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  • Sábado 21 de Octubre 2017
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Erradicando la pobreza extrema

La pobreza no es solo problema relacionado con la carencia de ingresos, sino que también involucra la falta de acceso adecuado a servicios de salud, agua y saneamiento, a educación y buena nutrición.

El crecimiento económico registrado en nuestro país ha facilitado la labor del gobierno en la difícil tarea de reducir este lastre. Sin embargo, dadas las diferencias preexistentes entre distintos grupos de la población, este crecimiento ha llevado a unos grupos a reducir sus niveles de pobreza más rápido que otros. En ese sentido, en el Perú, la pobreza es un problema predominantemente rural. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 81% de los individuos calificados como pobres extremos vive en zonas rurales.

No obstante, se ha registrado importantes mejoras en muchos de los indicadores sociales, entre las que destaca la reducción del nivel de pobreza extrema de 16% en 2004 a 7% en 2011, el más bajo en toda su historia. Diferenciando por ámbito geográfico y región natural, se observa que las zonas que han presentado una mayor reducción son, justamente, las zonas rurales, encabezadas por la sierra rural (21 puntos porcentuales); seguida por la selva rural (16 puntos porcentuales) y, finalmente, la costa rural (7 puntos porcentuales). En cuanto a pobreza no extrema, se logró reducir la pobreza de 37% en el 2004 a 19% en 2011. La variación más importante se encuentra en la costa urbana (24.2 puntos porcentuales) -sustentado fundamentalmente por la reducción de la pobreza en Lima metropolitana (25 puntos porcentuales)-, seguido por la costa rural y la selva rural (ambas de 22 puntos porcentuales).

Es importante notar que el Estado cuenta con una oportunidad invaluable para contribuir a la reducción de la pobreza en zonas rurales con el recientemente creado Fondo Nacional para la Inclusión Económica (FONIE), a cargo del Ministerio de Inclusión Social, el cual podrá financiar proyectos de infraestructura y gastos de mantenimientos en los sectores de telecomunicaciones, caminos y carreteras, agua y saneamiento, y energía en zonas rurales. El FONIE cuenta con 600 millones de soles en 2013 para reducir la brecha de infraestructura en dichas zonas. Asimismo, si se consigue la colaboración del sector privado, la suma cofinanciada podría ser considerablemente mayor. Así, se contribuiría a la mejora de su situación de la población de zonas rurales mediante el acceso a servicios básicos.

Superando la emergencia silenciosa

UNICEF cataloga la desnutrición crónica en los niños como una “emergencia silenciosa”, debido a que genera efectos muy dañinos que son difíciles de identificar a corto plazo y que, más bien, generan repercusiones muy graves a largo plazo. Además de las manifestaciones superficiales como peso y talla por debajo del promedio, la desnutrición en niños menores de 5 años afecta su capacidad cognitiva, siendo la etapa más vulnerable en cuanto a desarrollo de habilidades cognitivas entre el periodo de gestación hasta los 3 años (lapso de tiempo que un individuo desarrolla el cerebro y otros órganos de vital importancia). Desde una perspectiva social, podemos notar consecuencias muy serias: los efectos en la capacidad cognitiva de los niños dificultan su aprendizaje en el periodo escolar y, más adelante, disminuyen su productividad laboral.

En tal sentido, es una buena noticia que, según las cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), se registre una caída en el porcentaje de niños menores de 5 años con problemas de desnutrición crónica. A nivel nacional, la cifra se redujo 7.5 puntos porcentuales. Asimismo, las regiones que presentaron una caída más significativa fueron Amazonas, Cusco y Apurímac, y las regiones con menor reducción fueron San Martín, Pasco y Lima. No obstante, cabe señalar que la caída en estas cifras regionales no muestra las diferentes situaciones según ámbitos geográficos de residencia (rural/urbano): a nivel nacional, la desnutrición crónica en menores de 5 años cayó en 40% en el ámbito urbano y en solo 20% en el ámbito rural, ubicándose al primer semestre de 2011 en 8% y 32%, respectivamente. Asimismo, se observa que en los últimos años este indicador ha disminuido de manera más lenta (entre 2000 y 2007 cayó 1.1% promedio anual y entre 2007 y 2010 a solo 0.66% promedio anual). Ante esta situación, el 3 de julio del 2007 el gobierno implemento el plan estratégico CRECER como herramienta para reducir la pobreza y la desnutrición. Se espera que este programa obtenga resultados positivos a medida que se vaya difundiendo en las regiones del país con más persistencia de este lastre.

Los peruanos tenemos más acceso a servicios de salud

El crecimiento económico experimentado en la última década ha permitido que aumente la provisión de servicios básicos, como el de salud. El modelo económico que ha seguido nuestro país ha hecho posible que, tanto el sector privado como el sector público hayan invertido en este sector y que hoy existan más centros de salud donde se puedan atender los peruanos.

Como se puede apreciar en el siguiente gráfico, los más beneficiados en el tema de salud han sido las personas más pobres del país. En el año 2004, menos del 30% de pobres y pobres extremos tenían acceso a algún seguro de salud; mientras que en la actualidad, el 80% de los pobres extremos y el 67.8% de los pobres no extremos tienen acceso a dicho servicio. Este hecho muestra que el crecimiento económico es inclusivo, y que está mejorando la calidad de vida de la mayoría de peruanos.

Y se hizo la luz

La importancia de la cobertura del servicio eléctrico es resaltada por los Objetivos de Desarrrollo del Milenio planteados por la ONU debido a que existe una fuerte relación entre la mejora en el suministro de servicios públicos (agua, saneamiento y electricidad) y el aumento de la productividad y el nivel de vida. Por ello, la mejora en las cifras de infraestructura relacionadas con la red eléctrica es un factor relevante al evaluar el avance del país en términos de desarrollo.

En el gráfico, se muestra el cambio en el porcentaje de cobertura de red pública de electricidad en todas las regiones entre los años 2004 y 2011. Por ejemplo, en Ucayali, durante este período, el porcentaje de hogares con acceso a la red pública de electricidad se incrementó en 13 puntos porcentuales, es decir, si antes solo el 68% tenía acceso a electricidad, para el 2011, 81% de las viviendas de la región contaba con este servicio. Cabe resaltar el desempeño de Huánuco y Cajamarca al haber incremento su acceso en más de 35 puntos porcentuales. Los datos fueron extraídos de la Encuesta Nacional de Hogares elaborada por el INEI para los años 2004 y 2011.

Menos analfabetismo

La teoría del capital humano sostiene que la educación y formación de los individuos es uno de los determinantes más importantes para explicar el crecimiento económico. El mecanismo por el cual impacta la educación en la producción es la mejora de la productividad. Además, para el caso específico del analfabetismo, existen otros aspectos que son afectados negativamente. Se pueden considerar efectos en la cohesión social debido a que las personas presentan problemas de comunicación. Asimismo, se ha comprobado que padres analfabetos tenderán a tener hijos peor educados, por lo que se produce un círculo vicioso de mala calidad de educación. Por último, también se puede incluir efectos en la salud por la dificultad de las personas para entender mensajes para el cuidado de la salud y ponerlos en práctica.

Considerando los efectos positivos de la educación y los costos que representa para la sociedad que un individuo sea analfabeto, los avances realizados en la alfabetización de la población son importantes. En este sentido, entre el periodo 2005 y 2010 la proporción de población analfabeta en el Perú ha disminuido 2.2 puntos porcentuales. Aunque la cifra puede parecer baja, la mejora se ha ubicado sobre todo en las regiones con gran presencia de población rural, es decir, en los lugares donde más se necesitaba. Por ejemplo, en Áncash la disminución de población analfabeta llega casi a 8 puntos porcentuales. Por último, se debe destacar que 14 regiones presentan una disminución mayor al promedio nacional.

-¿Pablito? - Presente !!!

La educación inicial es la primera etapa de la educación formal en el Perú. En este periodo el niño o la niña desarrolla un conjunto de habilidades biológicas, psicologías y sociales que le servirán para una adecuada comprensión en los siguientes niveles educativos, por lo cual la educación inicial es de vital importancia. Al respecto, R. Myer (1992), y J. Currie y D. Thomas (2000), demuestran que los individuos que han recibido educación inicial tienden a presentar mejores resultados en cuanto rendimiento en los niveles superiores. En los últimos años se ha registrado un incremento en la tasa de asistencia de niños y niñas entre 3 y 5 años, edad en la cual asisten al primer nivel de educación. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de asistencia escolar para este grupo de niños se ha incrementado en 19.2 puntos porcentuales de 2001 a 2010. Además, por ámbito geográfico, la brecha entre el sector rural y urbano continúa siendo preocupante ya que la tasa de asistencia escolar para el primer grupo es de 62.8% mientras que para el segundo es de 77.7% en el 2010.

Con respecto a los siguientes niveles educativos, vemos que para niños y niñas entre 6 y 11 años y 12 a 16 años la situación en el mismo periodo ha variado de una manera menos significativa (1.7 y 1.9 puntos porcentuales respectivamente). Aun así, estos dos últimos grupos se encuentran en una mejor situación ya que la tasa de asistencia escolar para 2010 fue de 93.3% para los niños y niñas de 6 a 11 años y de 90.7% para los 12 a 16 años. Por último, cabe mencionar que por área residencial, las variaciones en la tasa de asistencia escolar son más significativas para niños de zonas rurales; esto indudablemente ayudará a reducir las brechas entre ambos sectores.

Superándonos en educación superior

El capital humano, entendido como la referencia que se hace de los conocimientos, habilidades, información e ideas de la población trabajadora, ha ido tomado relevancia entre los factores que explican el crecimiento de una economía. Principalmente, dicha relación se asocia con la mayor productividad de los trabajadores, quienes son capaces de producir más bienes y/o servicios con la misma cantidad de recursos o la misma cantidad de bienes con menores recursos. Asimismo, el ingreso de los trabajadores también aumenta en retribución a su mayor productividad. En este sentido, un mayor nivel de educación (asumiendo que es de buena calidad) permite mejorar el capital humano de los individuos, pues provee conocimientos y habilidades útiles.

Sin entrar en temas de calidad de la educación, a nivel nacional se observa una mejora en el grado alcanzado de la población. Asimismo, se observa que la región con mayor aumento es Junín con un aumento de 9.6 puntos porcentuales.

La billetera sube de peso

Los mayores ingresos promedios significan un incremento en los fondos disponibles de las familias, quienes podrán emplear dichos recursos en mayor inversión, consumo y/o ahorro. De esta manera, los mayores ingresos contribuyen al crecimiento de la economía nacional. Asimismo, si dicho incremento está acompañado por una mayor productividad (ver IpeOpinión), entonces se está mejorando la eficiencia en la producción. Así, los mayores ingresos promedios provenientes del Trabajo significan un avance país importante y fundamental.

En el siguiente gráfico es posible apreciar que el crecimiento anual promedio entre los años 2004 y 2011 del ingreso promedio mensual proveniente del Trabajo significó 6.8% en el agregado nacional, solo 30 puntos porcentuales por debajo del crecimiento promedio anual del PBI (7.1%) para el mismo período. Sin embargo, Huancavelica —la región con menores ingresos en el año 2011— presentó una tasa de crecimiento promedio anual de apenas 1.3%; mientras que Puno ha logrado incrementar sus ingresos a un ritmo anual del 2.6%, probablemente por las mayores actividades económicas y comerciales. Por otro lado, los ingresos en Ancash crecieron a razón de 8.9%, a pesar de haber sido la región más pobre del país en el año 2004. Finalmente, las regiones cuyos ingresos promedios mensuales superaron el millar de solesen el 2011 fueron Lima y Callao, Moquegua, Madre de Dios y Tacna, y el ritmo de de sus crecimientos han sido 5.0%, 8.6%, 7.2% y 8.3%, respectivamente.

Unos suben y otros también

Según la información presentada por el Banco mundial, América Latina es la región que presenta la peor distribución del ingreso del mundo. Aun así, en la década pasada se ha registrado una caída en la desigualdad, medida a través del Índice de Gini, en casi todos los países pertenecientes a esta región. Existen diferentes metodologías para medir este índice (ver) y, dependiendo de estas, los resultados varían. Sin embargo, se puede afirmar que para el caso de Perú existe una clara tendencia a la baja lo cual representa una disminución en la desigualdad.

En este sentido, una variable que ayuda a comprender este comportamiento es la variación en el nivel de ingreso de los hogares. En el grafico se aprecia la variación del ingreso promedio anual entre los años 2004 y 2011. Lo importante de esta información es que las regiones más pobres en 2004 han sido las que han incrementado con mayor rapidez sus ingresos; en promedio, las cinco regiones con mayores niveles de pobreza incrementaron sus ingresos 50% más que las cinco regiones con menores niveles de pobreza, con lo cual se estaría acortando la brecha de desigualdad. Por ejemplo, regiones como Huancavelica, Huánuco y Loreto que presentaban niveles de pobreza de 83%, 76% y 66% respectivamente para 2004, disminuyeron dichas cantidades a 47%, 48% y 36% respectivamente para 2011.Cabe mencionar que este resultado resulta extraordinario debido a que la evidencia empírica nos muestra que los países que presentan periodos de crecimiento prolongado suelen estar acompañados con un incremento en la desigualdad, lo cual no ha ocurrido en el Perú.

Seguridad para todos

La salud contribuye de manera significativa al desarrollo del capital humano y la productividad por medio de sus impactos sobre la población. Así los seguros de salud permiten suavizar el impacto de eventos inesperados como enfermedades o accidentes con el propósito de disminuir los posibles efectos negativos sobre el ingreso familiar (o de una persona) o, de manera más agregada, sobre el desempeño de la economía. En el caso peruano, actualmente casi los dos tercios de la población están asegurados.

En el gráfico, se muestra el cambio en el porcentaje de personas aseguradas a nivel nacional, entre los años 2004 y 2011, por medio de EsSalud, el Seguro Integral de Salud (SIS), seguros privados, FFAA/PNP y otros. De manera global, en el año 2004 solo el 38% de la población estuvo asegurada; mientras que, para el 2011, se logró que el 65% de la población obtenga este beneficio. Asimismo, destaca la contribución del SIS al pasar de cubrir al 15% de la población en el 2004, hasta cubrir al 36% de esta en el 2011. Los datos fueron extraídos de la Encuesta Nacional de Hogares elaborada por el INEI en los años 2004 y 2011.

Más empleo adecuado a nivel nacional

En el periodo 2001 – 2011, el Perú experimentó un incremento generalizado del empleo adecuado de 21%, el cual creció por debajo de la tasa de crecimiento de la PEA ocupada (29%). El fuerte aumento en empleos mejor remunerados ha sido uno de los principales factores que explican el aumento de ingresos y el crecimiento descentralizado que hemos vivido en la última década. Este resultado se ha traducido en una reducción notable del subempleo, de 65.2% en el 2001 a 51.1% en el 2011 y en una reducción del desempleo a nivel nacional, de 5.1% en 2001 a 4.0% en el 2011.

Los departamentos en los que el incremento empleo adecuado fue mayor fueron Ica, Arequipa y Ucayali, que pasaron de niveles de 24.4%, 26.7%, 22.1% en el año 2001 a 56.7%, 58.6% y 51.2% en el año 2011, respectivamente. Por otro lado, los departamentos de menor crecimiento fueron Lambayeque, Apurímac y Huancavelica con incrementos de apenas 13.8%, 13.6% y 12.5%, respectivamente. Así, en el Perú la PEA adecuadamente empleada pasó de tener 23.8% en el 2001 a 44.8% en el 2011. Finalmente, en el año 2001 ningún departamento alcanzó la mitad de la PEA adecuadamente empleada; mientras que en el año 2011, siete departamentos lograron superarlo.