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Lima-Perú, 16/06/2015 a las 01:06pm. por Lampadia

Aprendamos a sumar y multiplicar

¡Qué “calato”… ni que ocho cuartos!

En Lampadia hemos analizado el libro de Ganosa y Stiglich: “El Perú esta Calato – El falso milagro de la economía peruana y las trampas que amenazan nuestro progreso”. Consideramos que dicha publicación distorsiona la realidad del país y su perspectiva de desarrollo. Encontrándonos en una coyuntura de crisis de liderazgo, caos político y a puertas de un proceso electoral, vamos a aprovechar nuestro análisis para presentar el siguiente ensayo que revisa la realidad del país con perspectiva y prospectiva, sustentado en información seria y con las fuentes adecuadas.

 

 

En la primera parte del libro, los autores hacen un análisis muy pobre de la situación del país. Sin la debida perspectiva pretenden negar las realizaciones económicas y sociales del Perú en el nuevo siglo sin revisar las estadísticas que demuestran: alto crecimiento con baja inflación; acelerada reducción de la pobreza y la desigualdad; record de inversión sobre producto; la mayor presencia de la inversión y del aumento de los ingresos en las regiones, que fueron mayores para los pobres, fueron ‘pro-pobres’ y ‘pro-clase media’, como sostiene el BID; el crecimiento y diversificación de las exportaciones; transformación tecnológica y productiva de todos los sectores de la economía; disminución de la mortalidad infantil y de la desnutrición; aumento de los ingresos del Estado; disminución de la deuda pública; aumento de las reservas internacionales y de ahorro fiscal; la mayor confianza de los peruanos en el futuro y el prestigio externo de nuestra economía, después de haber sido, prácticamente, un estado fallido en 1990.

En una muestra de escasa rigurosidad, al no recurrir a las estadísticas adecuadas, justifican esta actitud señalando que: “el milagro está en todas partes, menos en las estadísticas”.

Por si fuera poco, temerariamente, aseveran que la desaceleración del crecimiento nos agarró desprevenidos y que esta se achaca al ruido político. Encima afirman, sin mayor sustento, que el crecimiento de la última década se debió exclusivamente al aumento de precios de los commodities y otros factores externos. Además equiparan nuestro crecimiento al del resto de Latinoamérica y afirman que el enfriamiento se debe a causas externas.

Señalan, también, sin sustento alguno, que la sociedad civil y los empresarios nunca se preocuparon por nuestras carencias institucionales, la lucha contra la pobreza, mejora de la educación, de los servicios de salud, de las infraestructuras y del atraso tecnológico.

Todas estas sentencias son falsas y las rebatiremos, más adelante.

En la segunda parte del libro describen correctamente la debilidad de nuestras instituciones. Lo que no se entiende es por qué se debían negar las realizaciones económicas y sociales para efectuar esta crítica. Estas debilidades son evidentes y han sido un reclamo permanente del sector empresarial, académico e intelectual, que los autores parecen desconocer y, por una extraña razón pretenden endilgar la responsabilidad de esta carencia al sector civil, cuando los culpables de ella son,  fundamentalmente, nuestros gobiernos.

Ganosa y Stiglich pierden de vista que, a pesar de estas muy importantes deficiencias, hemos logrado avances extraordinarios que han superado con creces a los de todos nuestros vecinos.

 

1. LA PERSPECTIVA AUSENTE: Un repaso por la historia económica y social del Perú (1960 – 2015)

1.1. El Empobrecimiento

El Perú llegó al año 1990 en ‘artículo mortis’. ¿Por qué?

Desde los años 60 hasta los 80, en el país se proscribió la inversión privada en el campo, la minería, energía, pesca y turismo. Se condenó a las regiones a la pobreza y la exclusión. Sufrimos de una serie de males sociales y económicos entre los que podemos enumerar:

  • Empobrecimiento de toda la población, las empresas y el Estado.
  • Una hiperinflación de 25 años, una de las más largas y profundas del planeta, que destruyó la clase media y, entre otros impactos, una pulverización de los ingresos de nuestros maestros, enfermeras y policías, que hasta ahora no hemos podido recuperar.
  • Fuimos asolados por una violencia criminal que nos llevó a desamparar a las regiones.
  • Destruimos la economía: aumentamos brutalmente la deuda externa, desaparecimos nuestras reservas, los ingresos del Estado llegaron a un dígito sobre el PBI, y nos alejamos del mundo, que nos declaró como parias.

 

1.2. El primer ‘Punto de Inflexión’ - La Verdadera Gran Transformación

En los años 90 se produjo la verdadera “Gran Transformación” del Perú. Todo empezó con la Constitución del 93, la cual permitió el regreso de la inversión privada, que junto con la inversión pública llegó hasta el 28% del PBI. Esto produjo el crecimiento de la economía, la creación de empleo y la recuperación de los ingresos del Estado (21.6% del PBI). Veamos el siguiente cuadro: 

 

 

Ver en Lampadia: La Constitución del 79 consolidó el empobrecimiento general de los peruanos - Quieren bajarle la llanta a la prosperidad.

La Constitución del 93 fue el “primer punto de quiebre” en la vida del país y el origen del ciclo de crecimiento que duró hasta el “segundo punto de quiebre” de nuestra economía, el 2011, como veremos más adelante.

Efectivamente, el ciclo de crecimiento se inició el mismo año 93, con la nueva Constitución, el regreso del país al mundo global y la captura del genocida Guzmán (setiembre de 1992) y de buena parte de sus secuaces.

Entre 1993 y 1997, el Perú creció en promedio 7.0% por año y se empezó a disminuir la pobreza de manera importante.

 

1.3. La Ruptura de la Cadena de Pagos y la Recesión del 98

Lamentablemente, el proceso descrito líneas arriba se interrumpió exactamente el 10 de octubre de 1998 a las 3pm, en el local del Banco Central de Reserva (BCR). En ese momento y en ese lugar el Ministro de Economía (Baca Campodónico) originó la ‘ruptura de la cadena de pagos’ al decretar que desde el día siguiente, el BCR decidiría, cada día, si le daba o no crédito a los bancos. En ese preciso instante y contra la opinión de los Presidentes de todos los bancos, se cortó el crédito a la economía, por el susto y la incapacidad de nuestras autoridades para enfrentar la crisis asiática, que tuvo una cortísima duración.

Para entender lo ocurrido se tiene que comprender que entender que entonces, el 90% de los depósitos del sistema financiero era a un plazo de 90 días y por lo tanto, los créditos se renovaban con la misma frecuencia. Ante esta absurda e innecesaria medida, los bancos tuvieron que suspender la renovación de sus créditos, pues no podían correr el riesgo de perder liquidez. La ruptura de la cadena de pagos se extendió paulatinamente por toda la economía como un hongo atómico al revés. ¿Qué implicó esto? Por ejemplo, el zapatero de Comas que le vendía a las zapaterías de la calle Shell en Miraflores, no pudo cobrar, pues el crédito que el daba no pudo ser honrado por la zapatería, a su vez el zapatero de Comas no pudo pagarle al vendedor de cueros de Caquetá, y así sucesivamente (como si fuera un dominó) se fueron cortando los pagos y,  consiguientemente, paralizando toda la economía.

Se suspendió la inversión y el crecimiento y sufrimos una recesión de aproximadamente cuatros años. La crisis asiática pasó rápido, pero el Perú se desmoronó y con él nuestros indicadores económicos y sociales. Es por ello que los números de la década de los 90, vistos de punta a punta, no reflejaron la transformación que vivió el país. Perdimos, así la oportunidad de entender cómo se producen las relaciones causa-efecto, y realmente darnos cuenta como las políticas implementadas desde los años 60 hasta 1990 nos habían empobrecido, mientras que las aplicadas a partir de esa fecha (especialmente con la Constitución del 93) nos habían devuelto a la senda de la prosperidad.

 

1.4. Preparados para el Viento a Favor

La recesión duró hasta entrado el gobierno de Alejandro Toledo. Luego, la coyuntura internacional mejoró: los precios de nuestras exportaciones subieron, diversificándose su oferta (agro exportaciones, confecciones, productos químicos y maquinaria minera, entre otros); bajaron las tasas de interés y aumentó la liquidez internacional. Al mantenerse la vigencia de la buena Constitución del 93 y dado nuestro regreso a los circuitos financieros internacionales, pudimos aprovechar el viento a favor. A esto se sumó nuestra integración comercial al mundo global con la firma  de acuerdos de libre comercio. De esta forma, a diferencia de muchos de nuestros vecinos, crecimos alto y sostenidamente por las buenas decisiones que tomamos.

Tal comportamiento ha sido reconocido ampliamente. Por ejemplo, en marzo del año 2014, Nouriel Roubini declaró: “La suerte ha sido solo una parte pequeña de su éxito, lo principal han sido las buenas políticas públicas”.

Posteriormente, Paul Krugman, durante su visita al Perú, nos dio su punto de vista. Ante una  pregunta de  Augusto Townsend: “Hace algunos días Nouriel Roubini nos dijo que el crecimiento del Perú se debía más a méritos propios que a la buena suerte. ¿Qué opina? Krugman respondió: “Ciertamente han tenido suerte (…). La buena performance del Perú no se puede explicar solo diciendo que se trata de una economía razonablemente orientada a la exportación, sino que se ha visto una clara restauración de un ambiente interno positivo para los negocios”. Ver mayores detalles en Lampadia: Paul Krugman rompe mitos. Krugman agregó: “El Perú ha atravesado por varios ciclos de política irresponsables. Pero ahora último ha experimentado un lapso relativamente largo de políticas razonables”.

Enfatizó además que: “las trabas a la inversión sin duda  son un problema, pero también lo es la deficiente educación. (…) Por ejemplo, el Perú brinda menos años de educación que sus vecinos”.

Así mismo indicó a Gestión: “Se preocupan demasiado por la dependencia en la exportación de los commodities, pero no es necesario migrar hacia una estructura exportadora manufacturera en el corto plazo. La historia económica demuestra que esto no es tan crítico como la gente piensa. Más que la composición de los envíos al exterior, lo que realmente importa es que la economía sea productiva. Tener exportaciones con valor agregado no es necesariamente crucial. (…) La fijación de los peruanos con la industrialización es una prioridad mal puesta (…). Ser una nación industrializada no es necesariamente el camino que deben seguir. Perú puede ser una nación productiva con un sector de servicios altamente productivo, sin tener que tener una gran base industrial”.

En otro artículo de Lampadia: Una Roca contra Krugman, recogimos del Premio Nobel que: “estábamos haciendo bien las cosas”. Al igual que lo hizo Roubini días antes, indicó: “que si bien habíamos tenido suerte con la economía global de los últimos años, la misma suerte la tuvo toda la región, así como varios de nuestros agonizantes vecinos, que no supieron establecer y mantener políticas públicas sensatas y realistas”.

 

1.5. Las innegables Realizaciones

Veamos en cifras el sustento de este proceso tan encomiado por expertos y negado por las izquierdas tradicionales al igual que por el libro de Ganosa y Stiglich. 

 

 

Ver documento en Lampadia: Las Cifras de la Prosperidad. En el mostramos en detalle:

También podemos ver una revisión de la evolución del Perú desde la década del 60 en la ‘Presentación’ del libro “Somos Libres, Podemos Elegir”, que hizo el Director de Lampadia hace un año.

 

1.6. El segundo ‘Punto de Inflexión’ – El Gobierno de la Inclusión

A diferencia de lo manifestado en el libro de Ganosa y Stiglich, muchos advertimos cómo desde el 2011 se quebró nuestro ciclo virtuoso de crecimiento. Ver en Lampadia: En el 2011 se dio el Punto de Inflexión de nuestro Desarrollo.

Esto se aprecia en los tres siguientes gráficos. El primero muestra cómo el 2011 se para la generación de proyectos mineros, nuestro principal motor de crecimiento, el segundo, cómo se quebró el proceso de reducción de la anemia infantil y el tercero la caída de la inversión privada:

 

 

 

 

En marzo del 2014 advertimos que la parada de la inversión nos estaba haciendo mucho daño, ver en Lampadia: Urgen medidas para recuperar el ritmo de la inversión privada - Otra vez La Parada (esta vez en la inversión).

Además, explicamos porqué la minería fue el mayor motor del crecimiento. Ver en Lampadia el artículo y el gráfico: La minería: generó un ciclo virtuoso de crecimiento.     

 

 

Ver también las siguientes publicaciones de Lampadia:

 

 

2. OTRAS ACLARACIONES DE CONCEPTOS Y DE CIFRAS

2.1. Sí se puede crecer alto y sostenido

A diferencia de lo que afirma el ‘libro’, la siguiente tabla, elaborada el 2007, muestra la duración del alto crecimiento de muchos países. En el caso de China, su crecimiento, mayor a 10% anual, duró más de 30 años:

 

 

Ganosa y Stiglich, queriendo hacernos creer que tenemos que resignarnos a un menor crecimiento afirman: “las tasas altas son muy poco persistentes en el tiempo y los episodios de crecimiento rápido tienden a ser seguidos por episodios de crecimiento promedio” (página 46). De hecho parece que no miran cifras.

 

2.2. “La gran lotería latinoamericana”, que el Perú supo aprovechar

En el libro se afirma que “El Perú no fue el único país que tuvo un crecimiento extraordinario durante la década de oro”. Ya hemos mostrado al respecto las declaraciones de Roubini y Krugman. Sin embargo es importante recordar que el Perú aprovechó mejor sus oportunidades porque, a diferencia de nuestros vecinos, hasta el 90, habíamos sufrido la conjunción de tres gravísimas tormentas: la destrucción de la economía, la hiperinflación y el terrorismo, que permitieron la ‘gran transformación’ con la Constitución del 93. Si el viento a favor se hubiera dado en los años 60, 70 u 80, no hubiéramos tenido ningún impacto positivo en la economía y la sociedad.

 

2.3. El boom de los RRNN y su forzado final

La economía no tuvo que frenarse como lo hizo. Cuando bajaron los precios de los commodities, debimos compensar su impacto con mayores volúmenes de producción. Ver en Lampadia: Una nueva oportunidad que no debemos desaprovechar - Perú sigue retrasándose en inversión minera.

Lamentablemente, hicimos todo lo contrario, paramos los proyectos mineros desde el 2011 con Conga y con Galeno, Cañariaco Michiquillay y otros. El gobierno no quiso entender los impactos que esto iba ha tener en el resto de la economía. Lo que es más, incorporó al gabinete, con bombos y platillos, al inventor de ‘nuevos motores de crecimiento’, Piero Ghezzi, que junto con José Gallardo habían escrito un libro: Qué se puede hacer con el Perú, en el que compararon el crecimiento de la minería con el boom del guano y el caucho, desconocieron nuestro bono demográfico y criticaron nuestros avances.

El caso es que Ghezzi alentó la falsa esperanza de recuperar el crecimiento con sus nuevos motores, con lo cual el gobierno se permitió perder más tiempo.

En Lampadia criticamos inmediatamente las ofertas de Ghezzi, ver: Premisas falsas y análisis incompleto de nuestra economía - El diagnóstico equivocado del Plan de Diversificación Productiva.

Felizmente, la dura prueba de la realidad, le hizo entender al Ministro de la Producción que el crecimiento estaba esperando en los proyectos mineros, en la forestería y en el “apoyo al proyecto de Olmos”, como declaró después.

Sin embargo, nuestros criticados amigos (Ganosa y Stiglich) se despachan con unas afirmaciones muy curiosas sobre la minería. Por ejemplo dicen en su libro: “Muchos (…) sostienen sus proyecciones  de crecimiento alto para los próximos años en la ejecución de megaproyectos mineros o de transportes; pero esa es una expectativa falaz.” Luego agregan: “Para crecer nuevamente al 7% o más y que los ingresos de las familias aumenten de manera inclusiva y sostenida el país no necesita megaproyectos mineros o de transportes”.

Tampoco profundizan en los conflictos político-sociales contra la minería y menos recogen los planteamientos anti-extractivistas de toda la izquierda. Enfatizan el rechazo de la población a los proyectos mineros. Para entender su falta de rigurosidad, mencionaremos el caso de Santa Ana, que ellos utilizan para ilustrar el supuesto rechazo de la población. Según un informe de Ricardo Uceda, la zona de Santa Ana, era una reserva  donde no se podía hacer minería. La población le pidió al gobierno, que suspendiera la condición de reserva de esta región para permitir el desarrollo de la mina. Cuando, el gobierno aceptó el pedido y se desarrolló el proyecto, se infiltró desde afuera (Desaguadero y otras zonas),  el movimiento de Walter Aduviri y empezó a aplicar el manual de amedrentamiento y extorsión hasta que la población se sumó a pedir la expulsión de la mina. Cosa que el gobierno de García hizo en una muestra de debilidad, creando un nefasto precedente. Ahora el Perú trata de defenderse de una penalidad en el CIADI. Como se puede ver, cada caso es único y, en las protestas contra la minería intervienen varios factores, entre los que hay que incluir los de naturaleza política, los de búsquedas de rentas, los inducidos por las autoridades para ganar visibilidad y los de fallas graves de comunicación de las empresas y del gobierno.

 

2.4. Nuestras Reservas Productivas

Con el apagón productivo y de inversiones de los 60, 70 y 80s, el Perú acumuló reservas productivas en muchos sectores que hoy mantienen su potencial y podrían haber permitido un mayor crecimiento de la economía, si es que desde el 2011 no se hubiera perdido la brújula.

Tenemos reservas en minería, gas, petróleo, energía hidroeléctrica, industria forestal, agro exportaciones, pesca y acuicultura, turismo, manufactura y bio tecnología, entre otras. Por ejemplo, en minería producimos solo 1.39 millones de TM de cobre y, muy bien podríamos igualar a Chile, que produce  5.73 millones de TM.

Además, estas reservas están llamadas a generar los recursos de inversión para producir crecimiento, empleo y recursos fiscales, que nos permitan cerrar las brechas económicas y sociales que creamos en el apagón indicado más arriba. Las brechas se refieren a educación, salud, infraestructuras y, por supuesto, nuestra debilidad institucional y de buena “Gobernanza”.

 

2.5. Evolución de la Productividad Total de Factores

Los autores del libro afirman que el único crecimiento que importa es el de la productividad (PTF), efectivamente, este es crucial, pero su evolución en el Perú merece otras apreciaciones así como su contraste con nuestros vecinos. Además, como con otros indicadores, es importante ver de donde venimos. En el siguiente gráfico, cuyas cifras fueron producidas en el libro “Perú – La oportunidad de un país diferente – Próspero, equitativo y gobernable”, de Giugale et al, del Banco Mundial el 2006,  para la inauguración del gobierno de Alan García, nos muestran los promedios de crecimiento de la PTF del Perú durante 45 años (y del PBI per cápita), entre 1960 y el 2004, comparada con benchmarks relevantes. Las cifras siguientes muestran descarnadamente el papelón que hicimos por décadas de errores. Tal vez estas cifras resuman todo lo que hay que decir del país, antes de nuestra definitiva recuperación. Veamos:

 

 

Como se puede ver, producto de las décadas perdidas y su cola de impactos, teniendo las mismas condiciones de nuestros vecinos, lo hicimos mucho peor que todos ellos. Esa afirmación si es válida para el período de empobrecimiento y no para el de crecimiento, como afirman los autores del libro El Perú está calato.

Veamos en los siguientes gráficos la PTF en perspectiva:

 

Productividad total de factores (PTF) por década (1950 – 2010):

 

PTF comparada en América Latina (1960 – 2010 y 2000 – 2010):

PTF entre el 2003 y 2012 según el BCR:

Ver en Lampadia: Productividad de la economía peruana en las dos últimas décadas.

Los autores, tampoco registran la transformación de nuestros “métodos de producción”, como ellos le llaman, en todos los sectores de la economía. Ver en Lampadia: Revolución Tecnológica en el Perú.

 

2.6. Desarrollo Integral e Instituciones

Ganosa y Stiglich se empeñan en afirmar que, excepto ellos, los peruanos solo vemos el crecimiento económico y no reparamos en la necesidad de lograr un desarrollo integral. De la misma manera niegan la preocupación de la sociedad civil sobre los temas institucionales y de educación. Veamos algunas publicaciones de Lampadia que contradicen estas afirmaciones y muestran contribuciones muy importantes para el diseño de políticas públicas que propicien el mismo:

El Perú será un país democrático y globalizado,
encaminado al desarrollo integral, sostenible y duradero,
con sentimientos de pertenencia y ciudadanía,
en el que se respete la ley.

La formulación de esta visión incluye: objetivos de desarrollo, líneas de acción, estrategias de desarrollo integral (económico, social e institucional), la necesidad de lograr un desarrollo sostenible y duradero y, la articulación de las agendas de trabajo. Ver gráfico: 

 

 

Comparemos la performance económica y social de Singapur y el Perú desde 1950:

 

 

3. LOGROS ADICIONALES DEL PAÍS QUE DEBEN SER DESTACADOS

3.1. Reducción de la pobreza con alto crecimiento

Quizá el principal logro del Perú en las últimas décadas y que es negado y relativizado por libros como El Perú está Calado, es la espectacular reducción de la pobreza. Según el INEI, la pobreza ha descendido del 58,7% en el 2004 a 22,7 en el 2014 y la extrema pobreza a 4.1%. Todo indica, como ha demostrado Juan Mendoza, entre otros, que “se puede inferir que alrededor del 85% de la caída en la pobreza desde el 2004 se debe exclusivamente al crecimiento económico, mientras que el 15% restante se puede atribuir a la menor desigualdad en el ingreso. Es decir, de cada diez peruanos que han abandonado la pobreza al menos ocho lo han hecho como consecuencia del aumento en el ingreso per cápita”. Así también lo señala, la ex Ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Mónica Rubio: “para el Perú el rol del crecimiento económico es central, estimándose que este es responsable por el 75% al 85% de la reducción de la pobreza.” Aún más, agrega: “para el mundo, se estima que el crecimiento explica entre el 70% y 95% de la reducción de la pobreza”.  Por último, según cálculos del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial –IEDEP, de la Cámara de Comercio de Lima, el 94% de la caída de la pobreza publicada por el INEI se atribuye al crecimiento económico, mientras que el otro 6% se debe a las transferencias de los programas sociales.

Es decir, el crecimiento económico, propiciado por el regreso de la inversión privada con la Constitución del 93, es el responsable directo de la disminución de la pobreza y los demás indicadores sociales. (Ver en Lampadia: Al menos 80% de la reducción de la pobreza es por el crecimiento).

Pero tan importante como este fenómeno, es que, como ha demostrado Elmer Cuba de Macroconsult, “entre 2004 y 2013 la forma de la pirámide de ingresos ha cambiado a un rombo”. Esto se aplica en el conjunto del país, en los sectores urbanos y rurales, tal y como veremos más adelante. (Ver en Lampadia: La Rumba del Rombo)

El crecimiento del país en la última década, estuvo fuertemente correlacionado con el desarrollo de proyectos mineros. Así lo muestra el Indicador Compuesto de Actividad Económica (ICAE), desarrollado por el Instituto Peruano de Economía (IPE). Como señala el último informe de dicho indicador para el 2014, el crecimiento de Junín y Apurímac responde a la entrada en operaciones de Toromocho y a la fase de construcción de Las Bambas, respectivamente. Mientras que las tasas negativas que obtuvieron Madre de Dios, Áncash, Lambayeque, Cajamarca y Arequipa, se deben a la caída de la producción minera (salvo para el caso de Lambayeque).

Queda entonces claro que la clave para derrotar a la pobreza es crear riqueza. El crecimiento económico ha sido la mejor política de inclusión social y de redistribución. Veamos el gráfico correspondiente:

 

3.2. La Nueva Clase Media – Otra Importante Realización

En Lampadia consideramos que el desarrollo de la Clase Media en el Perú es uno de las mejores demostraciones de la gran transformación del país. Por eso hemos creado una sección especial para describir el fenómeno y recoger el debate que se dio al respecto, publicando los artículos y ensayos que lo destacaban, así como los críticos.

Ver todas las publicaciones en: “El Libro Blanco de la Clase Media”.

El siguiente gráfico, construido a fines del 2012, recogió los distintos elementos que dieron origen al debate.

Para ilustrar mejor el tema queremos recoger dos artículos de Lampadia.

 

 

 

 

 

3.3. La Informalidad vista en el contexto del Perú

Para referirnos a este importante tema nacional, glosamos a continuación nuestro artículo de junio del 2014:

“Problema y Posibilidad” - La Realidad del Perú Informal y el retorno a la miopía

Recientemente el INEI publicó el estudio “Producción y Empleo Informal en el Perú” (…) entre 2007 y 2012 la informalidad bajó 5.5% (de 79.8% a 74.3%).  Esta información reinició el debate sobre la naturaleza del sector informal. Piero Ghezzi, declaró que la informalidad era “el gran elefante en el closet que no hemos tocado como país”. ¿Es esto cierto? ¿La informalidad es un lastre o, por el contrario, es una de nuestras potencialidades? 

 

 

La migración y la informalidad son dos procesos estrechamente ligados (como han demostrado José Matos Mar y Hernando de Soto, entre otros), son dos de las grandes transformaciones sociales que del Perú.

A comienzos de los años cuarenta del siglo pasado, señala Matos Mar, los provincianos “dijeron ‘vamos a vivir en ciudades, cambiemos el estilo de vida, dejemos los movimientos contestatarios porque con ellos no logramos nada’. [Posteriormente, la falta de inversión privada (inhibida por 30 años), la irrupción de Sendero Luminoso y el retiro del Estado], así, calladita la boca, comenzaron a migrar 8 millones de peruanos en 70 años.  Migraron e Inventaron sus fuentes de ingreso e impusieron el poder de su cultura, con los ingredientes de una cultura milenaria, que había domesticado este país durante más de 115 siglos.  Llegaron a la costa y dominaron Lima. Finalmente y a su estilo, construyeron barriadas, asentamientos humanos, pueblos jóvenes. Resistieron el cambio de Juan Velasco, aguantaron al terrorismo, lo soportaron y sufrieron, pero al final lograron conquistar Lima. Todos son emprendedores, informales, cambiaron la economía y crearon algo nuevo…  El Perú tiene ahora 30 millones de habitantes que son ciudadanos peruanos. Ahora hay un Perú que por primera vez está integrado…”. Pasaron de las invasiones a la construcción de los “conos”, para terminar en lo que ahora llamamos “las Limas” Norte, Sur, Este y Oeste.

Cuando llegaron a la costa, no encontraron nada. Ni el Estado, ni el sector formal podían absorber su fuerza laboral, sus capacidades y su inventiva. Tenían tres opciones: la mendicidad, la delincuencia y el terrorismo. Escogieron una cuarta: el emprendimiento, hacerse empresarios. Sin otra herramienta que su fuerza de voluntad, sus largas horas de trabajo, sus mecanismos de ahorro (fierro y cemento), su tenacidad y su capacidad para hallar oportunidades en lugares en las que otros solo veían carestías, los migrantes crearon, de la nada, un pujante sector productivo al que se le llamó informal. Fue el Instituto Libertad y Democracia (ILD), el que lo calificó de esa manera.

Como ha señalado recientemente Richard Webb, “a diferencia de otros estudios de la informalidad, ´El otro sendero´ elaboró una ambiciosa tesis explicativa, centrada en el exceso de legalismo y el déficit de la democracia. Además, su interpretación aterrizaba en el terreno del quehacer del gobernante mediante un estudio de los costos de las barreras burocráticas, dándole así un sentido práctico poco usual en el mundo de la academia”.

Desde mediados de los 80, los estudios sobre la informalidad han apuntado a reconocer el potencial económico de este sector y a criticar al Estado por no proporcionarle las condiciones para formalizarlo. Por ello, sorprende que hoy se le critique con un discurso largamente superado y se le quiera perseguir, ¿acaso vamos a nombrar otro general Patton para perseguirlos? (Ver: Sobre el combate de la minería ilegal).

La vilificación del informal tiene eco en algunos medios locales, que llegan a afirmar que dado que “la informalidad laboral, muestra un bajísimo porcentaje de caída en el país, esto significa que más de la mitad de los empleados trabajan de manera negligente”. Nano Guerra García critica fuertemente comentarios similares de Gonzalo Portocarrero, para quien también el individualismo del emprendedor es un defecto, y el emprendedor “(…) está vinculado con el agravamiento de la crisis moral”. Los informales son autosuficientes, emprendedores, arrojados y entusiastas. Se las han ingeniado para conseguir financiamiento de las formas más creativas, logran una alta rotación del dinero y una “productividad marginal del capital” de niveles inimaginables.  Estos no son defectos; son cualidades, que resaltan las virtudes liberales occidentales, y han sido compartidas por los  fundadores del capitalismo real e incluso por los grandes capitanes empresariales que formaron grandes fortunas en el mundo.

El trabajador informal no es negligente, sencillamente, se encuentra fuera del sistema formal que siempre lo dejó fuera. No es un criminal que busca ganar a costa de otros. No solo es una parte constructiva de la sociedad, es el gran impulsor de la nueva sociedad peruana, base y principal constituyente de lo que Rolando Arellano denomina “La Nueva Clase Media”.

Pareciera que hoy no se entiende el problema de la informalidad. Estas personas que han transformado el país gracias a su impulso, sufren por la maraña de regulaciones que inhiben la formalidad.   

Siguiendo a Matos Mar, el Gobierno “tiene que seguir el camino que han señalado los migrantes, tiene que completar la integración física, que significa hacer vías de comunicación, integrar a todos los pueblos, provincias y distritos con carreteras modernas, ferrocarriles, aeropuertos, puertos. Para integrar el país hay que dar trabajo, los gobiernos locales, regionales y el gobierno central deben contratar por lo menos un millón de personas rápidamente para que construyan la infraestructura”. Como también señala Richard Web en su libro “Conexión y despegue rural”.

Matos Mar agrega que “necesitamos de los empresarios nacionales, necesitamos a la familia Romero, Brescia, (al grupo) Gloria, y no solo a los diez o quince, sino a mil o cinco mil, y que no sean ‘pichiruchis’, nuestros grupos no llegan ni a los diez mil millones de dólares, mientras que los latinoamericanos están por cien mil millones, todavía somos peseteros, precarios. Entonces, hay que contribuir a enriquecerlos sí, pero hay que enseñarles a distribuir en beneficio de sus trabajadores, con un salario nuevo y formal”. De este proceso han surgido grupos como el de los Añaños, Topitop, el emporio de Gamarra, el clúster de ATEM y otros muchos.

Antes que combatir la informalidad, hay que combatir la formalidad.

 

4. LO QUE SE VIENE: La Tercera Revolución Tecnológica y el Perú

Un libro que nos dice como debemos vestir al Perú, no registra la revolución tecnológica que ya está en marcha en todo el mundo y que tendrá muy importantes impactos en el futuro de todas las naciones, en la calidad de vida de sus ciudadanos y, sobre todo, en el empleo, en el que será disruptiva, tanto con el de los más educados como con el de los de menor educación. Esta revolución es des-materializadora, des-industrializadora y estaría alterando los caminos tradicionales por los que los países salían de la pobreza.

En Lampadia estamos siguiendo este tema que es crucial para hablar del futuro del Perú. Solo hasta noviembre pasado, en Cade 2024, estimábamos que teníamos unos 20 años para ponernos al día con los países más avanzados, para cerrar las brechas económicas y sociales (indicadas más arriba). Pero hoy, con la profundidad y velocidad de la revolución tecnológica en marcha, es probable que solo nos queden unos cinco años para emprender ese tremendo reto de nivelación social y económica. Eso significa que ya no podemos perder más tiempo, ahora tenemos que apuntar con gran precisión a las políticas públicas más efectivas para el desarrollo integral. Y por supuesto, tenemos que generar los recursos económicos para financiar esa gran gesta. En nuestra opinión, la mayor fuente de dichos recursos y la que más rápido podemos activar, es la explotación (racional) de nuestros recursos naturales, aquellos que hemos menospreciado y que hasta se han atacado con encono, como lo hace toda la izquierda que suscribe el pos-extractivismo.

Es evidente que las brechas sociales y económicas que no hemos superado, son una tremenda desventaja para afrontar este futuro. Sin embargo, también tenemos algunas oportunidades, como nuestras ‘reservas productivas’, que pueden dar empleo de calidad a todos los peruanos por los próximos 20 años y, nuestra vocación y aptitud para el emprendedurismo, característica fundamental para el éxito social en la revolución tecnológica que viene.

Para ilustrar la naturaleza de dicha revolución, compartimos los siguientes cuatro artículos de Lampadia:


La tercera revolución industrial trae un nuevo mundo - Apuntes para la creación de empleo al 2034 (I)

La tercera revolución industrial trae un nuevo mundo - Apuntes para la creación de empleo al 2034 (II)

Roubini sobre la tecnología y el empleo del futuro - La Tercera Revolución Industrial

Más sobre la revolución tecnológica que estamos viviendo - Organizaciones Exponenciales

 

CONCLUSIONES: El Desarrollo Integral del Perú

El Perú está atravesando por una situación muy difícil. Hemos desbaratado nuestro proceso de crecimiento y desarrollo, estamos destruyendo la democracia (ver: Jugando con Fuego), se nos viene una revolución tecnológica que no hemos registrado y no nos estamos preparando para afrontarla.

Ya es hora de que los peruanos converjamos hacia una Visión de Futuro Compartida y que podamos enfrentar juntos las agendas pendientes. El siguiente artículo de Lampadia presenta una suerte de resumen de los factores que determinarán el futuro del país y su interrelación: Un planteamiento para la acción, más allá de las ideologías - Visión estratégica de la coyuntura peruana.

 

 

El libro que hemos criticado en buena parte, parece ser una pieza más en el proceso convergente (concertado o no), de negar las cosas que hemos hecho bien; de desconocer las relaciones causa-efecto que dieron origen a la gran transformación que ha vivido el país en las últimas décadas, como desconocer la importancia de la Constitución del 93; de dividir a los peruanos entre los que se preocupan por las instituciones, la educación, etc., y los que, interesadamente se cataloga, como solo preocupados por el economisismo y/o por ganar dinero; de dar la impresión que debemos empezar de cero, en vez de continuar lo bueno y corregir lo que sea necesario; de confundir a la opinión pública, a los ciudadanos (ad-portas de un proceso electoral), sobre las buenas y malas políticas públicas; pues, si lo único que hemos logrado, según los autores del libro, es “estar calatos”, nos estarían diciendo que estuvimos por mal camino.

Lamentablemente, los peruanos estamos acostumbrados a una suerte de ‘adanismo’, de hacer tierra arrasada, de un complejo refundacional permanente, que se usa para hacer encajar “nuevas” propuestas, cuando lo que deberíamos practicar más, es la primera operación aritmética: sumar, sumar y sumar.

En el Perú no necesitamos un pensamiento uniforme, pero si requerimos consecuencia, buenos balances y mucha responsabilidad. Necesitamos muchos artículos, libros y luces, que ayuden a los ciudadanos a elegir lo mejor para el futuro y, que en medio de una nueva crisis (que como lo expresan en China, contiene ‘riesgos’ y ‘oportunidades’), los peruanos podamos optar por las oportunidades. Lampadia

 

 

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