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Lima-Perú, 10/02/2017 a las 09:02am. por Camilo Sebastian Ferreira Legua

Para quienes todavía no entienden los conflictos

‘SPIN’ explica la convergencia de fuerzas anti-minería

Como el estallido de las asonadas anti-mineras no muestra una estructura de mando tradicional, con liderazgos explícitos y verticalidad organizativa, varios periodistas limeños siguen dudando de la existencia de un propósito de acción política en una determinada dirección.

En el siguiente ensayo de Camilo Ferreira y Franco Olcese, del Centro Wiñaq, con quienes hemos organizado y alimentado nuestra biblioteca virtual, Recursos Naturales y Desarrollo, recurren a las ciencias sociales para interpretar la conflictividad anti minera. Ellos rescatan la tesis de L.P. Gerlach sobre la estructura de los movimientos sociales, para explicar la convergencia de acciones, en el tiempo y en el espacio de confrontación, contra el desarrollo anti minero. 

Fuente: wedive.ch

El SPIN (Segmented Polycentric, Integrated Networks), o redes integradas, segmentadas y poli-céntricas, permite entender el sofisticado proceso de sabotaje de la actividad minera. Veamos: 

Como se organizan los conflictos mineros

Camilo Ferreira y Franco Olcese
Centro Wiñaq
Para Lampadia

Lo peor frente a un conflicto social es querer tomar el camino corto de la imposición o reducir su complejidad a la figura de la conspiración política de cuatro radicales.

Rolando Luque, Jefe de la Oficina de Diálogo y Sostenibilidad, PCM[1]

La concepción sobre a la naturaleza de los movimientos de oposición a los grandes proyectos extractivos es decisiva para entender la estrategia con la que los diversos actores sociales reaccionaran frente a ellos. Desde “terroristas anti-mineros” al “ecologismo de los pobres”[2] existen diversos entendimientos respecto a quienes impulsan las movilizaciones contra la minería, cuáles son sus intenciones y nivel de control sobre la oposición social a los proyectos.

El grueso de los analistas de la conflictividad social tiene la visión “tripartita” de que la conflictividad depende, básicamente, de la relación entre Empresa, Estado y Comunidades. Esta visión es compartida por analistas de diversos grados de hostilidad a la minería desde radicales post-extractivistas hasta los “Prodiálogo”.

En múltiples ocasiones estos analistas han calificado a las visiones en las que se visibiliza el rol de los anti-mineros como “Teoría de la Conspiración”[3]. Para estos analistas el denunciar el accionar político y social de los anti-mineros expresa una postura rígida que socava la posibilidad de “diálogos transformativos”. Para estos analistas la “Teoría de la Conspiración” es el marco fundamental mediante el cual el estado interpreta la conflictividad minera y ello deforma la calidad de su accionar. Como menciona José de Echave en su artículo “Perú: Conflictos sociales: Entre la teoría del complot y los esfuerzos parciales

“La principal hipótesis que se maneja desde el Estado y que intenta explicar los conflictos es la del complot. Se llega a afirmar que existe una estrategia perfectamente orquestada en todo el país que quiere detener la inversión minera. El complot, por supuesto, tiene rostro, aunque éste va cambiando según las circunstancias y el escenario del conflicto. En Cajamarca puede ser Gregorio Santos o el ex sacerdote Marco Arana; en Espinar le tocó el turno al alcalde provincial, Oscar Mollohuanca. Ellos y otros más son los enemigos a los que hay que enfrentar.

La tesis del complot termina simplificando en extremo la visión del conflicto y lo homogeniza: todos los conflictos responderían a las mismas causas y desarrollarían idénticas estrategias “antimineras”. Se dice que “hay un modus operandi” generalizado. Tampoco se reconoce ninguna demanda o agenda legítima de parte de los pobladores y sus organizaciones.”

 

Con esta argumentación se afirma que existe una Teoría de la Conspiración que simplifica la conflictividad, asume el despliegue de una estrategia unificada contra la minería, una integración jerárquica entre los diversos actores anti mineros y que descalifica a la población que se moviliza en contra de los grandes proyectos extractivos. La lógica de este argumento es: si identificas a los anti-mineros como uno de los actores importantes en los conflictos mineros, entonces estás a favor de una teoría del complot.

En la visión trilateral del conflicto se puede aceptar la existencia de algunos personajes radicales y anti-mineros. Sin embargo, se afirma que su rol es solo accesorio en los conflictos y que en todo caso son las malas relaciones entre los tres actores protagónicos los que le dan viabilidad social y política a las posturas radicales.

Esta interpretación, sin embargo, se ve interpelada por los conflictos sociales de gran magnitud, tales como Tambogrande, Conga y Tía María en que se han dado acciones de resistencia sostenida y han tenido evidentes efectos directos en los conflictos y posteriormente en los resultados electorales en el entorno de dichos proyectos[4]. Si bien es posible que se den movilizaciones sociales a gran escala sin la existencia de una potente estructura organizacional, el hecho que las mismas puedan sostenerse a lo largo del tiempo y tengan efectos ideológicos posteriores y duraderos requiere de un accionar político sostenido de una o de varias organizaciones.[5]

En este texto pretendemos describir una visión que sea capaz de recoger la complejidad inherente a los conflictos sociales, pueda describir de manera precisa el rol de los antimineros en los mismos, y al mismo tiempo recoja la importancia del sistema de creencias locales frente al sector extractivo.

Para ello haremos uso del concepto de SPIN[6], acrónimo en inglés para redes integradas, segmentadas y poli-céntricas (Segmented, Polycentric, Integrated Networks), aplicado a movimientos sociales por Gerlach (2001)[7] respecto al movimiento ambientalista americano. Se ilustrará la aplicabilidad de este concepto con referencia a los movimientos de oposición al sector extractivo en Perú.

El SPIN peruano y a los antimineros.

Según Gerlach, se puede aplicar la definición de SPIN a un movimiento social cuando reúne las siguientes características:

1.      Es segmentado: Es decir, está compuesto de grupos autónomos que surgen, se debilitan, desaparecen, crecen, se unen y colaboran.

2.      Es poli-céntrico: Es decir, posee múltiples, en muchos casos circunstanciales, liderazgos o centros de influencia.

3.      Forman redes integradas: Se articulan vía enlaces múltiples, físicos y virtuales, a través de membresías, y colaboradores que participan en acciones conjuntas.

Las redes tipo SPIN no tienen un líder o una jerarquía definida, son redes diversas que agrupan a actores disímiles. Sin embargo, ello no genera un accionar caótico o descoordinado. Los componentes del SPIN se encuentran integrados por una afinidad de valores, fines y entendimientos. Desde el punto de vista operacional y evolutivo, su naturaleza descentralizada, les genera ventajas respecto a organizaciones jerárquicas y unificadas.

Un SPIN no conspira o despliega estrategias unificadas, sin embargo, sí tiene claros sus ámbitos de colaboración.  La división del trabajo –resultado de un proceso de especialización evolutiva- presenta ventajas para su funcionamiento. No todos miembros se dedican a la misma temática, pero pueden circunstancialmente apoyarse en asuntos específicos.

Categorías de Anti-mineros

Antes de empezar nuestro análisis hay de realizar unas precisiones. Cuando hablamos de anti mineros nos referimos a actores sociales, políticos y mediáticos que de manera sostenida realizan acciones que reducen la viabilidad social de los proyectos mineros. Es importante resaltar el componente “sostenido” de esta definición para evitar incluir en este rubro a cualquier actor que haya realizado acciones circunstanciales negativas para el sector minero.

En el caso peruano se podría argumentar que existen 3 tipos de actores hostiles a la minería en función a su grado de dedicación e ideologización.

Los Antimineros Orgánicos: Son aquellas personas y organizaciones que tienen como principal actividad el realizar iniciativas en detrimento del sector minero. Organizaciones como Grufides, CooperAcción, CONACAMI son ejemplos de estas. Estas organizaciones comparten una ideología contraria a las actividades mineras y se dedican sistemáticamente a destruir la legitimidad social del sector minero, a promover regulaciones cada vez más restrictivas y a promover acciones directas en contra de la minería. Los “informes técnicos” realizados por CooperAcción contra Tía María y el mineroducto de Las Bambas, o por Grufides contra Conga están entre sus entregables más comunes. Sus páginas Web, además, reproducen versiones distorsionadas sobre la minería prestando su imagen intelectual a la propagación de rumores y temores.

Los Aliados: Son las organizaciones que no tienen como actividad principal el golpear a la minería, sin embargo, despliegan algunas líneas de acción sistemáticas que facilitan golpear al sector. Organizaciones como el Instituto de Defensa Legal, Instituto de Derecho y Sociedad, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Servicios Educativos Rurales, OXFAM Perú, algunos líderes de opinión, ciertos políticos y medios de comunicación podrían ser incluidos en esta categoría. Si coleccionamos las acciones relacionadas a la minería realizadas por estos actores vemos que han sido consistentemente adversas a la minería. Los Aliados comparten elementos de una ideología hostil a la inversión extranjera y al capitalismo por lo que el atacar a la gran minería es funcional con el avance de sus agendas políticas. Un ejemplo de una acción desplegada por los Aliados de los antimineros es la publicación de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, “Policía mercenaria al servicio de las Empresas Mineras”[8] esta publicación descalifica a las acciones de la PNP en el contexto de actividades extractivas al considerar que la misma responde al mando de las empresas mineras.  Campañas como esas contribuyen a crear condiciones de impunidad para el uso de la violencia en los conflictos mineros.

Los Colaboradores Eventuales: Son aquellos que tienen una animosidad negativa hacia la minería y, en algunos momentos, participan en acciones hostiles. No es necesario que estos Colaboradores Eventuales sean hostiles hacia el capitalismo o el libre mercado basta con que tengan una antipatía hacia el sector minero o hacia alguna empresa en particular. Este sector usualmente afirma que la minería es un motor del crecimiento del país pero que las empresas mineras, si no se les controla, son abusivas con la población y destruyen el medio ambiente. Ejemplos de acciones de colaboración con los antimineros serían los diversos reportajes de Cuarto Poder respecto a Máxima Chaupe, o los de Nicolás Lucar en Punto Final respecto a Conga. Estos reportajes son tan funcionales a los antimineros que, hasta hoy, ellos los difunden repetidamente en sus redes, como recurso propagandístico. Los Colaboradores pueden inclusive considerar que la gran inversión minera es positiva para el país como concepto, pero cuando se dan grandes conflictos sociales tenderán a realizar acciones hostiles a la minería.

La Segmentación

No existe una “central antiminera” en la que se coordinan las acciones. Pero si existen diversas organizaciones con diversos patrones de especialización de tareas dentro del accionar antiminero, y esas organizaciones mantienen estrechos lazos de colaboración.

Por ejemplo, CooperAcción genera un discurso antiminero y los argumentos, de apariencia técnica, para oponerse a grandes proyectos extractivos, forma líderes y voceros antimineros. Es un movilizador de “segundo piso”. Tiene como vocero principal a José de Echave, quien es enfático en decir que no es antiminero, pero en cuanto conflicto minero exista, él hará sus mejores esfuerzos por justificar a los opositores a los proyectos y operaciones. Y si buscamos participaciones suyas en defensa de la minería en algún caso, difícilmente, tendremos suerte.

Grufides es una organización con menor sofisticación intelectual y un menor grado de especialización que CooperAcción. Ellos hacen activismo de base, pero también crean estudios “técnicos” hostiles a los proyectos, discursos antimineros, forman activistas, defienden legalmente a los antimineros, buscando su impunidad, y cubren un rol clave de promoción del caso Chaupe. Se puede decir que, sin Grufides, el caso Chaupe no hubiera adquirido el grado de notoriedad que ha alcanzado, y tal vez, jamás hubiera existido.

Programa Democracia y Transformación Global sirve de “Frente Intelectual” de los antimineros y promueve publicaciones de ideología post-extractivista. En su página Web hay múltiples libros para descargar, programas radiales y videos que sirven como herramientas de difusión del pensamiento radical de Eduardo Gudynas, Boaventura de Sousa Santos, Raúl Zibechi, y de sus seguidores locales: José de Echave, Rafael Hoetmer, entre otros. Es una especie de banco de recursos de conocimiento para anti-mineros

Existen los activistas, antimineros de acción local, que están “sobre el terreno” y articulan las acciones directas. Muchos de ellos se organizan en los Frentes de Defensa, coordinan las movilizaciones contra las empresas mineras, reprimen a los disidentes, especialmente a líderes y periodistas locales, hacen incidencia y/o amenazan las autoridades locales. Esos activistas mantienen diversos grados de coordinación con las organizaciones de 2º piso, mientras otros trabajan en forma completamente autónoma, buscando objetivos propios. Algunos de ellos son muy radicales y tienen una clara inclinación al uso de la violencia en los conflictos sociales.

Existen medios de comunicación locales dedicados a promover una versión simplificada y agresiva del post-extractivismo tales como Radio Líder en Cajamarca, Radio Coremarca en Bambamarca, Radio Platinum en Cocachacra, Radio San Juan en el Tambo. Operan como cajas de resonancia y repetidoras de mensajes hostiles a la minería. Algunas de esas radios destinan varias horas de su programación diaria a deslegitimar al sector minero. Es común, además, que reciban ingresos publicitarios por parte los “movilizadores de segundo piso” antes citados.

Existen organizaciones políticas que por ideología y por objetivos políticos consideran que les es útil oponerse a la minería. Ejemplos de esas organizaciones son: el movimiento MAS-Democracia liderado por Gregorio Santos, el Frente Amplio que postuló Verónica Mendoza en las últimas elecciones, y diversas agrupaciones políticas regionales y locales que apuestan por la conflictividad social como forma de adquirir destaque y posicionar su imagen. Para esas organizaciones, los conflictos son oportunidades de expansión que no deben desperdiciarse.

Existen organizaciones de base capturadas por antimineros que son partes importantes de la institucionalidad campesina. La Junta de Regantes del Valle del Tambo y las Rondas Campesinas en Cajamarca, son ejemplos de organizaciones rurales sistemáticamente instrumentalizadas por dirigentes antimineros. Las organizaciones de 2º piso dedican parte significativa de su tiempo a adoctrinar y apoyar a los líderes anti-mineros en esas organizaciones. 

El poli-centrismo

No existen liderazgos únicos, ni perennes en las movilizaciones antimineras. Ellos surgen, se consolidan y se debilitan todo el tiempo. En el caso del movimiento antiminero cajamarquino los liderazgos y las organizaciones protagónicas cambiaron a lo largo del tiempo. En el conflicto por el Cerro Quilish, que tuvo su apogeo el año 2004, organizaciones como ECOVIDA y el Frente de Defensa y Comité Cívico Unitario de Cajamarca eran protagónicas, y los líderes como Reinhart Seifert e Iván Salas eran muy relevantes. Siete años más tarde en el conflicto Conga estas organizaciones y liderazgos habían perdido casi todo su peso anterior. Para el 2011, organizaciones como el Comité Único de Lucha, la Plataforma Interinstitucional Celendina y el Frente de Defensa Ambiental pasaron a ser protagónicas. Se dio una nueva camada de líderes como Wilfredo Saavedra, Edy Benavidez o Milton Sánchez.

Los liderazgos no son únicamente efímeros son también temática y geográficamente especializados. En el caso Conga, Edy Benavides tenía capacidad de movilización en la Provincia de Bambamarca, y Milton Sánchez, un discípulo de Marco Arana, en la Provincia de Celendín y Wilfredo Saavedra en la ciudad de Cajamarca, cada ciudad tenía un líder. Los líderes pueden tener severas divergencias ideológicas. Edy Benavides es un aventurero político local, Milton Sánchez está alineado plenamente con el post-extractivismo y Wilfredo Saavedra, ha sido condenado como miembro del MRTA e impulsa una agenda insurreccional de “poder popular”.

En el caso de Las Bambas existieron estrategias e intereses diversos entre los movilizados. Aventureros como los hermanos Chávez que movilizan a algunas comunidades con el fin de obtener una gran compensación económica por el uso de la carretera que les atraviesa. También existe el Frente Único de Defensa de los Intereses de Cotabambas que tiene por presidente a Rodolfo Abarca, alumno en los cursos brindados por CooperAcción, con una carga ideológica post-extractivista bastante clara y con contacto con colaboradores mediáticos en Lima lo que le permite tener acceso a prensa nacional. Rodmy Cabrera impulsa su indigenismo radical desde su posición de “asesor técnico” de comunidades locales, tiene contacto con activistas radicales en Lima lo que le permite tener cierta relevancia en redes sociales. Procesos semejantes se dan en todos los conflictos extractivos intensos de larga duración, Gerlach afirma:

“Los líderes de los movimientos tienden a ser más carismáticos que burocráticos. Se vuelven lideres principalmente inspirando e influenciado a los otros, más que siendo escogidos por sus habilidades políticas u organizacionales”.

Dado que el liderazgo no emerge del control de un aparato burocrático permanente, cuando la inspiración que genera se pierde, su liderazgo desaparece. De ahí se deduce que una característica de las redes poli-céntricas o “heterárquicas” consiste en la baja utilidad del dialogo con los líderes como mecanismo para lidiar con las mismas citando a Gerlach (2001):

“No existe una persona o grupo capaz de tomar decisiones que sean obligatorias para todos o inclusive para la mayoría de los participantes en el movimiento. Esto hace la negociación y el arreglo difícil cuando no imposible. Los líderes temporales, de una protesta especifica, pueden ser capaces de llegar a acuerdos sobre concesiones que finalicen una acción, pero son incapaces de prevenir a cualquiera de desplegar nuevas protestas.”

Una consecuencia práctica de este análisis es que, en momentos de auge de los conflictos, si los líderes llegan a acuerdos con el Estado o con las empresas, otros líderes los “adelantan por la izquierda”, acusándolos de traición y disputando su liderazgo. Ese rol lo cumplió Saavedra en el conflicto Conga, cuando Santos no estaba muy seguro si debía o no radicalizar el conflicto. La experiencia muestra que los líderes pueden ser muy importantes para agudizar los conflictos, pero no son tan efectivos si tienen que conflictuar con el ánimo mayoritario de la población.

Las Redes Integradas.                                                            

Los antimineros tienen múltiples mecanismos para coordinar acciones, compartir recursos, dividir tareas y aprovechar las “economías de escala”. En el caso peruano el más relevante de estos mecanismos es la Red Muqui, conformada por múltiples organizaciones antimineras. Dicha red define entre sus objetivos:

Promover reformas institucionales, en las políticas públicas en materia minera y socio ambiental, y en lo relacionado a la defensa de los derechos de las poblaciones afectadas por actividades mineras.

Incidir en la opinión pública, en las empresas y en el Estado para el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento de las normas y estándares sociales y ambientales.

Fortalecer las capacidades de los actores y sus organizaciones para que intervengan estratégicamente con acciones y propuestas en la defensa y exigibilidad de sus derechos, de manera que puedan contribuir a la construcción de un modelo de desarrollo sostenible e integral. [9]

Entre las organizaciones que conforman la Red Muqui se encuentran Grufides, CooperAcción, Programa Democracia y Transformación Global (PDTG), Grupo Propuesta Ciudadana, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), etc. La Red Muqui sirve para coordinar acciones conjuntas entre diversas organizaciones antimineras, entre los Orgánicos y los Aliados que la conforman y brindan a los Colaboradores insumos mediáticos y argumentos para atacar a la minería.

Noticias SER, opera como la “agencia de noticias” antiminera en Perú. Acopia los materiales elaborados por las diversas organizaciones, intelectuales y articulistas antimineros los consolida y propaga. Periodistas y líderes de opinión, Colaboradores, repetirán elementos de los mensajes divulgados por Noticias SER en medios de comunicación masivos y redes sociales.

Otro mecanismo de enlace entre estas organizaciones es el de las “Campañas” en las que múltiples organizaciones antimineras concentran algunos de sus recursos con el fin de hacer incidencia en puntos y temas específicos. Ejemplo de éstos es la campaña “Máxima no está Sola” liderada por Amnistía Internacional y que promueve la farsa de Máxima Acuña como una útil herramienta de desprestigio hacia el sector extractivo. Otra campaña es “La Defensa del Agua es nuestra Defensa” que promueve una regulación de tales características hacia el agua que llevaría en la práctica a la inviabilidad de la gran minería en el Perú. Esta campaña fue impulsada por las organizaciones ligadas a la “Marcha por el Agua” del año 2012 quienes, en buena medida, son los integrantes de la Red Muqui a la que se le asocian productores de material audiovisual antiminero. En la actualidad se está desplegando la campaña “Mojatexelagua” liderada por CooperAcción que busca antagonizar a la agro-exportación con los campesinos alto-andinos. Están campañas implican el despliegue de contenidos audiovisuales, material de prensa y acciones de incidencia en las que temporalmente las organizaciones colaboradoras concentran sus recursos. Es muy probable que esta campaña, de acá unos meses, genere acciones hostiles a la agro-exportación sin que CooperAcción tenga ninguna relación orgánica con los activistas locales.  

Otros mecanismos de coordinación de los SPIN, mencionado por Gerlach, consiste en los “viajeros” aquellas figuras que sirven para transmitir ideología, tecnología de conflicto, métodos de lucha y contactos entre diversas comunidades de actores hostiles al sector extractivo. En el caso latinoamericano el uruguayo Eduardo Gudynas es uno de los que cumplen ese rol. Brinda conferencias sobre “Transiciones al Post Extractivismo” a jóvenes universitarios limeños, a activistas post-extractivistas duros en Miraflores y también a marxistas en Gobierno Regional de Cajamarca.

Factores de Integración.

Un movimiento SPIN para ser efectivo en avanzar su agenda en la sociedad debe viabilizar algún nivel de alineamiento en sus acciones. En una organización jerárquica existen el orden y la disciplina. Las ordenes y políticas descienden desde la jefatura hacia los operadores de base, quienes las implementaran sobre la sociedad. En el campo político los partidos marxista-leninistas son los que más se acercan a este modelo. Esto no se da en los movimientos SPIN anti extractivistas. Pese a ello, han tenido grandes “logros” como paralizar un 20% de la cartera de inversiones mineras en el Perú, prohibir la minería a tajo abierto en Costa Rica y detener el desarrollo hidroeléctrico en Chile. Para que esto sea posible los antimineros han necesitado mecanismos no jerárquicos de integrar sus acciones y mantener su cohesión.

Integración por Ideología: La hostilidad hacia el capitalismo en general, hacia las grandes empresas extranjeras, y un profundo temor hacia los efectos ambientales de la minería caracterizan a los diversos actores antimineros. Su diversidad implica que su lucha política se dará en el factor de opresión que su ideología considere más relevante: (a) el capitalismo, (b) la injusticia ambiental, (c) el colonialismo, o (d) el patriarcado. Una misma campaña puede ser impulsada por diversas organizaciones que le darán un significado distinto a la misma. La promoción de la imagen de Máxima Acuña permite a los marxistas caracterizar a las trasnacionales como abusivas, a los post-extractivistas confrontar la minería con el “Buen Vivir” que, según ellos, es lo que desea Máxima, a los partidarios de la justicia intercultural le permite visibilizar el maltrato a los indígenas, etc. La campaña Mojatexelagua permite a los marxistas atacar el maltrato del gran empresariado agrícola a los campesinos y a los post extractivistas mostrar que no existe “justicia hídrica”. Es decir, actores diversos convergen en sus acciones, aunque sea teniendo prioridades sociales y objetivos distintos.

Lo que genera que existan tantos ámbitos posibles de asociación de los antimineros es la existencia de una base ideológica común.  Para los indigenistas radicales de Instituto Internacional de Derecho y Sociedad (IIDS), apoyar legalmente a los miembros de MAS Democracia y participar en charlas de este partido[10] es una forma de defender a líderes indígenas que enfrentan juicios por oponerse a la continuidad de más 500 años de opresión colonial y divulgar una ideología emancipadora entre los campesinos indígenas. Para los miembros del MAS Democracia el cooperar con IIDS implica un mayor grado de protección legal y les brinda las herramientas discursivas para generar una mayor movilización de campesinado e ir avanzando paulatinamente hacia la construcción de “Poder Popular”.

Integración por Antipatías

No solo las afinidades brindan cohesión a un movimiento, las antipatías comunes también lo logran. Para diversos actores políticos el atacar a las grandes empresas extractivas le permite avanzar intereses políticos e ideológicos diversos. Para los marxistas les permite liderar a las masas contra el capital y golpear uno de los pilares de “Modelo Neoliberal”, para los post-extractivistas impedir la minería a gran escala forma parte intrínseca de la trasformación de la sociedad hacia los ideales del “Buen Vivir”, para los indigenistas fomentar la resistencia a la minería genera una mayor aceptación a la autonomía indígena radical que propugnan.

El rol cohesionador del oponente común no parte únicamente del frio análisis político también tiene un componente emocional. El enemigo debe estar desprovisto de ética, ser poderoso, abusivo, insensible, codicioso y mientras más problemas se les pueda adjudicar mayor será su rol cohesionador.

En la visión de los antimineros las empresas trasnacionales extractivas, controlan a la policía y por ello son responsables de la violencia y muertes en las protestas sociales, fomentan la desindustrialización del país mediante la “Enfermedad Holandesa”, son responsables de la corrupción en el país puesto que “capturan el Estado”, corrompen y solventan la campaña electoral de políticos corruptos, tienen control de los medios de comunicación y favorecen “sentidos comunes” que alejan a la población de votar en función a sus verdaderos intereses, fomentan el machismo al alimentar dinámicas económicas patriarcales en las familias, contaminan el medio ambiente, sostienen una relación de dependencia nacional hacia los países industrializados y perjudican la salud de la población. Cada organización desarrolla una narrativa que articula esos elementos negativos de una manera particular, según sus preferencias ideológicas.

Para quienes comparten esta visión, la resistencia frente a las industrias extractivas contiene un carácter épico en la que humildes campesinos dirigidos por ellos, una vanguardia de altruistas activistas, se enfrentan a poderes gigantescos. La lucha es más significativa dado que las mineras son, en su visión, responsables de gran parte de los problemas del país.

Gerlach (2001) explica el rol del oponente para cohesionar el sentido de pertenencia a un movimiento social:

“El reconocimiento o percepción de una oposición externa ayuda a grupos disimiles a unirse y expandirse. Un movimiento crece con la fuerza de su oposición tal como una cometa vuela contra el viento. La oposición crea un sentido de solidaridad, un “nosotros” contra “ellos”. En muchas instancias los participantes en un movimiento ven a su causa como un heroico David enfrentado al Goliat del sistema.”

Si el Goliat no existe, ellos lo inventan y lo describen. Así, ellos viven la ilusión de heroicidad, independiente del significado real de sus acciones.

Integrados por La Cooperación Internacional.

El Perú es un país en el que el acceso a fondos externos es un factor determinante de la viabilidad de los movimientos sociales. No existen fuentes locales de financiamiento para las actividades de los antimineros comparables con el acceso a la cooperación internacional. 

Los fondos recaudados localmente a través de sus simpatizantes cubren apenas una fracción mínima de la estructura de costos de los antimineros. Tanto para los Orgánicos como para los Aliados, los fondos externos son el principal sostén de sus actividades. Es decir, ellos viven de la cooperación internacional. Más allá de sus discursos de defensa de los indígenas y campesinos, esas agencias de cooperación, que los financian, son sus verdaderos clientes y orientadores.

Los donantes externos entregan fondos como contra partida a un conjunto de “entregables” tales como estudios, movilizaciones sociales, eventos y acciones de incidencia. Existen un conjunto de temas que están “de moda” y que hace que los fondos externos se asocien a determinadas temáticas globales, según esa moda. Esto tiene un rol coordinador sobre los antimineros peruanos al facilitar la concentración de sus esfuerzos en las temáticas específicas.

El 2014 se dio en Lima la Conferencia Mundial COP20 sobre el cambio climático, frente a ello los post-extractivistas decidieron hacer una “Cumbre de los Pueblos” paralela a aquella realizada por los líderes mundiales. Esta conferencia global generó un interés en financiar eventos en Perú asociados a la temática del cambio climático. Por ejemplo, en la provincia cajamarquina de Celendín se dio el evento “Cumbre de Mujeres: Mujeres diversas sembrando el Buen Vivir como alternativa al extractivismo y para enfrentar el cambio climático.” Esto es un ejemplo que muestra la complejidad ideológica de los antimineros para denostar del patriarcado, capitalismo e industrias extractivas en un mismo evento. Al finalizar la COP20, las actividades de los post-extractivistas ligadas al cambio climático se redujeron notablemente.

La necesidad de los antimineros de sostenerse como “mercaderes de la moralidad”[11] los lleva a adaptarse de manera conjunto a las modas ideológicas de turno de sus donantes lo que termina sirviendo como un coordinador no jerárquico de sus esfuerzos.[ii]

La Adaptabilidad del SPIN.

Los movimientos SPIN tienen un conjunto de ventajas respecto a las organizaciones jerárquicas algunas de las cuales fueron descritas por Gerlach y que complementamos con otras de concepción propia y ejemplos de la realidad peruana:

  • Mayor impunidad frente al imperio de la ley. Organizaciones como CooperAcción o Grufides no dirigen directamente la realización de los actos violentos con las protestas antimineras. Estas son realizadas por organizaciones y activistas de base tales como un Frente de Defensa de algún centro poblado. Las ONGs antimineras divulgan un discurso en el cual la actividad minera amenaza la vida de la población, las fuerzas del orden son mercenarios no dignos de respeto y los representantes del Estado son asalariados de las minas. Además, brindan apoyo jurídico a las personas acusadas de cometer actos violentos durante las protestas fomentando con ello la impunidad. Sin embargo, no se involucran directamente con la violencia, sino sólo en su promoción. Así, las ONGs antimineras son invulnerables a las consecuencias legales de dicha violencia. Por otro lado, los actores locales que realizaron personalmente las acciones de violencia operan en entornos alejados en los cuales la capacidad del Estado para sostener el monopolio de la fuerza es sumamente reducida.
  • La diversidad de posturas permite movilizar a una mayor amplitud de activistas y poder articular con sectores moderados. La diversidad de opiniones permite movilizar a personas con un mayor abanico de orígenes, intereses y preferencias. Por otro lado la no existencia de una estructura jerárquica facilita a los Orgánicos y Aliados articular con los Colaboradores. Por ejemplo, la ONG antiminera CooperAcción se presenta frente a los medios de comunicación como analistas de la conflictividad social y divulgadores de propuestas para el alivio de la misma. Si CooperAcción fuera identificada como promotora de la conflictividad social su reputación intelectual sería dañada y su espacio en los medios sería menor. El formar parte del SPIN facilita a los actores antimineros presentarse en la sociedad con múltiples rostros.
  • El SPIN Hace la organización más robusta. Las organizaciones jerárquicas son vulnerables frente a ataques a su dirigencia, los SPIN por el contrario son robustos. Sendero Luminoso, una organización vertical, perdió gran parte de su fortaleza al ser descabezado. En el caso del conflicto por Tía María la destrucción política del más importante líder antiminero local, Pepe Julio Gutiérrez, a causa de audios que mostraban su conducta criminal, no llevo una disminución decisiva la resistencia al proyecto. La caída de un líder o incluso de una organización especifica como fue el caso de ECOVIDA en Cajamarca no tiene por qué debilitar al movimiento.
  • La multiplicidad de actores permite la especialización del trabajo y la división de tareas. Facilita a los diversos activistas colaborar con el movimiento en las facetas en las cuales están más calificados. Por ejemplo, en caso peruano, Guarango Films se dedica a hacer documentales antimineros como “Hija de la Laguna”, CooperAcción a brindar el discurso técnico, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos a debilitar el accionar de las fuerzas del orden, y periodistas “amigos” a realizar reportajes agitprop y entrevistas favorables en medios de difusión nacional. El SPIN facilita el hacer uso de los diversos activos estratégicos de los que disponen los diferentes actores hostiles a la minería en función a las capacidades y preferencias de los mismos.
  • El SPIN promueve la innovación, aprendizaje y competencia entra sus distintos componentes. El SPIN manifiesta varias de las ventajas que las economías de mercado tienen sobre la planificación central. Por ejemplo, la innovación de la consulta ciudadana en Tambogrande y su éxito como herramienta de paralización de la minería llevo a que esta práctica pasara a ser replicada en otras localidades en el Perú como en el caso de los proyectos Cañariaco, Majaz y Tía María. Inclusive migró hacia el extranjero como se dio en el caso de Esquel en Argentina e Ibagué en Colombia. También se da la competencia entre los activistas antimineros en los que las organizaciones más exitosas para bloquear proyectos mineros y llamar la atención mediática terminan recibiendo una mayor cantidad de fondos por parte de los donantes.

Conclusión.

No es que los conflictos sean mecanismo de “alivio de asimetrías” entre la población y las empresas extractivas, como nos presentan los partidarios de la teoría del agravio, ni que sean  resultado de un grupo imaginándose una gran conspiración antiminera. Lo que los hechos indican es la existencia de un movimiento social hostil a las industrias extractivas que asume las características SPIN descritas arriba.

Es ese funcionamiento como red segmentada, poli-céntrica e integrada lo que le brinda ventajas respecto a sus adversarios cuando se dan conflictos sociales a gran escala.  Las sistemáticas victorias de los antimineros frente a diversos proyectos extractivos respaldados por el poder del Gobierno Central y el poder económico de las empresas mineras nos habla de una operatividad muy sofisticada, que generó mecanismos que potencian sus capacidades parciales de los grupos anti-mineros y superan su propia capacidad de planeamiento. Lampadia

[1] Actual jefe de la oficina de Dialogo y Sostenibilidad en declaraciones vertidas en: http://gestion.pe/politica/rolando-luque-lo-peor-frente-conflicto-reducir-su-complejidad-figura-conspiracion-politica-cuatro-radicales-2129413

[2] Concepto descrito por Juan Martínez Alier en su texto “El ecologismo de los pobres: conflictos ambientales y lenguajes de valoración”

[3] Hay diversos ejemplos de denuncia a la “Teoría de la Conspiración” en los conflictos sociales algunos se encuentran disponibles en: http://www.prodialogo.org.pe/sites/default/files/actualidad/files/046_001_esp.pdf , http://gestion.pe/politica/rolando-luque-lo-peor-frente-conflicto-reducir-su-complejidad-figura-conspiracion-politica-cuatro-radicales-2129413 , http://old.cies.org.pe/files/documents/otras-inv/publicacion-conflictos.pdf , https://poder.pe/2015/09/04/00275-la-mineria-no-puede-ser-una-historieta/ , https://www.servindi.org/actualidad/80310

[4] Se comenta sobre conflictividad y resultados electorales en el artículo disponible en: http://www.lampadia.com/analisis/mineria/conflictos-mineros-y-resultados-electorales/

[5] El libro “On Strategic Not Violent Conflict: Thinking on the Fundamentals” de Robert Helvey describe de manera detallada el rol de las organizaciones para la existencia de dinámicas sostenidas de movilización social.

[6] El término SPIN hace alusión a la propiedad magnética de los electrones que los lleva a alinearse bajo la influencia de un campo magnético o la presencia de otro electrón, constituyendo pares.

[7]Gerlach, L. P. (2001). The structure of social movements: Environmental activism and its opponents. Networks and netwars: The future of terror, crime, and militancy, 289-310.

[8] Disponible en: http://assets.gfbv.ch/downloads/report_spanisch_def_2_12_13.pdf

[9] http://www.muqui.org/

[10] Movimiento de Gregorio Santos.

[11]Se analiza las características de estos “mercaderes” en el artículo disponible en: http://www.lampadia.com/analisis/mineria/los-mercaderes-de-la-moralidad-en-el-peru/

 

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