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La agonía del sector turismo

Por: Jessica Luna
Gestión, 20 de Enero del 2023

¿A quiénes afecta y qué hacer? Miles de emprendedores y familias en todo el país dependen de él.

El sector turismo soportó, en los últimos años, golpes muy duros. Después de la pandemia, cuando la gente volvió a viajar, llegó un Gobierno que le dio la espalda al sector, sin liderazgo ni estrategia. El resultado: según la Superintendencia de Migraciones, en 2022 llegaron 2.5 millones de turistas extranjeros, lo que implica una recuperación de solo un 45% del turismo receptivo con respecto a 2019. En el mundo, la recuperación alcanza el 80%-90%.

La violencia detrás de las protestas en el sur constituye un nuevo golpe al sector. La imagen del país como destino turístico está seriamente afectada y el turismo en las regiones del sur es prácticamente nulo. Las cancelaciones de vuelos al Cusco son hoy del 30%, eso es 4,300 pasajeros menos por día. La cancelación de paquetes turísticos para viajes al sur del país en el primer trimestre es del 60%-70%. El primer semestre será muy difícil y se proyecta una caída de más del 70% del turismo receptivo.

¿Quiénes son los afectados? Hospedajes, artesanos, agencias de viajes, guías, transportistas, servicios y negocios relacionados, principalmente pymes. Según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), son casi 4,500 establecimientos de hospedaje en Cusco, Puno y Arequipa. Solo en Puno hay casi 850 hospedajes, todos vacíos. En cuanto a las agencias de viaje, son casi 2,900 en estos tres departamentos, que hoy prácticamente no tienen ingresos.

¿Qué hacer? Recuperar la paz social y la confianza como destino seguro a través de una intensa campaña comunicacional en el exterior. Además, impulsar y promocionar destinos del norte y selva.

Pero hay esperanza. La tecnocracia volvió al Mincetur y este debe liderar la estrategia de la recuperación del sector. Además, el programa Con Punche Perú, del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), destinó S/ 500 millones para mejorar circuitos turísticos priorizados, destrabar inversiones en aeropuertos regionales y fortalecer migraciones. El trabajo multisectorial (MEF, Mincetur, MTC, Interior y Cultura) y el liderazgo son las claves del éxito.

Además, se requieren acciones urgentes, como agilizar las inversiones de modernización de aeropuertos regionales, trabadas por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y Ositrán, y evitar los cierres temporales de aeropuertos; crear un plan de emergencia para Corpac, a fin de contratar controladores, y un plan para el uso eficiente de nueva pista y torre que permita más vuelos; mejorar los accesos al aeropuerto Jorge Chávez mediante la repavimentación de la avenida Faucett y el puente e intercambio Santa Rosa, para entrar al nuevo aeropuerto; concesionar el Centro de Convenciones para recuperar el turismo corporativo; mejorar el sistema de boletos a Machu Pichu; asegurar la operación segura de trenes y anunciar nuevos circuitos; entre otras.

Trabajemos juntos por recuperar el turismo. Miles de emprendedores y familias en todo el país dependen de él.




Turismo es prosperidad para todos

Por: CONFIEP 2010
CAMPAÑA POR LA ECONOMÍA DE MERCADO – CONFIEP 2010
A diferencia de los que dicen las dirigencias ideologizadas, el turismo tiene una larga cadena de interrelaciones con muchos sectores de la economía y bolsones de empleo.




La muerte de Machupicchu

Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia

Los destinos turísticos no mueren de causa natural. Los matan. Detrás de la desaparición de importantes destinos turísticos del mundo como Beirut o Acapulco, está la mano violenta del hombre, del crimen, de la violencia política o social. El destino de Machupicchu (y del turismo al Perú), puede ser el mismo, si no se actúa ya.

Beirut era hasta 1975 la suiza de Oriente Medio. Su principal centro financiero y un centro turístico muy importante en el Mediterráneo. Una guerra civil lo borró del mapa turístico.

Acapulco, que fuera el principal destino turístico del pacífico mexicano, hoy día es una de las ciudades más violentas de México y por supuesto, ha dejado de ser un destino turístico mundial.

La violencia desapareció esos destinos turísticos. La violencia puede causar la muerte de Machupicchu si no actuamos ya.

Ayer ingresaron a Machupicchu poco más de 200 visitantes (ingresaban más de 5,000 cada día en el año 2019). Durante los paros del mes de diciembre los trenes dejaron de transportar más de 40,000 personas, entre pobladores y turistas nacionales y extranjeros.

Estas son solo un par de cifras de la crisis actual de este destino turístico. Su gravedad se multiplica si se analiza la cantidad de pasajes de avión perdidos, pasajes de transporte terrestre cancelados, noches de hospedaje o tours cancelados y se advierten los miles de mozos, guías, trabajadores hoteleros, porteadores, taxistas, trasladistas y muchos otros más afectadas en el Sur y en todo el país. La cantidad de emprendedores quebrados y en insolvencia, es aún más dramática.

La causa de todo esto es la violencia. No la guerra religiosa entre musulmanes y cristianos que destruyó Beirut, ni los ajustes de cuentas de los carteles mexicanos que destruyeron Acapulco.  Son los actos de violencia que alienta, impulsa y financia nuestra izquierda en su vergonzosa defensa de Castillo, sus fechorías en el gobierno y la pérdida de poder que han sufrido el pasado 7 de diciembre.

La muerte de Machupicchu como destino turístico tendrá responsables. Que no nos cuenten otro relato, ni busquen otros culpables.

  • Usted que me lee, cuando su hijo no consiga trabajo como guía de turismo o mozo, no me eche la culpa a mí ni a la derecha o a Dina Boluarte. Busque a Bermejo, a Bellido, a Verónica Mendoza, a Sigrid Bazán y a todos aquellos que justifican las protestas de estas semanas.
  • Usted, que tiene su agencia, su puesto en el mercado artesanal o su quiosco de gaseosas y va a tener que cerrar, no le eche la culpa al centralismo, al liberalismo o a la Constitución de 1993, simplemente vea por quien voto, a quien respaldo y asuma las consecuencias de haberle dado poder a quienes lo están desapareciendo.
  • Usted que mira desde lejos lo que sucede en el Sur y cree que este es lío de serranos, no se queje cuando su hija pierda el empleo en la línea aérea, el hotel, el restaurant, la sala de masajes o el casino en Trujillo, Lima o Máncora donde van los turistas que llegan por Machupicchu y que dejarán de venir al Perú.

¿Vamos a permitir todo esto? ¿Vamos a dejar que la izquierda, que ya destruyó las instituciones, el gobierno y la economía de todos los peruanos llevándonos a cerca del 10% de inflación, destruya también una de nuestras principales fuentes de empleo digno?

¿Los peruanos vamos a dejar que la injerencia extranjera de Evo, AMLO o Petro destruyan nuestro principal destino turístico?

De ninguna manera. Es hora de actuar.

El Turismo debe ser declarado en EMERGENCIA y tanto el Congreso, como el Gobierno deben actuar para preservar el empleo, el ingreso y el futuro de millones de peruanos. Lampadia




Un país grande con una puerta muy chica

Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia

El cierre por tres días del Aeropuerto Jorge Chávez de Lima (Perú), a raíz de un penoso accidente donde fallecieron 2 bomberos y pudieron morir cientos de personas, nos deja varias lecciones. Una de ellas es que el Perú es un país con una puerta muy chica.

A diferencia de nuestros vecinos como Colombia, Ecuador o Brasil, el Perú concentra todo el tráfico aéreo internacional (y por ende la llegada del turismo receptivo) en un aeropuerto y en una pista de aterrizaje.

Los esporádicos vuelos internacionales que había a los aeropuertos del Cusco, Arequipa, Iquitos o Trujillo han desaparecido por la pandemia y aun cuando existían, eran marginales en el volumen de accesos y salidas a nuestro país. El aeropuerto Jorge Chávez y su única pista operativa hasta el día de hoy, luego de dos décadas de concesión privada, son la puerta chica por donde tenemos que salir al exterior y por donde entran los turistas que nos visitan.

Por ello, lo ocurrido la semana pasada es sólo el epílogo de una historia de concentración, saturación y sobre explotación de un terminal que exhibe premios internacionales pero que también exhibe algunas de estas perlas:

  • 45 minutos de demora entre la puerta de acceso y el descenso del taxi, en horas punta, lo cual obliga a tomar los taxis que tienen acceso exclusivo.
  • 2 a 3 horas para pasar migraciones y recabar maletas en arribos a medianoche, más de la mitad del tiempo del vuelo internacional en el que se arriba.
  • En muchas ocasiones, 20, 30 o 45 minutos de espera para despegar por congestión en la pista de aterrizaje.
  • En frecuentes ocasiones 20, 30 o 60 minutos de espera en los aeropuertos de partida en Tacna o Cusco, para citar dos ejemplos vividos, por falta de capacidad en la pista de aterrizaje del Jorge Chavez.
  • En muchas ocasiones 10, 15 o 25 minutos de espera para desembarcar por falta de mangas de aterrizaje o buses de traslado al terminal.

Debe haber muchas razones técnicas que explican estas deficiencias. Seguramente muchas de ellas escapan a la responsabilidad del concesionario privado del terminal y son responsabilidad de nuestro paquidérmico Estado, a cuyos burócratas sólo les interesa extraer ingresos del Jorge Chavez y no resolver los problemas del ciudadano, del turista o de las empresas involucradas en este terminal. Sin embargo, la principal razón de todo esto es que, tal como lo hemos hecho en muchas otras actividades y sectores en el país, hemos concentrado en un solo lugar y en una sola mano la actividad aérea comercial del país.

Por ello, para que el Perú no siga siendo ese país grande que todos creemos que es, pero que tiene una puerta chica de acceso, tenemos que:

  • Establecer como prioridad nacional la tarea de crear las condiciones de infraestructura, tributos, costos administrativos e incentivos fiscales inclusive, que permitan crear nuevas puertas de acceso al Perú en Trujillo, Arequipa, Iquitos, Chiclayo y otras ciudades. Gastemos el dinero del país en eso, generemos empleo y no lo dilapidemos en bonos para pedir votos a cambio.
  • Crearle otra puerta de acceso a Lima en la Base Aérea de Las Palmas que le sirve de nada al país guardando municiones que se roban o aviones de guerra que se caen, así esto implique modificar un contrato de concesión en el Jorge Chávez que no puede imponer el monopolio como presupuesto de rentabilidad.
  • Concluir el Aeropuerto Internacional de Chinchero en el Cusco, que descargará una buena parte del flujo turístico del país.
  • No cerrar el Aeropuerto Velasco Astete del Cusco y repotenciarlo para que deje de ser el galpón que es y se convierta en un terminal a la altura de los pingües ingresos que le reporta a la estatal CORPAC, no sólo para evitar que sus terrenos sean dispuestos entre sus amigos por las burocracias locales, sino especialmente para impedir que el Cusco se quede sin acceso en las horas, épocas y circunstancias que, por condiciones climáticas o político sociales, el aeropuerto de Chinchero no pueda operar, lo cual pondría en jaque el turismo en el Cusco y el Perú.

Tener un solo aeropuerto para acceder al Perú era una mala decisión como país. No abrir más puertas o impedir que estas se abran, como ha sucedido con los lobbies y las campañas contra el Aeropuerto de Chinchero era un grave error. Sin embargo, en las actuales circunstancias, cerrar aeropuertos como el Velasco Astete ubicado en la ciudad del Cusco, sería un crimen que es necesario advertir. Lampadia




¿QUE PASA EN CUSCO?

¿QUE PASA EN CUSCO?

Carlos Milla Vidal
Desde Cusco
Para Lampadia

Hace un par de días, las redes explotaron al viralizarse un video donde un airado poblador de la provincia Cusqueña de Andawaylillas insultaba procazmente a un turista argentino que venía caminando varios kilómetros y quería llegar de alguna manera a Cusco (faltaban aún más de 30 kilómetros).

El Poblador de Piñipampa, era parte de un grupo de cinco personas que se habían apoderado de la vía, y no permitían que nadie pase, ni en vehículos ni a pie.

“La huelga es un derecho constitucional” sostenían, y en un alarde de intolerancia se sentían ofendidos por las personas que se atrevan a transitar por la vía, ya no en vehículos, sino a pie¡¡

Esto que es definitivamente una barbaridad para cualquier persona que quisiera vivir en sociedad, no ha indignado a todos.

Inmediatamente se viralizó este inaceptable incidente salieron algunas voces, (lamentablemente no pocas) que daban la razón al agresor: Los argumentos, de lo más insólitos:

  • “Si sabían que había paro, ¿para qué vienen?”.
  • “La culpa es de los transportistas que no acatan el paro”
  • “Las agencias que organizaron el viaje deberían prohibir que vengan.”
  • “Los turistas deben solidarizarse con los huelguistas”.

Una vez identificado el agresor, éste buscó a los medios de prensa, ante quienes se ratificó en sus expresiones y se victimizó, tratando de amenazar a quienes hubieran difundido el video.

Hubo otras manifestaciones, esta vez de las autoridades, que nos hacen pensar en que estamos en “un mundo al revés”:

La Policía Nacional, en su comunicado 522-2022, expresa que “Está garantizado el derecho a la libertad de expresión y manifestación pública”.

El Fiscal de prevención del delito dice a su vez: “Se sugiere a los operadores de Turismo, advertir a sus turistas que no vengan”.

¿Qué está pasando?

¿Es que hemos claudicado como sociedad a nuestros derechos fundamentales a la libre circulación y al trabajo?

Y es que nuestras autoridades, ponen por delante los “derechos a la protesta” a los derechos elementales a la libre circulación y el trabajo.

¿Por qué hemos aceptado que sean parte de las reglas de juego el bloqueo de vías, el vandalismo y el ataque a la propiedad privada?

¿Por qué entendemos que es natural que un grupo de personas empoderadas por el chantaje sean capaces de paralizar el país?

¿Por qué estamos perdiendo el poder de indignación cuando nuestras autoridades no sólo no actúan para ante la ilegalidad sino la propician?

¿Por qué la policía decide privilegiar el derecho a la protesta sobre el derecho al tránsito?

Tenemos la respuesta:

  • Primero porque la costumbre de la impunidad nos ha hecho entender que las cosas no van a cambiar, y menos con este gobierno que desde el ministerio del interior relativiza y anula la acción de los buenos policías que resultan castigados si actúan como lo dicta la ley y su conciencia.
  • Porque las fiscalías no hacen seguimiento a las denuncias.
  • Porque muchas empresas, prefieren pagar chantajes que hacer respetar sus derechos, y la ley.

LA INDIGNACIÓN Y EL APROVECHAMIENTO

La corrupción, el copamiento del Estado, la destrucción de las instituciones, el des manejo de la economía, el despilfarro, el nepotismo y el mal gobierno, que indigna al país, se expresa en justas protestas en todo el territorio.

Pero… ¿quién canaliza las protestas?

Hábiles operadores políticos que son capaces de torcer la voluntad de protesta contra la corrupción del gobierno, y convertirlo en pedidos de nueva constitución que ya no son agenda de nadie.

El Congreso, por su lado, se ha convertido en un precario baluarte de la institucionalidad, es también en blanco fácil de las protestas.

 UNA REFLEXIÓN DE FONDO

Los peruanos celebrábamos hasta antes de nuestra crisis sanitaria y política, el excepcional crecimiento, y la espectacular reducción de la pobreza.

Los Cusqueños tuvimos buenas noticias con el crecimiento económico que nos llevó a cifras espectaculares (17% anual entre el 2008 y 2013).

Sin embargo, el crecimiento impulsado por el canon del gas y de las minas, fue distribuido vía corrupción más que vía inversión… por eso tenemos grandes brechas en infraestructura productiva y en indicadores de desarrollo humano.

Como ejemplo tenemos a nuestro “agresor de Andawaylillas” quien es un próspero negociante que hace su plata como dirigente de una asociación pro vivienda, (trafico de tierras) y otros negocios de exportación. El problema es no económico, es moral.

¿Cuántos más hay como él?

Nunca nos dimos cuenta que ese crecimiento no fue de la mano con la construcción de ciudadanía.

Nunca entendimos que el primer rudimento de toda sociedad es el respeto al derecho ajeno.

El crecimiento económico produjo una “clase media” económicamente fuerte, pero moralmente precaria.

El dinero (fruto del crecimiento económico) ha empoderado a las personas…, Y muchas veces vemos que ese poder se expresa en irrespeto y vulneración de los derechos del prójimo.

Entendamos que la crisis política puede pasar, pero, superar la crisis moral es nuestra gran tarea. Por consiguiente, ¿Cómo hacer para construir ciudadanía, en base a valores? Lampadia




¿Dejando sin fajín a Juntos por el Perú?

¿Dejando sin fajín a Juntos por el Perú?

Fausto Salinas Lovón
Desde Cusco
Para Lampadia

La propuesta del “runa” Ciro Gálvez, actual Ministro de Cultura, de descuartizar el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo para dejar que la burocracia cultural que él ahora dirige se engulla el sector TURISMO y hacer que el COMERCIO EXTERIOR termine siendo un apéndice más de otros ministerios, tiene varios puntos flacos.

  • ¿Ignorará nuestro compatriota huancavelicano, que el Comercio Exterior le aporta al país más de 50,000 millones de dólares en divisas, más de 3 millones de empleos y el 20% del PBI como lo han dicho los ministros de Comercio Exterior y Turismo de 5 gobiernos? ¿Tendrá idea de la importancia macroeconómica de este sector como para conspirar en contra de él y de su peso político en el gobierno?
  • ¿Imaginará tal vez que el Comercio Exterior es un invento neo liberal o del consenso de Washington que hay que erradicar para retornar en exclusividad al ayni, la minca y sobre todo a la mita, a los tiempos donde en el Perú había trueque, no había moneda y tampoco notarios?
  • ¿Sabrá que los “runas” en este parte del mundo intercambiábamos spondylus con nuestros vecinos del Ecuador antes de que llegará Pizarro, que las culturas pre incas intercambiaban productos entre sí a través de los caminos incas y los chaskis o que nuestros arrieros del Sur (Tupac Amaru incluido) comerciaban en la colonia atravesando el Alto Perú?
  • ¿Ignorará tal vez que un siglo antes de Cristo ya existía la Ruta de la Seda por la cual los chinos comerciaban sus productos con occidente y compraban productos europeos y que esta ruta es posterior a la Ruta del Jade, varios siglos más antigua, de modo que el comercio exterior de los chinos data de miles de años antes de Marx, Mao o Deng Xiaoping?

Como no es posible que un personaje tan peculiar como el Dr. Gálvez ignore todo esto, que hasta un humilde mortal como el que escribe conoce, sólo es posible considerar que su iniciativa tiene un propósito político distinto: dejar sin un sector clave al partido Juntos por el Perú a quien en el reparto del gobierno le tocó ese fajín. Una movida para dejar a la izquierda un poco menos extremista sin las banderas políticas que han izado en la campaña electoral última: i) la persecución a las empresas donde es accionista minoritario el opositor de derecha López Aliaga, ii) la aversión a la inversión extranjera en transporte aérea (Latam, Viva, Sky) o el dislate de la línea aérea estatal, iii) la prédica contra la gran empresa privada (cadenas hoteleras, agencias de viajes y OTAs) y, lo que es más importante, para alejar a Juntos por el Perú de bases sociales importantes en Puno, Cusco, Apurímac, Arequipa o Lima compuestas por profesionales y trabajadores de turismo, guías, artesanos, mozos, choferes y similares a quienes han venido seduciendo con su discurso contra la gran empresa, las cadenas hoteleras, las empresas ferroviarias o las líneas aéreas.

Si no fuera esto que parece lo más plausible ¿Que explicaría una idea tan disparatada como esta?

Tal vez lo que el Dr. Gálvez quiere, con el fajín al cinto en lugar de la soga que exhibió en su campaña, es emular a su antepasado chanka Anccu Hualloc y desafiar la hegemonía del Cusco esta vez en materia de turismo, destruyendo esta actividad mediante una movida burocrática que pondría a este dinámico sector totalmente en manos de la burocracia más conservadora, pasadista e inepta que existe.

Si esta fuera la intención, habría que recordarle al compatriota chanka, natural de Surcubamba, que en aquel tiempo los cusqueños no se quedaron inertes frente a la afrenta chanka y derrotaron, sin atenuantes, al agresor. Lampadia




No se puede descuartizar el MINCETUR

No se puede descuartizar el MINCETUR

EDITORIAL DE LAMPADIA
PABLO BUSTAMANTE PARDO
DIRECTOR DE LAMPADIA

El gobierno de Castillo planea descuartizar el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, que ha concentrado funciones claves para el crecimiento de nuestra economía y la reducción de la pobreza durante los últimos 25 años.

Lo que están planteando es regresar las oficinas comerciales a la Cancillería, las funciones de comercio exterior a Produce y el turismo al ministerio de Cultura.

Un descuartizamiento que tiene por propósito quebrarle el espinazo a nuestra economía. El Perú solo puede generar riqueza trayéndola desde el exterior, ya sea mediante nuestras exportaciones o mediante el turismo.

Nuestra economía es muy pequeña para sustentar nuestras necesidades de recursos para mejorar la salud, la educación, las infraestructuras y la tecnología.

El comercio exterior permite multiplicar por 100 los mercados a los que los peruanos podemos acceder para ser prósperos.

Con estas acciones, se está haciendo evidente que el gobierno de Castillo planea destruir nuestra economía y empobrecernos a todos, para instaurar un poder hegemónico y absoluto que reine en medio de la pobreza generalizada, como es hoy día en Cuba y Venezuela.

Los peruanos no hemos elegido a un Inca, que detente poderes absolutos en medio de pueblos sojuzgados. Hemos elegido un Presidente Constitucional que gobierne bajo el imperio de la ley y se comprometa en la permanente búsqueda del bien común.

Hacemos nuestro el comunicado de los ex ministros de comercio exterior y turismo.

Lampadia




Cediendo a la protesta sin propuesta

Cediendo a la protesta sin propuesta

José Antonio Olivares Morante
Desde Cusco
Para Lampadia

La situación del acceso a la  maravilla de Machupicchu no es una problemática nueva, desde la presencia de una oferta limitada   para  su acceso, por haberse consagrado al ferrocarril como la principal y mayoritaria forma de llegar a la ciudadela, y por el desarrollo desordenado  y voluntarista de la población de aguas calientes y todas las implicancias y actividades  económicas y servicios generados a partir de este emporio.

El tema del ferrocarril es el que tradicionalmente ha  despertado las más  grandes pasiones  en este tema, desde hace más de 20 años recordemos que fue la principal oferta electoral de algún candidato del gobierno regional, que se diluyo en eso, en un bruma de pasiones. De tal hecho ha quedado una percepción  desde mi punto de vista injusta , que ha hecho ver a los  operadores del ferrocarril como grandes  abusadores y explotadores, sin considerar que la ciudadela  de Machupicchu implica una conexión, una relación sinalagmática entre todos sus actores, los pobladores de  aguas calientes, los operadores de turismo; grandes y pequeños, las empresa municipales, el Ministerio de Cultura, el Gobierno Regional, los emprendedores, empresarios, los artesanos y por supuesto el ferrocarril. Visión que hasta la fecha no se construye con seriedad.

Actualmente, este asunto vuelve a estar en boca de todos, pero con una gran carga de prejuicio y antipatía de un lado, y con una vocación por  buscar un beneficio o redito politiquero de otro lado, perdiendo de vista  lo que ahora se requiere, para Machupichu y la región, que  es tratar de alcanzar los niveles de rendimiento económico que en su momento, antes de la pandemia  reportaba Machupicchu, como nuestro principal atractivo turístico.

Las autoridades desde sus respectivos niveles de responsabilidad, y desde el liderazgo que aún no  demuestran con nitidez, tienen la Obligación de generar las políticas y mecanismo que permitan revertir  la destrucción económica y sanitaria que representa la actual pandemia. Crisis que ha  dejado a poblaciones como Ollantaytambo y al mismo Aguas  Calientes como ciudades fantasmas, pues su única fuente generadora de recursos es  el comercio y los servicios generados   desde el turismo, que en gran medida se sustenta en el servicio de ferrocarriles.

No es por tanto, menos cierto que las autoridades, la regional como las municipales;  vinculadas a esta situación, hoy pretendan andar el camino más sencillo,  buscar enfrentar a los operadores  del ferrocarril con la población, metiéndose en la protesta como si fueran unas polleras que los han de hacer populares, (más bien populistas) buscando un redito electorero y politicastro, fácil pero irresponsable. No se trata tampoco, de permitir que las empresas operadoras  generen  situaciones de asimetría, que se aprovechen de la situación, cosa que entiendo debe ser difícil, porque en la ecuación  costo beneficio, si no hay armonía entre los actores, esto se traduce en pérdidas económicas para los operadores ferrocarrileros.

Se trata de encontrar los niveles de mejor entendimiento para  tratar de reactivar la actividad económica, sustentada en el turismo, esto no se logrará levantando banderas de fuera tal o fuera cual, de pedir revisiones de contratos, que las mismas autoridades saben que no es posible, si no solamente es un poquito de gasolina para mostrarse más radical que el otro. La reactivación debe sustentarse en un turismo interno, por la crisis sanitaria, que aún no ha pasado. En segundo lugar se trata de generar que las empresas operadoras  en la medida que su compromiso con la sociedad que ya  se ha venido manifestando, permita que los pobladores de las zonas por donde el ferrocarril es el único medio de transporte  se convierta en un aliado del desarrollo de estas personas y poblaciones. Por supuesto debe diferenciarse claramente el servicio del tren local y sus políticas, de los trenes de turismo, así sean  para usuarios nacionales.

Existen distorsiones en este servicio, generadas por varios de los agentes que están involucrados, el tren local por ejemplo, sirve y brinda una plataforma a una gran cantidad de operadores, formales, pequeños y  semi formales, cuando no informales también  que  valiéndose de las tarifas sociales y astucias, copan el servicio del tren local para colocar pasajeros con fines de turismo, logrando grandes beneficios especulativos y  desplazan a los pobladores para los cuales este servicio ha sido pensando; con el menoscabo  de una relación que hoy es objeto de cuestionamientos, Dircetur, por ejemplo ahí tiene una tarea pendiente.

Debe considerarse que la propia situación de la pandemia, ha obligado a que las plazas disponibles y las frecuencias de los trenes se haya visto disminuida, en casi un tercio de sus capacidad de oferta de transporte, lo cual  obliga a replantear tarifas, que para estos fines ya habían estado subsidiadas. Las autoridades tienen la obligación de liderar la búsqueda de soluciones, no de agitar y pedir que las empresas se vayan.

El ferrocarril es imprescindible para el funcionamiento de este circuito, pero no por ello  debe permitirse situaciones de abuso de posición. Tampoco una dictadura de la protesta. No sería lógico  obligar a los hoteleros  y  operadores restaurantes de Machupicchu que tengan tarifas sociales, o que subsidien sus bienes y servicios, bajando sus tarifas por debajo de rangos razonables  en aras de una reactivación del turismo, por ejemplo. O someterlos a la protesta de otros sectores.

Tengo la sensación y me gustaría estar equivocado, en que  las autoridades regionales, lejos de ser  diseñadores de políticas, se han sumado al corifeo de los que protestan , con la sola  finalidad de alcanzar ratios de popularidad, desde luego; si se difunde la información de que las operadores de los trenes han subido sus tarifas , esto resulta grosero y agresivo en una situación como la que nos ha tocado vivir, pero como lo decía, tengo la sensación que esto solo es hacer coro a una protesta fácil, renunciando a la obligación y responsabilidad de generar políticas y estrategias que  posibiliten una reactivación del sector.

A esto se suma la actitud de quienes están ya en franca carrera electoral, buscando agudizar situaciones entre la población y las empresas, a las que estoy de acuerdo hay que regular adecuadamente. Personajes que no pierden la ocasión de estar en cuanta protesta se genere, en alentar el chauvinismo irracional y no dudan en generar violencia en sus métodos de protestar, sin proponer, sembrando odio. Así lo  único que conseguirán es debilitar aun más el alicaído sector, las tomas de vías y los bloqueos no son respuestas, a  reclamos, dudas y exigencias que deberán ser resueltas, usando el  diálogo,  que tenga como único fin la reactivación, y no esta forma sin propuesta; que lo único que hace es  agrandar la crisis.

Es muy fácil escudarse en la imagen de los jóvenes, que les brinda un manto de anonimato y de utilización mediática a ciertos personajes  como los que en número creciente, ya no son tan mancebos. Detrás de la protesta están figuras como Oscar Valencia, ex alcalde, vacado, varias veces candidato a Alcalde y congresista, ahora activo miembro  del Frente de Defensa y asalariado de la Municipalidad de Machupichu, encontramos al actual  Alcalde Baca de Machupichu, militante del Frente Amplio. Está también el Alcalde de Ollantaytambo, Juan Ríos, ex PNP retirado.  Neil Castro, de Colitur, candidato al Congreso por FA, y entre otros a  Fredy Deza, amigo y operador del Gobernador Regional, ex miembro  de Colitur,  ahora en Dircetur.

Estos personajes antes que impulsar protestas debiera impulsar PROPUESTAS, no en balde son autoridades, situación distante a la de agitadores. Da la impresión que los ferrocarriles son el argumento para captar votos en el Cusco.

El reinicio de las operaciones turísticas de una de las operadoras del ferrocarril se realizó con el lanzamiento de tarifas Promocionales para turistas nacionales y cusqueños en sus servicios de trenes turísticos Expedición y Vistadome, con 70 y 80% de descuento respecto a las tarifas en los mismos servicios de tren antes de la pandemia.

Todos han estado de  acuerdo  que estas tarifas promocionales buscan contribuir a promocionar el turismo interno hacia Machupicchu para peruanos o residentes en Perú con tarifas desde S/ 83.00 soles (o su equivalente en dólares) por tramo y el turismo local con tarifas desde S/ 36.00 o S/ 54.00 soles por tramo para cusqueños. De igual modo, a partir del 20 de noviembre. Una de las operadoras  ha implementado 4 frecuencias de servicios turísticos de tren en la ruta: Hidroeléctrica – Machupicchu – Hidroeléctrica con tarifas promocionales para peruanos y residentes en Perú de S/ 30.00 soles por tramo y para turistas cusqueños con tarifas de S/ 15.00 soles por tramo.

Asimismo, la nueva normalidad por la COVID -19 exige a cualquier operador  el cumplimiento de protocolos en todos sus servicios de tren (turístico y local), de acuerdo a las disposiciones normativas vigentes.

Con estos elementos las autoridades y la empresa deberán buscar un acercamiento, clarificar servicios, evitar distorsiones que favorezcan a unos en perjuicios de otros. Se deberá buscar también que las dos operadoras brinden condiciones similares a estos planes de reactivación. Se trata de relanzar  no de encontrar  alboroto que rente en votos. Es momento de consensos y liderazgo no de protesta sin propuesta. Lampadia




¡AGUA!

¡AGUA!

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 20 de septiembre de 2020
Para Lampadia

El famoso hashtag – #LávateLasManos – resultó más una ofensa, que una sana recomendación. Efectivamente ¿acaso el Gobierno no sabía que millones de peruanos no tenían agua… ni para lavarse las manos? Peor aún ¿no sabía que 1´600,000 familias – o sea, 8 millones de peruanos – no tenían casa para cumplir el #YoMeQuedoEnCasa? Me refiero – por supuesto – a viviendas con agua, desagüe, luz, etc.

Por otro lado ¿acaso no sabe el Gobierno que en esta época del año – entre mayo y octubre de cada año – millones de agricultores y ganaderos languidecen por falta de agua? Más aún ¿no sabe que durante las temporadas de lluvias – entre noviembre y abril de cada año – se pierde cualquier cantidad de agua dulce en el mar?

La institucionalidad del agua en nuestro país – tal como está – no tiene remedio. Por ello, mi propuesta al respecto es blindar los asuntos del agua, y alejarlos lo más posible de la política. Mejor dicho, de la politiquería. Una autoridad autónoma – tipo Banco Central de Reserva (BCR) – debe ocuparse de los quehaceres del agua. SEDAPAL no debería depender del Ministerio de Vivienda. Y el agua potable en todo el país no debería estar en manos de los municipios provinciales y distritales.

¿Por qué? Pues porque han fracasado. Por otro lado, los Ministros de Vivienda cambian a cada rato. En los escasos dos años de gobierno del presidente Vizcarra ha habido cinco Ministros de Vivienda. Y los alcaldes cambian cada cuatro años. El hecho es que, con los cambios de ministros y alcaldes, cambian también los directorios – y hasta las gerencias – de las empresas de agua.

Por ello, las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS), y las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) se han convertido en antros de corrupción… y clientelismo político. Conclusión; millones de peruanos no tienen agua.

En el agro, la situación es igual… o peor. La institucionalidad del agua para riego – bajo el ámbito del Ministerio de Agricultura – no sirve. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) y sus derivadas locales; incluso las Juntas de Usuarios de Agua de Riego (privadas) son un fracaso. El pésimo manejo de las aguas de lluvia, la escasez de agua en los estiajes, y la proliferación de pozos ilegales – entre mil otras deficiencias – son una muestra palpable del fracaso institucional en cuestión.

La autoridad autónoma propuesta debería ocuparse del agua, en todos sus aspectos. Es decir, del agua para consumo humano; y del agua para la agricultura, ganadería, energía, minería, industria, turismo, medio ambiente, pesca, etc. La clave está en que la nueva institución no dependa de los políticos de turno… ni ministeriales, ni municipales. Repito. Que sea autónoma, como lo es el BCR.

Las empresas de agua potable pueden seguir siendo de propiedad estatal. Pero la gestión del servicio debe recaer en empresas especializadas. Pocas empresas – debidamente supervisadas por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS) – deben gestionar eficientemente el servicio del agua potable y alcantarillado en todo el país.

La solución al problema de escasez de agua radica en la Siembra y Cosecha de Agua. Reservorios en las cabeceras de cuencas – miles de pequeños y medianos reservorios –, plantaciones forestales y pastizales – millones de hectáreas de bosques y pastos –, andenes, zanjas de infiltración, cochas, etc. Es decir, todo lo que retenga las aguas de lluvia arriba, para disponer de ellas en los estiajes… aguas abajo. La Siembra y Cosecha de Agua debe aplicarse a lo largo de toda la Sierra… desde Cajamarca hasta Puno. Esa debiera ser una de las principales labores de la autoridad autónoma del agua.

Y en cuanto al uso del agua para fines agrícolas… el énfasis debería estar en el riego tecnificado. Es decir, sacarle el máximo provecho al agua… aprovechando hasta la última gota. La idea es tener agua todo el año. Sobre todo, en las comunidades alto andinas.

¡No a la politiquería en los asuntos del agua! Como dice la Doctora Nicole Bernex del Instituto Científico del Agua (ICA). Un mundo sin agua no es posible. El agua es nuestro ADN. Por ello, hay que blindarla de los políticos. Lampadia




Cusco y los “frentes de defensa”

Cusco y los “frentes de defensa”

Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia

Recuerdo que desde el año 2006 entramos en una competencia universal por la elección de las “Siete maravillas del mundo moderno”, en esa oportunidad muchos peruanos, en especial los más jóvenes, se convirtieron en unos activistas para votar en favor de Machu Picchu, destino que merecidamente fue finalmente elegido como una de estas siete maravillas. Lo curioso es que, paralelamente y por mucho tiempo, el Frente de Defensa de Machu Picchu y otras organizaciones populares del Cusco, desarrollaban protestas con maltrato a los turistas extranjeros y nacionales que, con mucha ilusión, habían organizado sus vacaciones, contratado vuelos internacionales y locales, en particular el viaje en tren a Machu Picchu y sus correspondientes alojamientos.

Estos sufridos turistas no pudieron disfrutar el viaje, tuvieron que cargar por las calles su equipaje desde el aeropuerto al hotel y viceversa, perdieron vuelos y conexiones y les bloquearon la ruta del ferrocarril para su viaje a Machu Picchu.

Recuerdo claramente haber visto por televisión a algunas señoras extranjeras enfrentándose a las turbas que les bloquearon la partida del tren y, por supuesto, les malograron completamente el viaje y la ilusión que por este se habían forjado. Más de una gritaba que regresaría a su país y diría por todo el mundo que “no se les ocurra viajar al Perú y menos al Cusco” por el mal trato que recibirían y del que ellos eran testigos de excepción. Vaya usted a recordar ahora las veces que estos bloqueos de ferrocarril y maltrato a turistas se han producido en estas dos últimas décadas.

A pesar de esos desagradables y repetidos episodios de maltrato al turista, provocados por esos inconscientes “frentes de defensa”, por ser Machu Picchu un lugar tan interesante para el turismo mundial, el flujo de turistas fue creciendo sostenidamente hasta llegar a convertirse en una actividad económica que explicaba aproximadamente el 16% del PBI del Cusco, no obstante la importancia del gas de Camisea y la actividad minera.

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención, es que el cusqueño tiene una actitud curiosa respecto a sus visitantes, como que abrigasen el sentimiento que el mundo les debe algo y no muestran gratitud por tales visitantes, aún conociendo la importancia económica del turismo para el Cusco.

Ahora comentan los cusqueños y los operadores turísticos que, no hay comparación entre el flujo turístico alcanzado el año pasado con el que había hace sólo 35 años. Para ese entonces el Cusco era una ciudad vacía y sin vida, mientras que, en los últimos años, la visita y permanencia de turistas era notable.

Lamentablemente para el Perú y el mundo, estamos sufriendo esta pandemia del COVID-19 que ha herido muy gravemente la actividad turística universal y el Perú se ha hecho conocido por la magnitud descontrolada de contagio, independientemente de los mundialmente reconocidos sub-registros de contagio y fatalidad. Esto ha llevado a varios gobiernos a advertir a sus connacionales, del riesgo de viajar al Perú y también poner salvaguardas para no recibir peruanos en sus territorios. La consecuencia natural ha sido agudizar el temor de los viajeros a plantearse el normalmente soñado viaje a Machu Picchu.

En estas circunstancias, la ciudad del Cusco está nuevamente vacía, su actividad turística, hotelera, restaurantes y comercios artesanales completamente deprimidos, la facturación de los comerciantes de la zona llega a duras penas al 5% de lo que solían vender y lo más triste es que, este panorama no cambiará en menos de uno o dos años.

Sólo espero que esos “frentes de defensa” asimilen esta lección no deseada a nadie y que aprendan a aquilatar la importancia del turismo, del buen trato al visitante, de cuidarlo y protegerlo para que desee volver y lo recomiende a sus familiares y amigos. Que puedan disfrutar de las maravillas que este viaje puede ofrecer, cuando no te bloquean el ferrocarril, ni te hacen cargar tus maletas y padecer para llegar y salir del aeropuerto u hotel. Ellos son nuestros huéspedes y debemos privilegiar su estadía.

Esta es una buena oportunidad para hacerles ver a los “frentes de defensa” que, así como el COVID-19 nos aísla y nos trae un grave perjuicio económico, la mala actuación de estos frentes es igualmente maligna y que por más que tengamos en Machu Picchu una de las maravillas del mundo moderno, la mala reputación generada por un mal comportamiento de la población y el maltrato al turista, nos puede destruir como destino turístico.

En cambio, aprovechar este tiempo para mejorar nuestros circuitos turísticos, aumentar la fluidez de estos, mejorar el servicio y atención al turista, educando a nuestra población (desde el colegio) para convertirnos en los mejores anfitriones del mundo, traerá muy buenos resultados y oportunidad de aprovechamiento de ese precioso activo que es el Cusco, como una importante fuente de negocio cuando se recobre la normalidad y hayamos desarrollado ese factor diferenciador que nace del civismo de nuestros ciudadanos.

¡Tenemos cerca de dos años para enmendar nuestras malas actitudes del pasado y optimizar nuestro futuro! Lampadia




Proyectos de recuperación del Rímac

Entrevista de Lampadia a José Méndez
Director Ejecutivo del Patronato del Rímac

MEF y Mincetur tienen la palabra

Estos proyectos, que José Méndez muestra en imágenes, no solo ponen en valor monumentos y paseos históricos del Rímac para generar turismo y recuperación económica, sino que permitirían celebrar el bicentenario recuperando precisamente una ciudad bicentenaria, y con ella parte de nuestra identidad nacional y nuestro orgullo. Corremos el riesgo de pasar estos 200 años de República sin obras que nos permitan afirmarnos en nuestra historia. Todo está listo y financiado. Solo falta la decisión del MEF y del MINCETUR, como explica Méndez.




Imposible reactivar con un sistema financiero dañado

Imposible reactivar con un sistema financiero dañado

EDITORIAL DE LAMPADIA

Pablo Bustamante Pardo
Director de Lampadia

No puede haber discusión sobre la tremenda caída de nuestra economía a raíz de la lucha contra el covid. Esta caída impacta, más allá de cualquier otro indicador, en la situación social de la nación, el empleo, la pobreza y la misma salud.

Igualmente, es evidente que es urgente y prioritario recuperar la economía de la manera más rápida posible.

Dadas estas premisas es importante preguntarse qué necesitamos para reactivar nuestro aparato productivo. Por el lado del sector externo, las cosas están avanzando en la dirección correcta. La demanda de minerales y sus precios son satisfactorios, así como la demanda y precios de nuestras agroexportaciones. La debilidad del sector externo está en el turismo, que está colapsado.

Pero veamos que necesitamos que se dé en el frente interno:

  • Primero que nada, necesitamos recobrar la confianza en el futuro.
  • También necesitamos un ambiente de armonía entre los poderes del Estado, entre el gobierno y el sector privado, y en general, la unión de los peruanos par enfrentar la peor crisis de nuestra historia desde la guerra del Pacífico.
  • Igualmente, se necesita un ambiente favorable a la inversión, con señales positivas del gobierno, disposición de ánimo de la burocracia, y actitudes proactivas del sector empresarial.
  • Necesitamos multiplicar la inversión, la pública y la privada. Pero no nos olvidemos que la inversión privada supera el 80% del total. Por ello hay que activar los grandes proyectos de infraestructuras y, principalmente, por su impacto, la inversión minera.
  • Para viabilizar todo esto es indispensable fortalecer el sistema financiero. Requerimos un sistema líquido y propenso a dinamizar el crédito desde las empresas grandes hasta las más pequeñas.

Lamentablemente, las cosas no están yendo en esta dirección.

  • La confianza en el futuro está muy deteriorada.
  • Los poderes del Estado están desarticulados.
  • Hay una manifiesta desconfianza del gobierno en el sector privado y las señales del gobierno son cada día peores. Como, por ejemplo, con la amenaza de estatización de las clínicas privadas.
  • La burocracia estatal está en medio de una vorágine estatista y de creación de procedimientos y protocolos absurdos e incumplibles, que parecen hechos adrede para evitar la reactivación de la economía.
  • Con todo esto, el sector privado está básicamente a la defensiva.
  • El sistema financiero está a la espera de la ejecución de Reactiva Perú II, trabado por requisitos, cada día más antojadizos. Pero lo que es peor, el sistema financiero está amenazado por los proyectos del Congreso, como el límite a las tasas de interés y la condonación de intereses.

En estas condiciones es muy difícil salir adelante y recuperar la salud de la economía. Sin embargo, se puede ir avanzando y corrigiendo el tema de confianza, coordinaciones y burocracia. Pero lo que no se podría manejar, es el impacto negativo de la condonación de intereses propuesto por la Comisión de Economía del Congreso.

De darse esta norma, tendríamos un sistema financiero dañado y víctima de una suerte de Exocet en la línea de flotación.

La primera obligación de una institución financiera es cuidar su liquidez, para cautelar a sus ahorristas. Con la eventual condonación de intereses, cada una de las instituciones financieras se vería obligada a suprimir, o por lo menos a recortar drásticamente sus colocaciones, el crédito, como una medida preventiva ineludible.

Además, se propiciaría una importante salida de fondos del sistema, y se debilitarían los patrimonios de los bancos y financieras, cuando más se necesita su fortalecimiento.

Esta medida sería un suicidio, que haría imposible recuperar la economía del Perú, condenando a todos los peruanos, especialmente a los más pobres, a una larga y profunda crisis de vida.

La recuperación de nuestra economía se presenta como algo muy difícil de lograr, pero no porque seamos débiles, sino, como hemos apreciado líneas arriba, porque nosotros mismos estamos saboteando nuestras posibilidades de recuperación. Si tomamos conciencia de esta situación, debemos corregir urgentemente nuestras actitudes. Y esperamos que el Congreso de la República logre evitar un daño tan grande. Lampadia