Aldo Mariátegui
Perú21, 27 de agosto del 2026
“Donde coincido con los críticos es que la Ley 3189 (fiscalización minera) es muy mala y debe revertirse… ¡Esa norma sí que se merece al 100% el apelativo de ‘Ley procrimen’!”.
Continuaré con la desmitificación de la leyenda que izquierdistas y fiscales/jueces —politizados, abusivos y que hasta parecen holgazanes porque quieren plazos eternos para hacer su trabajo— han hecho con las apodadas “leyes procrimen”, más aún que veo que el Minjus va a revisarlas (porque nadie ha dicho que no sean perfectibles).
Veamos hoy la Ley 32130, que le quita la investigación criminal preliminar —solo en su parte operativa, no jurídica, ojo— a los fiscales para devolvérsela a la Policía. No parece una iniciativa tan negativa porque el remedio resultó tan malo o peor que la enfermedad: el MP ha pecado de engorroso, lento y excesivamente garantista con los delincuentes. ¡Muy decepcionante para tantas expectativas! Tampoco es que la Policía me entusiasme mucho, pero me da la impresión de que las cosas funcionaban antes un poquito mejor. En suma: le doy el beneficio de la duda al cambio.
En cuanto a la Ley 32326 (extinción de dominio), la verdad es que se habían cometido muchos abusos con la incautación de bienes. Te presumían culpable de frente y te arrebataban tus cosas siendo inocente. Y sin sentencia. Y si acaso te las devolvían alguna vez, era tras muchos años y destrozadas. Tampoco existía una prescripción, así que podían investigar por los siglos de los siglos. Y es cuerdo que se haya establecido que delitos que excepcionalmente no exijan una sentencia previa para incautar sean absolutamente los más nocivos para la sociedad, como terrorismo, narcotráfico, secuestro, etcétera.
Acerca de la Ley 32181 (no procede detención preliminar donde no hubiera flagrancia) y la Ley 32108 (obligación de abogado en allanamientos), estas normas ya han sido bastante corregidas por las leyes 32225 y 32130.
Donde coincido con los críticos es que la Ley 31989 (fiscalización minera) es muy mala y debe revertirse. Es un regalo a la peor minería ilegal, que maniata a la Policía y borra plazos para formalizarse. ¡Esa norma sí que se merece al 100% el apelativo de “Ley procrimen”!






