Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
No me gusta eso de correr a decirle al gobierno de Keiko Fujimori a quién debe nombrar como primer ministro, o como elegir a tal o cual ministro, o si debe hacer alianzas con los grupos perdedores y convertir su gabinete en un inconducente ‘acuerdo nacional’.
Sus ideas centrales están establecidas en su plan de gobierno, en las minutas de los debates electorales y en sus presentaciones programáticas.
Esto no quiere decir que no hay otros temas que plantear y ejecutar, la vida de un país y la función de gobierno son muy dinámicas y deben responder a realidades cambiantes.
Pero siendo que el gobierno de Fujimori recibe un país donde en las últimas décadas se han acumulado leyes y normas que han favorecido en el Estado dos grandes impedimentos del desarrollo:
- Estructuras ideológicas estatistas anti-mercado y
- Un crecimiento desmedido de la burocracia estatal
Si el próximo gobierno quiere tener éxito en hacer del Perú un país que pueda crecer y mejorar la calidad de vida de todos los peruanos, tendrá que enfrentar tres procesos ineludibles:

- Romper estructuras retardatarias
- Reformar el Estado
- Invitar a los ciudadanos a remar junto con el Estado, como los hinchas de Noruega, en pro del desarrollo
En resumen hoy tenemos una multiplicidad de normas e intervenciones burocráticas que dificultan y hasta impiden los procesos de inversión, desde los grandes proyectos mineros, energéticos, hidráulicos y de infraestructuras, hasta los de centros comerciales, farmacias y boticas. Y además, ya en operación, son sujeto de cierres antojadizos y hasta extorsivos.
Como hemos explicado varias veces las burocracia se reproducen solas, especialmente las administrativas, más allá de su necesidad.

Todo esto es una suerte de esclerosis que no permite el funcionamiento de una economía moderna y competitiva.
Entonces, en una primera etapa del gobierno, será necesario romper esas estructuras retardatarias, para pasar luego a establecer las reformas modernizadoras del país.
Luego, sin pausa, deben venir reformas profundas, empezando por un nuevo esquema de servicios públicos en salud, educación e infraestructuras. Volveremos sobre ello.

Como ha ofrecido Fujimori esperamos que el legado de su gobierno sea:
Más seguridad
Más justicia
Más prosperidad
Pero nada se puede hacer sin la colaboración de la ciudadanía.
Por ello, aconsejamos, sí, explicar cuidadosamente a la ciudadanía, cada acción de limpieza y de reforma, como la única forma de vencer las resistencia de los defensores del statu quo y de los espacios de canonjías y privilegios.
¡Fuerza de Gobierno para promover la Fuerza Popular!
Lampadia






