Iván Arenas
Perú21, 15 de mayo del 2026
“El votante fujimorista, costeño y limeño, viene de los sectores populares, emergentes y plebeyos, entonces queda un hálito de clasismo en la sentencia del profesor Sinesio”.
De acuerdo a una reciente publicación en las redes sociales, el sociólogo de izquierda Sinesio López sostiene que apoyará al candidato Roberto Sánchez en contra de Keiko Fujimori porque “a pesar de no tener un CV tan limpio, pero tiene CV”. Asimismo, ha dicho que prefiere votar por “contestatarios del mundo andino que por costeños satisfechos y contentos con el Perú actual”. No obstante del contorsionismo ético del profesor Sinesio, su sentencia que divide a “los contestatarios del mundo andino” y a los “costeños satisfechos y contentos”, revela las débiles costuras que sostienen su interpretación sobre la nueva sociología nacional.
¿A qué se debe semejante temeridad de un sociólogo como el profesor López? El profesor Sinesio divide a costeños y andinos, donde los primeros representarían a la elite y los segundos al pueblo verdadero. Esa es la misma lógica que funciona a todo trapo cuando se dice que las regiones son excluidas por Lima a pesar de la regionalización, para poner un ejemplo.
Ahora bien, es imposible que haya un “costeño satisfecho y contento con el Perú actual”, menos aún —inclusive— que haya votado por el fujimorismo en primera vuelta. ¿Por qué? Porque si uno observa bien, si buena parte del electorado (en la costa y sobre todo en la Lima plebeya y popular) aún vota naranja —después de tanto tiempo— es por el recuerdo del primer albertismo que llevó por primera vez el Estado a los Andes y a las llanuras amazónicas. En buena parte, ese limeño y costeño que vota al fujimorismo anhela el regreso de alguien que reorganice un país tomado por la criminalidad y la ineptitud estatal.
Pero la cosa no queda allí, para decirlo en buen cristiano. El votante fujimorista, costeño y limeño, viene de los sectores populares, emergentes y plebeyos, entonces queda un hálito de clasismo en la sentencia del profesor Sinesio. No solo eso, cuando el profesor Sinesio dice que el mundo andino es contestatario se olvida que ese mismo mundo andino —a través de las sendas migraciones— ha tomado Lima hace mucho tiempo y ha fundado una nueva sociedad, y donde antes había Reyes hoy hay Quispes. Es ese mismo mundo andino donde se desarrolla el capitalismo (a veces salvaje), los mercados populares y las tradiciones. En todo caso, si hoy ese mundo andino es contestatario sería contra el Estado enorme, burocrático, ineficiente y corrupto.
La izquierda vuelve así a malinterpretar las sociedades emergentes, vuelve a considerar una absurda dialéctica entre costeños y andinos y vuelve a reducir la complejidad sociológica a una pugna entre élite y pueblo donde ellos serían el verdadero pueblo.






