Roque Benavides
El Comercio, 19 de marzo del 2026
“Nuestra aspiración es que esta generación de líderes sea recordada por haber puesto en valor los recursos de América Latina y el Perú, contribuyendo a generar desarrollo sostenible y descentralizado en nuestros países”, opina Roque Benavides, presidente del Directorio de Buenaventura.
La primera semana de marzo asistí a la Conferencia de Negocios de América Latina de Harvard Business School-MIT, en el campus del MIT en Cambridge, EE. UU. Participé en una charla (‘fireside chat’) sobre recursos estratégicos y liderazgo en minería. Mi interlocutor fue el Dr. Claudio Ferrero, del estudio Rodrigo, con quien conversamos sobre el rol de la región en un momento particularmente relevante para la industria minera.
La minería siempre ha estado marcada por ciclos de precios e inversión. Sin embargo, el contexto actual responde a fuerzas más profundas que las fluctuaciones tradicionales del mercado. La transición energética, los vehículos eléctricos, los centros de datos y los bitcoins son grandes consumidores de cobre y están elevando la demanda, convirtiendo a los minerales críticos en recursos estratégicos para la economía mundial.
El cobre, en particular, se ha convertido en uno de los metales más relevantes para el futuro. En los próximos años podría no haber suficiente cobre para cubrir la demanda global. Entonces, el desafío es, además de geológico, institucional. Desarrollar nuevos proyectos toma tiempo y los procesos para obtener permisos son largos y complejos. Según Jonathan Price, CEO de Teck Resources de Canadá, en 2035 habrá un déficit de 35% de cobre en el mundo. Eso hará que el precio del cobre aumente.
En este contexto, América Latina y el Perú ocupan un lugar fundamental en el suministro de minerales. Nuestro país se encuentra en uno de los cinturones polimetálicos más prolíficos del mundo. Además, el Perú es el país con más proyectos de cobre por desarrollar a nivel mundial. Este hecho es una gran oportunidad y debe incentivarnos a sacar adelante dichos proyectos.
Sin embargo, hay desafíos estructurales que debemos enfrentar, como la corrupción, la inseguridad, el centralismo, la informalidad y la minería ilegal. Gobiernos, empresas y sociedad tenemos responsabilidades compartidas para fortalecer el diálogo, respetar el Estado de derecho y generar condiciones para aprovechar el potencial de los recursos.
La minería es una actividad de largo plazo. Muchas decisiones importantes se toman en los momentos más difíciles del ciclo. Las compañías que continúan explorando y manteniendo disciplina en sus inversiones son las que construyen las bases del crecimiento futuro. La experiencia de Buenaventura refleja esa convicción. Explorar de forma permanente es parte de nuestro ADN y el principio de “austeridad sin precariedad” nos permite preservar capacidades para el largo plazo.
En última instancia, el liderazgo en minería implica comprender que los recursos naturales deben gestionarse con responsabilidad y visión de futuro. Nuestra aspiración es que esta generación de líderes sea recordada por haber puesto en valor los recursos de América Latina y el Perú, contribuyendo a generar desarrollo sostenible y descentralizado en nuestros países. En Buenaventura resumimos esa convicción en una idea concreta: “hacer más que minería”.






