiones tácticas mientras el Estado se organizada para el cambio.
Pero la presidenta debe poner un poco más de orden en sus ministros y avanzar con decretos de urgencia que permitan acelerar las cosas y generar la impresión de que se está actuando con decisión y claridad. Eso esperamos.
Lampadia






