Daño irreparable
Jaime de Althaus
Para Lampadia
Del texto de Acuerdo del Pleno del Jurado Nacional de Elecciones que declara inviable realizar “elecciones complementarias” en el marco de las elecciones generales 2026, se puede inferir que quienes se retiraron de las mesas que abrieron tarde y no regresaron serían 7,579 personas, de las cuales alrededor de unas 3,000 habrían votado por Rafael López Aliaga (RLA) si hubieran podido hacerlo, considerando un estimado de 40% de voto por él en esas mesas.

El Acuerdo no hace esa inferencia, pero sí precisa que el ausentismo en las mesas que abrieron después de las 8 de la mañana fue de 541,364 electores, y que en ellas el ausentismo fue 1.4% mayor que en las mesas que abrieron a tiempo.
Si suponemos que ese 1.4% corresponde a las personas que se retiraron, y que el 40% de ellas habrían votado por López Aliaga, estamos hablando -repetimos- de unos 3000 votos por el candidato de Renovación Popular que no llegaron a producirse.
Habría que revisar bien los números, porque del informe de Jaime Freundt que nosotros analizamos en días pasados, se colegía que los que no llegaron a votar por RLA en las mesas que abrieron después de las 10 de la mañana eran algo menos de 5,000.
Podemos concluir que la magnitud del daño inferido está entre 3,000 y 5,000 electores que no ejercieron su derecho al voto, pudiendo hacerlo.
El JNE llega a precisar que el mayor ausentismo en las mesas tardías fue de 1.4%, pero no deriva de allí la cantidad de votos que RLA pudo perder.
Mas bien elabora una disquisición acerca de posibles causas múltiples del ausentismo en general.
Es decir, el Jurado no ha querido enfrentar las implicancias del hecho real de que hubo una cantidad de electores que no votó debido a la tardanza.
Porque entonces hubiera tenido que plantearse si efectivamente 3 o 5 mil votos menos para un candidato afectan la legitimidad de las elecciones o el derecho al voto.
Y ante esa pregunta las razones de tipo legal -la ley solo contempla elecciones complementarias para las municipales (y las que convocó para el lunes 13, ¿qué fueron?) y de imposibilidad temporal porque se desbordaría el calendario electoral, no son suficientes.
O por lo menos ameritan una discusión algo más elaborada y profunda.
Donde sí apunta a un problema central es cuando argumenta que “dicha medida podría generar condiciones diferenciadas entre los electores, contraviniendo lo dispuesto en el artículo 31 de la Constitución Política del Perú, que reconoce que el voto es personal, igual, libre, secreto y obligatorio.
La realización de una jornada adicional podría incidir en la formación de la voluntad electoral, especialmente en un contexto en el que los resultados oficiales parciales se encuentran muy desarrollados (más del 94%) y son de conocimiento público, afectando así la autenticidad del sufragio”.
Ese argumento sí es de fondo, aunque también pueda ser discutible.
Lo que nos lleva a reiterar la conclusión lamentable de que el daño ocasionado por la garrafal falla logística de la ONPE es irreparable, y solo nos queda esperar que la diferencia entre los dos candidatos sea lo suficientemente amplia como para no pueda afectar el resultado.
Lampadia






