Domingo García Belaunde
Perú21, 21 de enero del 2026
«Ahora bien, lo que debe quedar claro es que Jeri ha jurado como presidente de la República y está protegido por el articulo 117 constitucional. Sigue siendo congresista, pues el cargo es irrenunciable, pero lo tiene en suspenso, o sea, como no habilitado».
Por especiales circunstancias que sería largo explicar, el Perú ha vivido en los últimos tiempos, momentos difíciles, como es, entre otros aspectos, los presidentes que hemos tenido. Y por qué no decirlo, la maraña de congresistas que al parecer representan a la Nación, pero esto es una hipótesis sin confirmar. Lo son en teoría, pero en la práctica no sabemos a quién representan, con las excepciones que nunca faltan. Culpa por cierto de un electorado anodino y tan lleno de necesidades, que en puridad no tiene tiempo de poner sus ideas en claro. Y que hay que pensar algún día.
Lo que si es cierto, es que en el Perú tenemos dos vicepresidentes a falta de uno, si bien hubo épocas en que no existieron(en sus orígenes, la carta de 1933).
En los tiempos actuales hemos pasado por todo. El presidente Castillo llegó al poder con un solo vicepresidente, y al ser vacado fue sucedido por Dina Boluarte. Al ser ésta vacada, lo sucedió, por mandato constitucional, el presidente del Congreso, José Jeri. Pero aquí cabían dos posibilidades: o convocaba a elecciones o terminaba el periodo, si estas ya habían sido convocadas. Esto fue lo que sucedió. Estábamos ad portas de un periodo electoral y se optó por esto último y debe durar este nombramiento hasta la entrega del mando al elegido en la próxima contienda electoral, o sea, el 28 de julio próximo.
Ahora bien, lo que debe quedar claro es que Jeri ha jurado como presidente de la República y está protegido por el articulo 117 constitucional. Sigue siendo congresista, pues el cargo es irrenunciable, pero lo tiene en suspenso, o sea, como no habilitado. Y por tanto, protegido por la inmunidad presidencial a la que ha hecho referencia una reciente sentencia del Tribunal Constitucional.
En la época de Paniagua, un congresista ensoberbecido promovió una ley diciendo que el congresista que ocupaba la Presidencia, retenía el cargo los días 26,27 y 28 de julio. Un verdadero disparate pues se prolongaba lo que no existía y además en forma innecesaria. Pero como dice la Biblia, la necedad es infinita.






