Eduardo Ponce Vivanco
Ex Vicecanciller y Embajador de la República
Para Lampadia
Frente a la elección de Keiko Fujimori como presidenta de la nación, el último artículo sabatino de Jaime de Althaus en El Comercio (“Inicio de una nueva era”) le sugiere encarar frontalmente el desafío que le plantea su derrota en el Sur mediante un plan específico bajo “su conducción directa y en el terreno”.
Coincido en lo prioritario que debería ser revertir la mayoritaria derrota que ha sufrido en esa región por la manifiesta antipatía de un Sur adverso y hostil – que podría complicarse por la influencia perversa de Evo Morales y el MAS en Puno (donde llegó a instalar un Consulado de Bolivia, sin autorización del Perú*)-.
Es una situación compleja que nos exige un manejo inteligente, teniendo en cuenta que también constituye un duro desafío para Bolivia, donde Evo Morales encabeza una beligerante oposición al Presidente Rodrigo Paz Pereira, cuya renuncia exige mediante los bloqueos y movilizaciones que atenazan a nuestro vecino.
Tras ocho meses de una gestión asfixiada por un desabastecimiento creciente, el margen de maniobra de Paz Zamora es cada vez menor en una situación política y económica angustiante.
La vecindad territorial de Puno con la Bolivia andina es malsana, salvo en el hermoso y pacífico Lago Titicaca que ambos países compartimos.
La leyenda cuenta que de sus aguas emergieron los fundadores del vasto Imperio Incaico que los gobernó desde ese Sur que se ha mostrado tan adverso a la próxima Presidenta del Perú.
Las relaciones peruano-bolivianas han sido histórica y políticamente complejas, lo que ha enervado los beneficios que habrían podido traer especialmente a ese Sur esquivo a Keiko Fujimori.
Frente a una situación tan compleja como delicada, pienso que sería oportuno comenzar a esbozar un primer encuentro presidencial en las aguas tranquilas del Lago Titicaca, lejos de los revoltosos aymaras que soliviantan la vecindad entre dos naciones que nacieron del mismo vientre.
*Infobae 14/6/2023: “Bolivia ordenó el retorno de cónsul en Puno por falta de reconocimiento del gobierno peruano”.
Lampadia






