Domingo García Belaunde
Perú21, 22 de abril del 2026
«Lo que ha debido hacerse y no se ha hecho es muy sencillo: volver a lo anterior, esto es a un solo ente, con la excepción del Reniec, que debidamente ajustado a sus labores, puede ser un órgano constitucionalmente autónomo».
La respuesta es no. Y eso lo sabemos todos, por lo menos en sus aspectos generales. Pues lo que ha pasado ahora, no había pasado antes. Quizá en lugares remotos y distantes, pero no en la capital de la república. Y eso llama la atención. Veamos el problema con más detalle.
El Jurado Nacional de Elecciones fue creado en 1931, por iniciativa e impulso de David Samanez Ocampo, hombre político destacado y proveniente del Ande, perteneciente a la vieja guardia pierolista. Y que precisamente ha pasado a la historia por su comportamiento ejemplar. Una calle del distrito de San Isidro lleva su nombre, reconocimiento importante, pero no suficiente.
Y desde entonces las cosas, en materia electoral han ido para mejor, con sus inevitables altas y bajas. Y en la práctica, ha habido siempre un comportamiento decoroso, con las inevitables excepciones que nunca faltan. Aun más, muchas veces se han tomado decisiones audaces o innovadoras para mejorar, no previstas por la ley, pero necesarias. Lo mismo puede aplicarse del actual pleno del Jurado Nacional de Elecciones que tiene un desempeño muy superior al anterior, de tan triste memoria.
Pero al margen del comportamiento humano, siempre es útil la existencia institucional adecuada y esto se comprueba en este caso. Esto es, la presencia humana es importante, pero no siempre es suficiente. La estructura tripartita del sistema electoral —Jurado Nacional de Elecciones, Oficina Nacional de Procesos Electorales y Reniec— no ha servido para mejorar las cosas. Este estropicio fue hechura de la versión primigenia de la Carta de 1993, que curiosamente todos han respetado en este punto, pese a que se le han hecho modificaciones sustanciales (como el retorno al bicameralismo). Y lo que ha debido hacerse y no se ha hecho es muy sencillo: volver a lo anterior, esto es a un solo ente, con la excepción del Reniec, que debidamente ajustado a sus labores, puede ser un órgano constitucionalmente autónomo. Una ONPE sujeta al Jurado Nacional de Elecciones puede dar, sin lugar a dudas, mejores frutos.






