Juan Stoessel
Perú21, 22 de febrero del 2026
Todo apunta a que sectores al margen de la ley están camuflándose detrás de comercios y servicios fantasma para lavar dinero.
Algo extraño viene sucediendo en Cusco. Están ingresando empresas que rentan locales para poner negocios, pero pagando alquileres exorbitantes. Hasta un estudiante de Administración de primer ciclo se daría cuenta de que no hay ninguna lógica comercial, que la aritmética no cuadra. Sin embargo, estos establecimientos siguen proliferando. Como decía una vieja canción: ¿y cómo lo hacen? ¿Cuál es el negocio?
Todo apunta a que sectores al margen de la ley están camuflándose detrás de comercios y servicios fantasma para lavar dinero. Las economías ilegales están entrando como Pedro por su casa a nuestro principal destino turístico. Es inaceptable. ¡La meca del turismo no puede ser capturada por la minería ilegal para “formalizar” dinero mal habido. Por supuesto, los organismos reguladores brillan por su ausencia. A las empresas formales las fiscalizan al milímetro, pero estos negocios turbios brotan frente a sus narices y nadie hace nada.
Otro dolor de cabeza es el portal Tu Boleto del Ministerio de Cultura. Su funcionalidad es muy mala y ya está impactando negativamente en el número de visitas a Machu Picchu. Enero estuvo por debajo del año pasado, febrero pinta similar. Las falencias son múltiples. Primero, los servidores no tienen capacidad para soportar picos de demanda. Segundo, no existe un sistema de devolución de entradas, lo que evita que los boletos no usados puedan regresar a la plataforma para venderse. Tercero, no ofrece medidas que prevengan el acaparamiento, lo que permite a un puñado de pequeñas agencias reservar miles de tickets inescrupulosamente, bloqueando fechas clave y generando un caos en la comercialización.
Por el peso que tiene Machu Picchu en la decisión de viaje, al no conseguir boleto, un número creciente de turistas está optando por cancelar sus reservas a Perú. ¿Y las autoridades? Bien, gracias. No sorprendería que malos elementos estén beneficiándose por lo bajo. La plataforma anterior, manejada por Joinnus, tan criticada por los demagogos, al menos era segura, funcional y no teníamos esta avalancha de reservas ficticias distorsionando la disponibilidad de entradas.
¿Qué tiene que pasar para que el Ministerio de Cultura despierte? No solo ellos, el Estado demuestra todos los días que no tiene manejo ni capacidad de resolución. Es el lamentable reflejo de estos años de improvisación e inestabilidad, con ocho presidentes en una década, ministros que duran unos días y un Congreso de espaldas al país. ¡No más caos! Necesitamos estabilidad, gestión e inversión. ¿Acaso es mucho pedir?






