SUMMUM
Perú21, 21 de setiembre del 2025
Esther Vargas
El Gran SUMMUM reconoce a los que fueron varias veces número uno en la historia de los premios, a los que transformaron la mesa peruana en un espacio de arte, identidad y memoria. Este martes 30 de septiembre se celebrará una nueva edición de la gran fiesta de la gastronomía peruana.
El Gran SUMMUM no es una distinción más. Es el reconocimiento supremo, el lugar donde se celebra a quienes no solo alcanzaron la cima, sino que supieron mantenerse allí. Es el homenaje a los que hicieron de la gastronomía peruana un espejo donde el país se mira y se reconoce.
Aquí no hay competencia, hay legado. El Gran SUMMUM abre sus puertas a los que fueron varias veces número uno en la historia de los Premios SUMMUM, a los que transformaron la mesa peruana en un espacio de arte, identidad y memoria. Son los maestros, los que marcan camino.
Los mejores restaurantes son premiados y valorados a través del voto de alrededor de mil expertos culinarios, periodistas gastronómicos, chefs, gourmets y comensales frecuentes reconocidos por su buen paladar. No es solo un ranking: es una celebración de la excelencia. Y la gran fiesta es este 30 de septiembre.

CELEBRACIÓN de la cocina peruana. Este martes 30 de septiembre se celebrará una nueva edición de los Premios SUMMUM, esta vez bajo el lema “Gastronomía con propósito”.
INSPIRADORES
El Gran SUMMUM une estas cuatro historias y las convierte en patrimonio colectivo. Velarde, Osterling, Martínez y Tsumura representan generaciones distintas, estilos diversos, caminos únicos. Pero los une una misma pasión: poner al Perú en la mesa del mundo con dignidad, creatividad y entrega.
Ellos son los maestros de la cocina peruana. Vivos, vigentes, inspiradores. Su trabajo nos recuerda que la excelencia no es un instante de gloria, sino un compromiso constante con la calidad, la innovación y la memoria. Su legado no pertenece solo a la gastronomía: pertenece al Perú entero.
El Gran SUMMUM es la prueba de que cocinar también es construir un país, de que un plato puede contar historias y de que un restaurante puede ser el escenario donde la vida se celebra. Estos maestros nos han enseñado que, en la mesa, el Perú siempre será infinito.
ÓSCAR VELARDE
El hombre que soñó con La Gloria cuando todo parecía perdido celebró en 2024 tres décadas de un restaurante convertido en emblema. Tres veces número uno en los Premios SUMMUM, nunca se asumió como un chef de escuela, sino como alguien que encontró en la cocina una manera de vivir y de compartir.
La Gloria nació de un fracaso que se transformó en oportunidad. En pleno corazón de Miraflores, Velarde levantó un espacio donde cada plato es un homenaje al placer: fideuá, arroz con pato, conchas a la parrilla, polenta. Su filosofía es simple y contundente: “No hemos venido a la vida a sufrir”. Por eso, cada comida en su restaurante es un recordatorio de que la felicidad también se sirve en la mesa.
“El peruano tiene un paladar de los dioses y por eso sabe comer muy bien”, dice entre risas, consciente de que su carta es un puente entre el buen gusto y la memoria afectiva.
¿Tiene La Gloria un concepto? Velarde sonríe antes de responder: “Mi concepto es el placer. Aquí hay pato, cordero, mero, polenta. Es comida que a la gente le gusta y que a mí me gusta. En La Gloria se comparte el gusto”.
Más allá de los reconocimientos, Velarde ha convertido su restaurante en un símbolo de perseverancia y hospitalidad. Hoy comparte el camino con su hija Clara, quien asegura la continuidad del proyecto. Así, La Gloria no solo es un destino gastronómico, sino también un legado familiar que confirma que los sueños, cuando se viven con pasión, pueden trascender generaciones.

RAFAEL OSTERLING
Abogado de profesión, cocinero por destino. Dos veces número uno en los SUMMUM, transformó su restaurante Rafael —abierto en el año 2000 en Miraflores— en un espacio de elegancia y cocina de autor que respira personalidad propia.
“Ser chef es mi esencia, lo que me motiva día a día. Es la suerte de mi vida. Siento que no trabajo, porque me hace feliz. El verdadero desafío está en seguir creando: aprender, equivocarse, mutar y, en ese proceso, enseñar ética, crecer en virtud y construir comunidad”, reflexiona.
Inquieto y siempre en movimiento, Osterling no se permite la comodidad. “Mi mayor temor es quedar desactualizado”, admite, y esa alerta constante es la que lo mantiene despierto, curioso, creativo.
La propuesta de Rafael se mueve entre tradición e innovación, con un profundo respeto por los productos de calidad y la incorporación de técnicas contemporáneas. En este espacio, cada detalle —desde la arquitectura hasta la vajilla— refleja su pasión por el arte.
“Un restaurante es como una persona: crece, aprende, adquiere personalidad. La consolidación, como el conocimiento, es una búsqueda que nunca se termina”, asegura.
Su espíritu inconforme lo llevó a expandir horizontes con propuestas como El Mercado, Rocco Trattoria en Lima y Oficial en Bogotá.
Más allá de los fogones, Osterling es un coleccionista y amante del arte. Esa sensibilidad se percibe tanto en sus platos como en la atmósfera de sus locales.

VIRGILIO MARTÍNEZ
El explorador incansable. Cinco veces número uno en los SUMMUM, llevó a Central a ser elegido el mejor restaurante del mundo en 2023. Virgilio soñaba con ser arquitecto, y lo fue a su manera: cada plato suyo es un edificio comestible, una estructura de alturas, suelos y memorias que narra al Perú.
Virgilio no se deja seducir por el ego. “Si me creyera un rockstar no sería coherente con mi trabajo”, dice. Su fuerza está en la autocrítica y en el compromiso con las comunidades. Con Mater Iniciativa, proyecto liderado por su hermana Malena, se sumerge en territorios, investiga insumos, escucha a productores. Su cocina no es solo estética: es ciencia, es respeto, es raíz.
Central, Mil en Moray, Maz en Tokio y Kjolle, de Pía León, su compañera, son extensiones de ese sueño compartido. La cocina de Virgilio es la prueba de que se puede innovar sin olvidar el origen, de que la alta cocina se engrandece cuando abraza la tierra que la nutre.
En cada proyecto, Virgilio busca no solo sorprender al comensal, sino también devolverle dignidad al producto y a quienes lo cultivan. Su narrativa culinaria rescata conocimientos que parecían olvidados y los transforma en experiencias que hacen visible la riqueza cultural y natural del Perú.
Para él, la cocina no es un destino, sino un camino en permanente construcción. “Siempre estamos aprendiendo”, repite, convencido de que el futuro de la gastronomía peruana depende de seguir contando historias auténticas. Por eso, cada menú en Central es también una invitación a mirar de nuevo al país, con asombro y con gratitud.

MITSUHARU TSUMURA
Seis veces número uno en los SUMMUM, alcanzó en 2025 la cima del mundo al ser elegido Maido el mejor restaurante en The World’s 50 Best Restaurants. Su cocina nikkéi es hoy un lenguaje universal, una manera de narrar el mestizaje y transformarlo en felicidad.
Micha no habla en singular. Siempre dice “lo logramos”. Para él, la cocina es equipo, es comunidad. Su liderazgo es generoso: enseña, motiva, acompaña. “Yo soy feliz a través de la felicidad de los demás”, asegura. Y esa frase resume su filosofía: un restaurante no es solo un lugar para comer, es un espacio para sonreír.
Quienes han trabajado con Micha lo describen como exigente, pero justo, cercano y humano. Un mentor que impulsa a los jóvenes talentos, que cree en la formación y en la humildad. Maido no es solo un restaurante premiado: es una escuela de vida, un lugar donde se aprende a cocinar y a compartir.
Su triunfo, sin embargo, no lo define. Micha insiste en que los premios son solo una consecuencia del trabajo sostenido, no el objetivo final. Lo que verdaderamente lo mueve es crear experiencias que conecten a las personas con el Perú, con sus productores y con esa historia mestiza que se expresa en cada bocado.
Hoy, con Maido consolidado y con proyectos que lo vinculan a la Amazonía y a nuevas generaciones de cocineros, Micha mira hacia adelante. Su visión trasciende la mesa: quiere que la gastronomía sea motor de orgullo y desarrollo, un espacio de encuentro donde la identidad peruana se celebre y se proyecte al mundo.







