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Lima-Perú, 09/09/2016 a las 10:09am. por Lampadia

Necesitamos un “pensamiento moonshot”

Más propuestas disruptivas para la educación

En Lampadia venimos desarrollando y presentando diversos análisis sobre la educación en el Perú y los desarrollos internacionales más relevantes para inspirar el enfoque de la revolución educativa que tenemos que emprender, parece, más tarde que temprano, pues PPK mantiene al ministro Saavedra.

En esta ocasión queremos compartir algunos comentarios de William Rankin, ex Director de Educación de Apple, ayer en el CADE por la Educación y una publicación de Singularity Hub, un portal de Singularity University, que habla del “pensamiento moonshot”, término que viene del reto que estableció el presidente Kennedy para que EEUU llegara a la luna. Pensar que lo imposible se  puede lograr. Proyectos que mejorarán las cosas en múltiplos de 10, en vez de 10% cada vez.

Rankin, nos explicó que los sistemas educativos no pueden seguir siendo planos y uniformes para todos. “No debemos formar niños promedio”. Debemos formar a cada niño sobre la base de su potencial, como si fuera el único. Esto es posible gracias a los grandes cambios de la humanidad, impulsados por las revoluciones tecnológicas. En efecto, la primera revolución industrial permitió la masificación de los procesos y los productos y gracias a ella se amplió el acceso a mejores niveles de vida. El modelo, sin embargo, se basó en la producción en masa, estandarizada, eficiente en costos para la inclusión en ese contexto. Pero implicó el sacrificio de la individualidad que, solo ahora, con la ‘cuarta revolución industrial’, podemos recuperar. El nuevo paradigma productivo es el ‘segmento tamaño uno’. El producto a la medida de cada cliente y, por supuesto, en educación, la formación a la medida de cada alumno.

Más propuestas disruptivas para la educación

The End of Average, Todd Rose

(Rankin, CADE por la Educación)

Rankin mostró adicionalmente las diferencias de concepción y gestación de los enfoques de la educación tradicional y de la emergente (la del siglo XXI): 

Rankin,  CADE por la Educación

A su vez, esta orientación de la educación conlleva los siguientes elementos:

Rankin, CADE por la Educación

Esta es la mentalidad que debemos tener para poder acercarnos a la educación del siglo XXI, orientada a la formación ciudadanos empoderados, que puedan desarrollar vidas provechosas en el mundo global de la sociedad de la innovación.

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Fuente: EdTechTeam

Este tema va muy ligado a  nuestra propuesta de que los jóvenes requieren un “salto cuántico”, o un “Big Bang”, como se propuso en CADE 2014 en la presentación de la “Visión del Perú para el tercio de siglo” y en los consejos de Lant Pritchett, Presidente de la Maestría en Políticas Públicas del programa de la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard para el Desarrollo, en el mismo evento, respectivamente. Ver en Lampadia: Educación y Habilidades para el Futuro y Líneas de acción y compromisos para la educación del siglo XXI.

El futuro del Perú depende de cómo formemos a nuestros jóvenes. Esperamos que el gobierno  pueda tomar conciencia de las reformas que necesitamos asumir para iniciar la inmensa tarea de dar a las nuevas generaciones los beneficios y capacidades que nos ofrece el mundo del siglo XXI. No olvidemos lo que decía Einstein, si haces lo mismo, no esperes otros resultados.

Lampadia

¿Por qué necesitamos un “pensamiento moonshot” en la educación secundaria?

Por Alison E Berman

Singularity Hub

2 de Setiembre de 2016

Traducido y glosado por Lampadia

Tomemos un momento para recordar a cuando estábamos en el nido.

Diversas actividades como capturar renacuajos, hacer nidos para pájaros y construir fortalezas llenaban los días escolares de admiración y entusiasmo. Ahora, avancemos rápidamente a los recuerdos del 9° grado (2ndo de secundaria); la magia de las clases comienza a disminuir, ¿verdad? Hay una razón para esto.

Cuando los niños entran a la escuela (a los seis años aproximadamente), están comprometidos de forma natural en las clases; sus mentes son ‘pizarras limpias’ y ‘esponjas’ de curiosidad. Pero la investigación muestra que alrededor del 9° grado, el compromiso con las clases comienza a caer en picada.

Los educadores también han identificado 9° grado como el momento o el año clave para muchos estudiantes: el punto de inflexión entre el éxito o el abandono.

Con estadísticas como que aproximadamente el 20% de los adolescentes abandonan la escuela secundaria y 5.6 millones de estadounidenses entre las edades de 16-24 (que es 1 de cada 7) se desligaron de la escuela y el trabajo, no es demasiado descabellado decir que tenemos una crisis de compromiso escolar en los Estados Unidos.

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Esta falta de compromiso trae un alto costo para la economía y para los contribuyentes, que gastan US$ 93 mil millones anualmente en los jóvenes más vulnerables (los que no están en la escuela o el trabajo) y 1.6 mil millones durante sus vidas.

Pero ese gasto no está preparando a la población para prosperar en la fuerza laboral actual.

De hecho, el 40% de las empresas estadounidenses no pueden encontrar candidatos calificados para llenar sus puestos de trabajo y los empleadores gastan más en la capacitación en habilidades que las universidades y el gobierno combinados.

Si te cuesta comprender este ciclo de ineficiencia, no estás solo.

La experta en educación, Esther Wojcicki, distinguida profesora visitante de MediaX de Stanford, y Leila Toplic, CMO de LRNG, una organización sin fines de lucro destinada a rediseñar el aprendizaje para satisfacer las necesidades del siglo XXI, tuvieron una mesa redonda en la Cumbre Global de Singularity University sobre cómo resolver estos problemas.

Ambos apuntan al pensamiento moonshot (la mentalidad que te lleva a plantear el lanzamiento de un cohete a la luna) como una forma de hacer frente a estos desafíos.

¿Qué es el pensamiento moonshot?

En pocas palabras, el pensamiento moonshot es cuando un enfrenta un enorme desafío (como los estudiantes de secundaria que no están comprometidos con sus estudios) con una mentalidad radical orientada a las soluciones. Con esta mentalidad, el foco de atención se centra en la creación de soluciones que puedan mejorar en 10 veces los problema en lugar de mejorar solo en un 10%.

El pensamiento moonshot motiva a los equipos a pensar en grande mediante diálogos que enmarquen los problemas como “todo tiene solución”.

Durante el panel, Leila Toplic dijo, "Vivimos en un tiempo de una abundancia de oportunidades de aprendizaje sin precedentes... Pero la educación está fragmentada y desconectada de cómo funciona realmente el mundo en el siglo XXI".

Tanto Toplic como Wojcicki consideran que la obsoleta educación en las aulas está causando esta desconexión, pero que el pensamiento moonshot en torno al rol del maestro y el uso del tiempo de clase puede cambiar esto.

Moonshot # 1: Pasar de “sabio en el escenario" al "guía al lado"

Pensemos en ello de esta forma: cuanto más hace un profesor por el estudiante, menos capaz se siente el estudiante. Los modelos de enseñanza “sabio en el escenario” vuelven a los estudiantes dependientes del profesor en cada paso de su viaje de aprendizaje.

El modelo de “guía al lado”, sin embargo, se centra en el empoderamiento de los estudiantes a través de la construcción de la autonomía en las clases. Wojcicki dice: "Tenemos que empoderar a los niños para que puedan controlar su futuro", y podemos empezar dándole a los estudiantes el control sobre su aprendizaje.

Pero ceder el control puede ser extremadamente difícil para los profesores y requiere un cambio de mentalidad. Para ello, Wojcicki dice: "¡El truco es T.R.I.C.K. (juego o truco en inglés)!" Los profesores deben participar con sus alumnos de manera que fomenten los siguientes valores en las clases:

  • Confianza
  • Respeto
  • Independencia
  • Colaboración
  • Bondad

Moonshot # 2: Traer la regla del 20% a secundaria

Muchas empresas han adoptado el principio del 20% de Google, donde los empleados pueden dedicar el 20% de su tiempo a un proyecto que les inspire y que podría mejorar un área de la empresa.

Wojcicki quiere aplicar este concepto en sus propias aulas, dedicando un 20% de "tiempo de clase" para el aprendizaje basado en proyectos. En la clase, los estudiantes llegan a crear y dirigir sus propios proyectos del mundo real, como una revista publicada por los estudiantes que cuenta historias de los líderes estudiantiles e inspiradores miembros de la comunidad local.

"Démosle a los estudiantes la libertad y el sabor de lo que viene en el siglo XXI. Este es un enfoque prudente porque los profesores no van a dejar de dar charlas y dictar clases", dijo Wojcicki. "Nadie te pregunta cuáles fueron tus resultados del SAT (examen americano para postular a las universidades) cuando postulas a un trabajo. Ellos quieren saber los proyectos en los que has trabajado".

El aprendizaje autodirigido mediante proyectos les da a los estudiantes una experiencia práctica y muestras de distintos trabajos que les servirá en su búsqueda de prácticas y carreras después de la universidad. También fomenta la colaboración y el trabajo en equipo, y permite a los estudiantes encontrar formas de superar problemas por sí mismos en lugar de depender de sus profesores.

Cómo escalar

Por desgracia, a menudo este innovador tipo de aprendizaje es más fácil de integrar en las escuelas bien financiadas.

Esta es una razón por la cual LRNG está trabajando para crear oportunidades de aprendizaje experimental, tanto en línea como en persona, que enlazan a los estudiantes desconectados y poco comprometidos con organizaciones locales como museos, escuelas, empresas y bibliotecas.

Parafraseando a William Gibson, Toplic dice: "Sí, el futuro ya está aquí, pero no se distribuye por igual."

Escalar nuevos tipos de aprendizaje en el aula también requiere un cambio de mentalidad dentro de las principales instituciones que se basan en la evaluación de los estudiantes mediante los resultados del SAT y cambiar a ejemplos de trabajo basados ​​en proyectos.

Wojcicki está trabajando en esto comunicándose con los consejeros de admisión universitaria en instituciones como Stanford, que tienen gran poder de toma de decisiones en torno a cambios en los planes de la escuela secundaria. Ella cree que mientras estas instituciones evalúen a los estudiantes basándose ​​en el SAT, el aprendizaje seguirá optimizado para cumplir con los resultados de las pruebas.

Los profesores de secundaria tienen que experimentar más con la reestructuración de aprendizaje en las clases. Pero la administración, tanto a nivel escolar y universitario, también debe acoger el pensamiento y soluciones ‘moonshot’ para que los maestros sean compatibles cuando se quieran poner en práctica nuevas ideas.

Lampadia

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