Domingo García Belaunde
Perú21, 27 de enero del 2026
“Los errores no crean precedentes. No puede aplicarse una ley fruto de empeños políticos transitorios, a una situación permanente y muy posterior”.
Las pasiones siguen alimentando la política local. Se habla de continuo de que Jerí es presidente transitorio, provisional y otros calificativos, que dicho sea de paso no aparecen en ninguna parte de la Constitución o de las leyes. Es cierto que Jeri, al igual que Paniagua y Sagasti, fueron elegidos para culminar un periodo y en mayor o menor medida son de transición en el sentido gramatical, pero es igualmente cierto que son presidentes a tiempo completo en sentido técnico-jurídico. Dicho en otras palabras, son y juraron como presidentes de la república y ese es el cargo que les corresponde. La única diferencia con los otros es que tienen un periodo más corto en sus funciones y nada más.
Ahora bien, el problema es que por regla constitucional el cargo de congresista es irrenunciable, aspecto que viene de atrás y tiene una explicación histórica, y por eso sigue siendo congresista, pero con el cargo en suspenso. No vota como congresista, no participa en sus sesiones, no forma parte del quorum y tampoco cobra como congresista. Aún más, en este caso, al asumir el cargo de presidente, lo reemplazó el señor Rospigliosi en la presidencia del Congreso. Por tanto, no podemos imaginar, pues es absurdo, que tengamos dos presidentes del Congreso, uno actuante y otro suspendido.
La ley 27375, que se ha invocado, fue aprobada hace 26 años y lo fue por vanidad: no hay prueba alguna de que Paniagua o sus partidarios la hayan aprobado con fines pensionarios.
Aún más, en esa oportunidad no se eligió presidente del Congreso: todos eran encargados, empezando por Carlos Ferrero. Y fue, sin lugar a dudas, una ley fruto del error. Y los errores no crean precedentes. No puede aplicarse una ley fruto de empeños políticos transitorios, a una situación permanente y muy posterior.
Finalmente, recordar que Paniagua y los que lo han seguido en idéntica situación, jamás asistieron al Congreso para participar en sus debates ni menos aún para votar en ellos. Por el contrario, siempre firmaron con el título de presidente constitucional de la república. Y actuaron de la misma manera.






