Juan Carlos Mathews
Expreso, 18 de febrero del 2026
El motor principal que sostiene el crecimiento de la economía peruana, sin duda, es la inversión privada, que representa aproximadamente el 80% de la inversión total en el país. Al cierre del 2025, según el Banco Central de Reserva del Perú, se habría registrado el crecimiento más alto de los últimos cuatro años: 9,8%. Este 2026, a pesar de ser un año de elecciones y arrastrar varios años de inestabilidad política, esta podría crecer cerca del 5,0% con respecto al 2025.
Tres factores clave respaldan esta proyección: a) escenario internacional favorable para la inversión en el Perú, más allá de los cambios geopolíticos de los últimos tiempos; b) estabilidad macroeconómica en el país; c) alta rentabilidad de sectores orientados a la exportación. Ello viene acompañado de una gradual reducción de las tasas de interés, mayor acceso al crédito y expectativas empresariales positivas.
Durante el año en curso existe un portafolio importante de proyectos en minería e hidrocarburos (inversiones en perforación y producción en Lote 192 y Lote 64), infraestructura (avance de la Línea 2 del Metro de Lima, ramal de la Línea 4, construcción del Terminal Portuario de Marcona valorizado en $405 millones) y energía y telecomunicaciones (inversiones en transmisión eléctrica por $855 millones y ejecución de bandas de espectro radioeléctrico).
Se prevé en el corto plazo, además, el inicio de proyectos mineros interesantes como Zafranal, la optimización de Cerro Verde y Tía María. A ello se irán sumando proyectos clave como Integración Coroccohuayco, Ampliación Ilo, Los Chancas, Michiquillay y La Granja.
Se contempla adicionalmente una cartera de proyectos bajo Asociaciones Público-Privadas (APP) que apuntan a la modernización de puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, infraestructura para el transporte de gas, proyectos de irrigación y segunda etapa del puerto de Chancay.
Siendo la inversión privada un motor fundamental para el crecimiento de la economía, la generación de empleo y, por tanto, la reducción de la pobreza, es muy importante que todo elector revise con detenimiento lo que expresan los candidatos en relación con esta variable fundamental.
Según un reporte recientemente publicado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), solo 18 de los 35 planes de gobierno propuestos expresan una posición claramente favorable a la inversión privada. Se refieren claramente, por ejemplo, a la eliminación/reducción de barreras burocráticas que dificultan la inversión y el desarrollo de negocios en el país. Preocupantemente, casi la mitad de los planes definen medidas que desincentivan la inversión privada y, en algunos casos/sectores, plantean eliminarla. Los partidos Juntos por el Perú, Perú Libre y Venceremos postulan abiertamente la nacionalización de empresas privadas y pretenden fortalecer el rol empresarial del Estado.
No perdamos de vista que, si quisiéramos resumir los problemas del Perú en una palabra, muy probablemente esa palabra sería POBREZA. La pobreza se combate generando empleo y el empleo supone inversión, principalmente privada. La evidencia es clara: durante los quince años previos a la pandemia (2004-2019), Colombia y Perú fueron los países de América Latina que más redujeron sus niveles de pobreza. En Perú: de 50,2% a 20,5%. Ello fue posible gracias a la inversión.






