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RENDICIÓN Y FRAGMENTACIÓN

Alejandro Deustua
30 de enero de 2023
Para Lampadia

La pérdida de voluntad del gobierno de transición para cumplir sus obligaciones y la subsistente ideologización de los pronunciamientos de la OEA sobre la crisis peruana se han complementado para reclamar elecciones nuevamente adelantadas sin considerar si existen las condiciones para ello.

En el primer caso, la Sra. Boluarte, en franco proceso de rendición, ha reclamado al Congreso la precipitación para este año de comicios electorales que ya habían sido adelantados en primera instancia, para el 2014. Con anterioridad, la presidente se presentó protocolar, pero deslucidamente, ante el Consejo Permanente de la OEA para comprometer ese adelanto con ánimo contrito y sin reclamar en esa entidad por la injerencia en asuntos peruanos de algunos de sus miembros más escandalosamente adeptos a la deformación de la verdad.

Omitiendo en la cuantificación de daños toda referencia a las graves consecuencias de seguridad del golpe de Estado ocurrido el Perú, la presidente confirmó, sin fecha, el adelanto de elecciones. Ninguna apelación al Estado de Derecho antecedió a su compromiso democrático (como tampoco hubo explicación sobre la participación en ese ritual del embajador peruano que, durante el gobierno anterior, manufacturó el derrotero externo del nefasto Castillo).

Como consecuencia, y también sin alusión alguna a la crisis subversiva que vive el país, el Consejo Permanente de la OEA realizó un “firme llamado” a la convocatoria electoral en el Perú sin considerar al respecto las más elementales condiciones de viabilidad, orden y seguridad que debieran rodearla.

Adoptado en el marco de un escenario extraordinariamente informal, sin liderazgos políticos claros, ni partidos sólidos, ni disposición colectiva a confrontar a la insurrección criminal, ese compromiso devolverá al Perú a la sede de la OEA más temprano que tarde si un resultado de ingobernabilidad, como es probable, vuelve a instalarse en el país.

Para evitar, en alguna medida, que ello ocurra se requiere que el próximo gobierno genere la más amplia convocatoria, evidencie un compromiso real con el progreso social, con la aplicación de la ley y que, salvo lo que reclame la prudencia y las normas, revierta la inoperancia actual en el uso sensato de las atribuciones coercitivas del Estado.

El incumplimiento de esos requerimientos puede llevar al Perú a la fragmentación. Pero no a la que hoy se define como tendencia anti global que prospera en el mundo, sino a la que conduce a la quiebra nacional con el concurso de transnacionalizados agentes sociales, y a mayor fragmentación regional.

De proseguir ese curso que hoy se evidencia en el área, el fracaso de los grupos de integración convencionales y la contenciosa hegemonía de agrupaciones internacionales de poder populista contribuirán a la destrucción de los muy precarios mecanismos de cooperación y balance en la región, diluyendo los principios del sistema interamericano y el mínimo orden existente.

Si ello ocurre, quizás Suramérica retome, por las razones equivocadas, el interés geopolítico del que hoy carece en la percepción de potencias mayores cuyos líderes, en no poca medida, siguen encantados por el mito del buen salvaje latinoamericano tan bien representado hoy por los herederos del realismo mágico de las sabanas y el altiplano. 

Está en manos de la gran mayoría de los peruanos que ello no suceda. Para ello deberán plantear a la OEA la exigencia de condiciones de orden y seguridad como requisito para convocar a elecciones, llamar al orden a los injerencistas de manera más seria y reconstituir nosotros el Estado de Derecho que garantiza la sobrevivencia de la comunidad nacional. Lampadia




Contra el aislamiento y la “postverdad”

Alejandro Deustua
23 de enero de 2023
Para Lampadia      

La necesaria participación de la presidente Boluarte en el Consejo Permanente de la OEA para hacer entender a los miembros del sistema interamericano la crítica situación peruana no ocurre en un escenario afable. La inédita hostilidad política y diplomática que varios de los socios suramericanos (y México) han reiterado en la CELAC, no se disipará en esa sesión hemisférica.

Para ablandar ese cerco irracional que afecta la inserción del Perú en su hábitat tradicional, la Presidente hace bien en persistir en el intento iniciado por la Canciller Gervassi en Buenos Aires aún a riesgo de que los representantes de los países hemisféricos (salvo Estados Unidos y Canadá) insistan en desconocer la realidad maciza del golpe de Estado perpetrado por Castillo y de sus secuelas.

Normalmente, la amplia brecha perceptiva entre lo que ocurre localmente y lo que se desea entender internacionalmente no debiera ser cerrada por un Jefe de Estado. Para ello están el Canciller y los embajadores (en este caso el Representante Permanente en la OEA). Pero el rango de incomprensión externa obliga a que la realidad peruana sea expuesta por la propia Jefe de Estado.

Si la naturaleza del mensajero y de su mensaje no es apreciada por los interlocutores entonces comprobaremos que el aparato perceptivo de estos últimos (especialmente el de los gobernantes de Colombia, México y Bolivia) esté tan condicionado por su ideología e intereses que confirmaría la existencia de una estrategia de predominio regional de la que ellos formarían parte.

En efecto, la persistencia en la CELAC de Petro, López Obrador (vía zoom) y Arce en omitir la realidad del golpe de Estado de Castillo evidenciada públicamente da señas de esa estrategia. Con gran soltura de huesos ellos han configurado hechos y sugerido conductas al Perú al punto de eludir el delito manifiesto y persistir en opciones de progresista y local destrucción institucional.

Entre ellas sobresale el respeto a “la voluntad de las urnas” (referencia a Castillo), el desconocimiento de la legitimidad de Boluarte, la identificación  del Congreso como golpista y  la del ex -presidente como víctima de hostigamiento y de racismo pituco (López, Petro). Por lo demás, la protesta violenta sigue siendo una lucha por recuperar la democracia (Arce) y los delitos imputados al ex -presidente son inexistentes por no probados aún (Prieto).

A ello se suma Boric que sugiere un “cambio de rumbo en el Perú” a propósito los caídos, y la de Brasil (en la OEA) que, luego de haber reconocido el gobierno de Boluarte, demanda premura en el trato judicial de Castillo.

En esta distorsión de los hechos puede reconocerse la frustración regional por la quiebra del dominio de los gobiernos de izquierda en Suramérica. Pero también mecanismos de pensamiento colectivo en estos gobernantes que no producen buenas decisiones ni llevan a buen puerto. El conjunto de esos errores de inédito impacto geopolítico (el aislamiento del Perú en la región no había sucedido en la historia contemporánea) debe ser contenido y quebrado.

En consecuencia, si luego de la presentación de la Canciller en la CELAC y de la presidente en la OEA, no hay un cambio de actitud (algo probable si las instituciones de la OEA no funcionan) el Perú, en estricta reciprocidad, debe considerar rebajar el nivel de sus relaciones diplomáticas. 

Especialmente si existen sospechas de asistencia extranjera en la organización y apertrechamiento de los manifestantes violentos que han causado destrozos en el país y agravado exponencialmente el conflicto interno.

Al respecto, debe recordarse la reacción de las potencias y organizaciones de Occidente sobre la crisis. En general, ellas han llamado al ejercicio de la libertad de protesta en condiciones pacíficas refiriéndose tanto a la contención de la fuerza coercitiva del Estado como de las personas que ejercen esos derechos.

Esas potencias (Estados Unidos, la Unión Europea) ha reconocido al gobierno de Boluarte dando cuenta de la realidad de manera diametralmente opuesta a lo ocurrido con los suramericanos y México. La ONU ha tenido un pronunciamiento similar.

Ese contraste revela no sólo la fractura regional sino la mayor relación que tienen algunos de nuestros países con Occidente.

Ello va acompañado de otra sorpresa: el recurso a los mecanismos de la “posverdad” (es decir, a la mentira) por los Estados del área y su disposición a “construir”  “narrativas”(en vez de versiones). Es decir, recurriendo a las mutaciones del lenguaje contemporáneo y de las “ciencias de la comunicación”, hoy los estadistas pueden mentir y convertir versiones de la realidad en historias con una impunidad escandalosa. Ello genera desconfianza entre los interlocutores, frustra negociaciones y crea conflictos donde no debiera haberlos. En ello han incurrido los jefes de Estado mencionados.

Bajo estos términos, que subliman la fantasía, no hay integración posible. Lampadia




Delicado frente externo complica al Perú

Eduardo Ponce Vivanco
Ex Vicecanciller de la República
Para 
Lampadia

Si las oprobiosas intervenciones de los gobiernos de Colombia y Bolivia sobre la conflictiva situación social en el Perú han sido transgresiones inaceptables al principio de no intervención, las expresiones del Presidente de Chile en la Cumbre de CELAC en Buenos Aires deben ser calificadas de infraternas, desinformadas y maliciosamente concebidas. La atrevida inmadurez del Presidente Boric se evidencia cuando afirma temerariamente que “personas que salen a marchar y a reclamar lo que consideran justo terminan baleadas por quien debiera defenderlas”.

Conociendo de sobra lo que ocurre en el Perú, retuerce las dolorosas decisiones que debieron tomar la Presidenta Boluarte y la Policía Nacional para contener el vandalismo terrorista de la ola de manifestaciones que tuvieron su epítome en la tristemente llamada “toma de Lima”.

Boric ha preferido olvidar el tremendo estallido social que sacudió a Chile desde enero de 2019 hasta marzo del 2020 con el saldo de 32 muertos y 3,400 civiles hospitalizados, 12,547 policías heridos y pérdidas de 3,300 millones de dólares, además de la quema de iglesias y la profanación de imágenes que todos vimos con estupor en la TV internacional (fuente: Wikipedia).

El exceso del mandatario vecino se suma a las condenables e ignorantes intromisiones de México, Bolivia, Colombia, la Venezuela chavista y, en menor medida, el Presidente argentino, las que se suman a la despreciable Declaración de Cuba y sus aliados del ALBA en favor del ex presidente Castillo.

Esta vasta convergencia de las izquierdas evidencia su amarga resaca por haber perdido un valioso alfil al centro del Pacífico sudamericano. No es menos lo que representaba el régimen de Perú Libre y Vladimir Cerrón, heridos de muerte por la recuperación de la democracia en el Perú en la persona de la única Vicepresidenta Constitucional existente. Dina Boluarte fue elegida en la misma plancha de quien decidió protagonizar el ridículo golpe de Estado de 7 de diciembre en la televisión nacional, profiriendo temblorosamente las órdenes de cerrar el Congreso, el Ministerio Público y tomar todos los poderes e instituciones nacionales. Su único y patético efecto fue provocar risa y compasión, además de su propia destitución y la pena de cárcel que corresponde a la flagrancia de un delito tan absurdamente cometido.

Todavía sufrimos la turbulenta marea de manifestaciones violentas, estado de emergencia y toques de queda que tomará algún tiempo superar.  Pero con todos los defectos inherentes a una coyuntura tan inesperada, es evidente que la administración gubernamental mejorará progresivamente por los importantes apoyos que está logrando sumar, especialmente fuera de la región.

Frente a las agresivas posiciones de vecinos como Colombia, Bolivia y Chile, en la configuración predominantemente izquierdista de América Latina, el manejo del frente externo tiene una importancia decisiva. No solo se trata de contrarrestar su negativa convergencia, sino de compensarla con un tratamiento esmerado de nuestra relación con EEUU, la Unión Europea, China, el Reino Unido, Japón, Corea del Sur y la India, así como de nuestra política en los principales foros de la diplomacia multilateral.

La recuperación progresiva de nuestra economía, la prioridad que reclama el  apoyo del gobierno central a Puno y la macrorregión sur, el positivo relacionamiento entre el Ejecutivo y el Congreso, el aliento eficiente a la inversión privada nacional y extranjera así como la relación con gremios como la CONFIEP y las Cámaras de Comercio e Industrias – hasta ahora silentes -, son  elementos vitales a los que el gobierno de transición debería conceder la vital importancia que merecen para retomar el camino del desarrollo y restaurar la convivencia y la paz social que el Perú reclama con verdadera urgencia. Lampadia




Su cómplice es el traicionero Gobernador de Puno

Eduardo Ponce Vivanco
Ex Vicecanciller de la República
Para Lampadia

Aunque en sus primeros años fue pastor de llamas, lo que empujó a Morales al sindicalismo fue la coca del Chapare boliviano en la provincia de Cochabamba, donde se convirtió en un desaforado sindicalista para defender el insumo matriz de la cocaína que inunda los mercados mundiales y es causa de la adicción que atormenta y envilece la vida de tantas personas.

Su sindicato creció como un árbol frondoso, transformado luego en Movimiento por la Soberanía de los Pueblos y luego convertido en el Movimiento al Socialismo, el MAS, que lo haría diputado por Cochabamba en 1997.

Compitió como candidato con el brillante empresario y economista Gonzalo Sánchez de Lozada, al que derrotó.

Se mantuvo en la presidencia de Bolivia del 2005 al 2019, cuando tuvo que partir al exilio que México le ofreció para escapar de la trama truculenta que había orquestado para perpetuarse en el poder.

Había conseguido que se aprobara una interminable Constitución que estableció un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que establecía el derecho del primer mandatario a ser reelegido por el período siguiente.

No obstante, Morales maquinó la normativa constitucional para gobernar un tercer y cuarto mandatos, a pesar que un referéndum se opuso mayoritariamente a su última reelección, lo que dio lugar a violentos enfrentamientos políticos.

El prolijo Informe de la importante Auditoría Electoral solicitada por el propio gobierno boliviano a la OEA puso en evidencia el manejo sucio del Tribunal Electoral para favorecer la reelección. La situación de zozobra que se generó fue cada vez mayor, hasta que las propias Fuerzas Armadas recomendaron la renuncia del presidente.

Es así como Evo abandonó Bolivia para asilarse en México, acompañado de su inseparable vicepresidente y maestro Álvaro García Linera, el cerebro creador del cáncer de la “plurinacionalidad”, caballo de batalla de la subversión que Morales promueve descaradamente en el sur del Perú, en complicidad con el Gobernador de Puno y otros antipatriotas que pretenden desmembrar a la Nación.

La prensa del 28 informa de una verdadera revuelta de los pueblos aymaras en todo el sur de Puno, designándola como un segundo “aymarazo”. Han tomado las carreteras y han llegado al extremo de bloquear el libre tránsito con la construcción de rejas de metal a lo ancho de las vías. Las exigencias son extremas, como la salida de la presidente Boluarte y la monserga de la asamblea constituyente que, según prueban las encuestas, es de última prioridad para la mayoría de peruanos.

Pero lo más indignante para todos es la perentoria exigencia del Gobernador de Puno, autoridad regional que, increíblemente, pretende la anexión de ese departamento peruano a Bolivia.   

Tanto este funcionario como el extraviado ciudadano arequipeño Felipe Domínguez están incurriendo en los delitos tipificados como “Atentados contra la independencia o integridad del Estado” y “Traición” según los artículos 325º y 326º del Código Penal por los que deberían ser acusados sin contemplaciones, teniendo presente que esta insurrección es parte del proyecto “plurinacional” de Evo Morales.  Un descarado intento de revolución que cuenta con el apoyo del Foro de Sao Paulo y el financiamiento de los narcóticos que cultivan los terroristas del VRAEM.

Una situación que amenaza con el desmembramiento de la Nación reclama un severo estado de sitio en Puno, la enérgica intervención de las Fuerzas Armadas y la denuncia penal de la Procuraduría del Estado, si no queremos retornar a la situación de violencia generalizada que parecía en trance de dominarse después de su período más virulento, después del desgobierno de Castillo y de su ridículo autogolpe televisivo.

Los extravíos paranoicos de Morales y el corrosivo pensamiento de García Linera han causado más problemas en Chile que su fracasada campaña para lograr un acceso soberano al Pacífico liquidado por la Corte Internacional de Justicia. La “plurinacionalidad” ha originado peligrosos enfrentamientos gubernamentales con la etnia Mapuche en la zona de la Araucanía y su extensión a territorio argentino a través de lo que ahora se denomina Wall Mapu. Muchos recuerdan en Chile la relación amistosa del presidente Boric y García Linera, vinculándola a esas derivaciones poco saludables para la nación.

Pero la primera explosión internacional del binomio Morales/García Linera tuvo lugar en Buenos Aires, desde donde tuvo el atrevimiento de convocar una reunión inaugural de “Runasur” en el Cuzco, como si fuera territorio boliviano. Un movimiento – felizmente frustrado – “para luchar por una América plurinacional, la unidad de los pueblos originarios, así como los movimientos populares y sindicales”.

Un grupo de ex Cancilleres y ex Vice Cancilleres peruanos (del que formé parte) alertó oportunamente sobre los peligros que entrañaba esta fracasada iniciativa.

Pero el hecho de que Evo Morales pensara en el Cuzco para lanzar RUNASUR (pudo haber pensado en La Paz o Sucre, en Bolivia) evidencia su enfermiza fijación con el Perú y, sobre todo, con el Sur de nuestro país. ¿No fue acaso en el Cuzco donde un gobierno anterior le permitió establecer un local partidario del MAS boliviano? ¿Y no fueron Castillo y Cerrón quienes le abrieron las puertas del país y recibieron sus nefastos consejos?

Es posible que en el fondo de la peligrosa y extraña mente de Evo Morales, el Perú sea objeto de una malsana envidia que mezcla la historia con el delirio de grandeza de un político propenso a provocar insospechadas dificultades y problemas.  Es esa inocultable envidia la que hace de este personaje un enemigo de nuestro país. Lampadia




“Otra más de CSM”

Por: Aldo Mariátegui
Perú21, 21 de Diciembre del 2022

“A la canciller Gervasi le falta también echar a ese agitador que funge de embajador cubano”.

-Por fin el Congreso entró en razón y al parecer tendremos elecciones generales en abril de 2024, pues con esos 93 votos se superaron holgadamente los 87 votos necesarios para aprobar ese cambio constitucional en esta primera votación. Es de presumir que algo similar sucederá en la legislatura siguiente. Una elección general es algo muy serio como para hacerlo a la loca, además que se tienen que enfriar los ánimos en el país. La situación es muy distinta al 2001, cuando entonces si existía un sistema de partidos del que carecemos ahora. Espero que ya dejen de joder en sur con el tema del adelanto de elecciones.

-Urge que desalojen a esos invasores de la planta de compresión de Camisea. Muchas regiones se van a quedar sin gas si esos vándalos siguen ocupando esas instalaciones.

-Ya era hora de que Torre Tagle declare como persona non grata a ese atrevido embajador mexicano. También echaron a la cosmetóloga cerronista de la embajada peruana en Noruega. Pero a la canciller Gervasi le falta también echar a ese agente agitador que funge de embajador cubano y dar por finalizadas de una vez las labores de los lacayos castillistas Rodríguez Cuadros, Forsyth y Maurtua.

-El ínclito juez César San Martín (CSM) y su Sala se lavaron las manos frente a la casación presentada por los Humala sobre el lavado de activos y dictaminaron que eso se establezca en el juicio. Sin embargo, CSM estableció una serie de pautas sobre este delito que son muy peligrosas, pues deja abierto a considerar que por cualquier cosa te acusen de lavado de activos. Como el recordado “peculado agravado”, un engendro creado por la caviarada abogadil y judicial a finales de los 90 para encarcelar arbitrariamente a los fujimoristas (un privado era considerado como si fuera un funcionario público), ahora se estira caprichosamente un tipo penal para destruir a la clase política. CSM nos confirmó, una vez más, que es muy cheverengue como juez.




7 compinches antidemocráticos y pro corrupción

Pablo Bustamante Pardo
Director de Lampadia 

Manuel López Obrador de México
Alberto Fernández de Argentina
Gustavo Petro de Colombia
Luis Arce de Bolivia
Nicolás Maduro de Venezuela
Daniel Ortega de Nicaragua
Miguel Díaz-Canel de Cuba 

Los presidentes comunistas o filo comunistas de Latinoamérica expresaron su apoyo al expresidente Pedro Castillo a pesar de las evidencias de corrupción de su gobierno y del golpe de estado con el que decretó, en vivo y en directo, el cierre del Congreso, la reorganización del Poder Judicial, el Ministerio Público, El Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia. 

Se pretendía así, gobernar por decreto, imponer una asamblea constituyente chavista, tomar el poder absoluto y tapar los actos de corrupción del nefasto gobierno de Castillo-Cerrón-Perú-Libre. 

Estos abrazos de oso de los compinches regionales de Castillo y compañía, prueban absolutamente el carácter del gobierno, comprometido con el comunismo latinoamericano, con las maniobras antidemocráticas con las que varios de ellos sustentan su poder y sus conexiones con el narcotráfico y otras actividades delictivas, como la minería ilegal, la tala ilegal y el contrabando.   

A pesar de todo lo que hemos visto estos últimos meses y días, los tontos útiles del gobierno de Castillo-Cerrón-Perú-Libre, han vuelto a desenterrar las objeciones a los críticos de ese patético gobierno, calificando de terruqueo sus asertos políticos.

La crisis actual está permitiendo identificar a todos los enemigos del Perú, en el Congreso, en la Defensoría del Pueblo, en los medios de comunicación y entre los opinólogos que siembran dudas y confusión. 

Lamentamos las muertes de ciudadanos empujados en los conflictos por dirigentes que se aprovechan de ellos y que nunca ponen el pecho.

La violencia desatada por los compinches de Castillo tiene que ser rechazada sin matices ni aguas tibias. Tenemos que apoyar al gobierno constituido y a nuestras Fuerzas Armadas y Policiales, en la sacrificada labor de pacificar el país. 

También tenemos que felicitar la correcta reacción de nuestras instituciones democráticas y militares, apegada a los preceptos constitucionales y ejecutada con sobriedad y templanza. 

El Perú está probando nuevamente su grandeza y resiliencia. Así como nuestra economía ha soportado 10 años de deterioro creciente de las condiciones que alientan la inversión y el empleo, ahora está probando tener reservas institucionales muy positivas.  

Del mismo modo, es alentador ver el rechazo de la población al golpe de estado y las marchas por la paz que se está organizando en Ayacucho, Cusco, Arequipa, Huancayo, y en muchas otras localidades.

El Perú es infinito. Con un buen gobierno, brota el bienestar y la prosperidad. Recuperemos la confianza en el futuro, la unión de todos los peruanos, la inversión y el empleo. Lampadia




¿Cómo será Rusia sin Putin? Tal vez esto

Crédito…Nanna Heitmann para The New York Times

Desmontar las estructuras de poder malignas es una tarea titánica. Como es evidente, Rusia después de la caída del imperio soviético, no pudo hacerlo y terminó cayendo en manos de Putin. 

Los asuntos rusos van más allá de sus fronteras, por eso resulta interesante analizar las ideas de la oposición rusa para rediseñar el país. PBP – Lampadia 

Joy Neumeyer
Periodista e historiadora de Rusia y Europa del Este
21 de noviembre de 2022
The New York Times

La condición actual de Rusia —militarizada, aislada, corrupta, dominada por los servicios de seguridad y con una hemorragia de talento mientras cientos de miles huyen al extranjero para escapar del servicio en una guerra horrible— es sombría.

Con la esperanza de poner fin a esta sombría realidad, algunos esperan expectantes a que Vladimir Putin deje el cargo. Sin embargo, para cambiar el país, no es suficiente que Putin muera o renuncie. 

Los futuros líderes de Rusia deben desmantelar y transformar las estructuras que ha presidido durante más de dos décadas. El desafío, por decir lo menos, es desalentador. Pero un grupo de políticos está ideando un plan para hacerle frente.

Compuesto por conocidas figuras de la oposición, así como por jóvenes representantes de los gobiernos locales y regionales, el Primer Congreso de Diputados del Pueblo de Rusia se reunió en Polonia a principios de noviembre. La ubicación, el Palacio de Jablonna en las afueras de Varsovia, era simbólica: fue el sitio de las primeras negociaciones en las mesas redondas que llevaron al fin del régimen comunista en Polonia. Allí, durante tres días de intenso debate, los participantes expusieron propuestas para la reconstrucción de su país. En conjunto, representan un serio esfuerzo por imaginar a Rusia sin Putin.

La primera y más apremiante prioridad, por supuesto, es la invasión de Ucrania. Todos en el congreso se oponen a la guerra, que asumen que se perderá o conducirá a un desastre nuclear. 

Para hacer frente a las consecuencias y evitar que se repita la tragedia, proponen un “acto de paz” que desmovilice al ejército y ponga fin a la ocupación del territorio ucraniano, incluida Crimea; crear un grupo conjunto para la investigación de crímenes de guerra; pagar reparaciones por la infraestructura dañada y las familias de los muertos; y rechazar futuras “guerras de conquista”. Además de ofrecer un elemento disuasorio para el expansionismo futuro, esta promesa de amplio alcance proporcionaría un ajuste de cuentas esencial con la historia de invasión imperialista de Rusia.

Los funcionarios responsables de la devastación también deberán ser eliminados, algo que nunca sucedió después del colapso de la Unión Soviética. El congreso prohibiría trabajar en instituciones estatales y educativas a quienes pertenecieran a organizaciones “criminales” —como los Servicios Federales de Seguridad o los canales de televisión estatales— o apoyaran públicamente la guerra, además de restringirles el derecho al voto. También crearía una comisión de “ desputinización” para considerar la rehabilitación de ciertos grupos, incluidos aquellos que se retractan públicamente y no cometieron delitos especialmente graves, y abriría los archivos de los servicios de seguridad.

Luego está la estructura de la propia Rusia. La Federación Rusa está altamente centralizada, con un mosaico de más de 80 repúblicas y regiones que están fuertemente subordinadas al presidente, lo que permite la acumulación de un enorme poder. El congreso, basándose en visiones descentralizadas de la época del colapso soviético, propone disolver la Federación Rusa y reemplazarla con una nueva democracia parlamentaria. De acuerdo con un proyecto de disposición redactado en términos generales sobre la ” autodeterminación “, el futuro estado ruso debe ser “unido sobre la base de la libre elección de los pueblos que lo pueblan”.

Esta ruptura con el presente podría corregir las promesas fallidas del pasado. Desde Vladimir Lenin hasta Boris Yeltsin, los líderes rusos modernos tienen un historial de ofrecer descentralización para ganar apoyo y luego retractarse una vez que consolidan el poder. Aunque todos los sujetos federales son legalmente iguales bajo la Constitución actual de Rusia, persisten desigualdades sustanciales, un hecho que ha sido resaltado por el despliegue desproporcionado y la muerte de minorías étnicas de repúblicas más pobres como Daguestán y Buriatia en la guerra en Ucrania.

Revisar el tema de una mayor soberanía podría permitir que la república separatista de Chechenia, por ejemplo, abandone Rusia después de su brutal subyugación por parte de Putin, al mismo tiempo que permitiría a las regiones y repúblicas sin fuertes movimientos secesionistas renegociar la asignación de recursos y el equilibrio de poder con el centro. Crearía un país más justo al tiempo que socavaría el nacionalismo ruso.

El congreso es vago sobre sus planes económicos. Una ley promete “revisar los resultados de la privatización” llevada a cabo durante la década de 1990 (que condujo al ascenso de los oligarcas de Rusia), mientras que otra tiene como objetivo cancelar la muy impopular reforma de pensiones de Putin de 2020. Falta, sin embargo, el compromiso de una fuerte red de seguridad social o cualquier discusión sobre la transición de la economía de Rusia lejos de su dependencia de las exportaciones de energía. Este es un descuido importante. Desde la década de 1990, cuando se introdujeron simultáneamente la privatización y las elecciones libres, la riqueza y el poder se han entrelazado. La reforma política y la económica no pueden verse por separado.

Ese no es el único problema. El principal organizador y patrocinador del congreso es Ilya Ponomarev , un emprendedor tecnológico de izquierda. El único miembro del parlamento ruso que votó en contra de la anexión de Crimea en 2014, abandonó el país, obtuvo la ciudadanía ucraniana y ahora dirige un canal de noticias en ruso en Kyiv. Una figura controvertida en los círculos de la oposición, en agosto respaldó el asesinato de Daria Dugina , la hija del filósofo euroasiático Alexander Dugin, y afirmó que fue obra de un ejército guerrillero secreto dentro de Rusia. Esta afirmación no corroborada indignó a otras figuras de la oposición. Posteriormente, el Sr. Ponomarev fue retirado de un evento organizado por los críticos del Kremlin Garry Kasparov y Mikhail Khodorkovsky..

A pesar de sus desacuerdos, la oposición de Rusia tiene una visión vagamente convergente para el futuro. El Sr. Khodorkovsky y Aleksei Navalny , el disidente más conocido del país, que actualmente languidece en una colonia penal, también han hecho llamados para convertir a Rusia en una democracia parlamentaria con más poder delegado a nivel local y regional. Pero los asociados del Sr. Navalny no asistieron al congreso, ni tampoco el Sr. Kasparov o el Sr. Khodorkovsky. Su legitimidad, ya cuestionada por varias organizaciones contra la guerra rusas que dijeron que no las representa, también fue cuestionada por algunos participantes, varios de los cuales se fueron en protesta por lo que vieron como una falta de igualdad y transparencia en la forma en que se estaba ejecutando.

Tal disputa no ayuda a las propuestas, que pueden parecer descabelladas. Sin embargo, la historia muestra que los desarrollos radicales a menudo se incuban en el exterior o en la clandestinidad. A finales del siglo XIX y principios del XX, los emigrados políticos de las comunidades conflictivas de toda Europa tramaron la caída del imperio ruso. Entre ellos se encontraba Vladimir Lenin, que vivía en Polonia al estallar la Primera Guerra Mundial.

Por ahora, con la mayor parte de la población de Rusia forzada a permanecer inactiva mientras otros pierden sus trabajos o la libertad para expresar su disidencia, la posibilidad de la transformación del país parece remota. Sin embargo, el cambio puede llegar cuando menos se lo espera. A principios de 1917, un pesimista Lenin lamentó que probablemente no viviría para ver la revolución; unas semanas más tarde, el zar fue derrocado.

Rusia no está más condenada a repetir el pasado que cualquier otro país. Ahora es el momento de reimaginar su futuro. Lampadia




Kissinger y sus estadistas

Por: Mario Vargas Llosa
El Comercio, 7 de Noviembre del 2022

“‘Leadership’ tiene algunas páginas en las que Henry Kissinger explica las razones por las que cree que aquellos ‘elegidos’ cambiaron la percepción de sus países en el ámbito en el que se movían”.

¿No es extraordinario que un libro escrito por alguien que acaba de cumplir 99 años, tenga la excelencia que muestra “Leadership”, tanto en sus opiniones como en la descripción de los hechos que marcan a sus seis preferidos en la nomenclatura mundial? En este libro de reciente aparición, Henry Kissinger señala a seis estadistas que, dice, son sus preferidos, a saber: Konrad Adenauer, Charles de Gaulle, Richard Nixon, Anwar Sadat, Lee Kuan Yew y Margaret Thatcher. Con la excepción de Nixon, que no tiene por qué formar parte de ese conglomerado después de los fraudes que propició (pero, no olvidemos que este presidente sacó a Kissinger de Harvard, donde enseñaba historia, y lo nombró asesor de la presidencia de Estados Unidos, a lo que Kissinger debió su enorme popularidad).

El libro está magníficamente escrito y las razones que evoca Kissinger en la elección de sus seis estadistas son de peso. También las razones de por qué ha elegido a estos seis estadistas y no a otros líderes occidentales. Uno de los misterios de las apariciones en este libro es la de Lee Kuan Yew, el verdadero creador de la isla de Singapur que tiene el nivel de vida más alto del mundo y que fue “despedida” por Malasia, ya que la consideraba una rémora para su desarrollo. Su caso es verdaderamente trágico para los pobres malasios. Esta historia es extraordinaria, sobre todo considerando que su desarrollo y modernidad se deben, exclusivamente, al esfuerzo de sus habitantes, lo que ha permitido a los pobladores de aquella isla encarnar a uno de los países más avanzados del mundo (según algunas estadísticas, es el más avanzado del mundo).

El criterio que sigue Kissinger para elegir a sus “estadistas” favoritos –lo explica muy bien en su libro–, es la importancia que les dio el mundo entero y lo que ellos lograron en materia de alimentación, trabajo y nivel de vida, algo que convierte a Singapur en un caso muy especial: pasar de ser uno de los países más pobres a convertirse en una isla en la que todo el mundo trabaja y gana altos salarios y que, además, constituye un paradigma que los países pobres del mundo quisieran imitar, justifica totalmente la elección de Lee Kuan Yew entre esta gavilla de excelencias que constituye el grueso de los estudios de “Leadership”. Aquí está cómo ocurrió aquel milagro, y, entre otras cosas, la extraordinaria visión de su líder, aprovechando la situación de la isla y convirtiéndola, poco a poco, en un paraíso de seguridad en la que podían situar sus bienes los mejores empresarios del mundo. La palabra clave es “honradez”. La severidad de sus leyes tiene que ver con el prestigio de esa isla, que ha sabido –era lo más difícil– jugar a ser aceptada como una de las realizaciones más efectivas de nuestra época, como una de las naciones que ha llevado hasta sus extremos el desarrollo y la preeminencia en los niveles de vida de su población.

El general de Gaulle aparece como el que fue: un ser fuera de serie (y de época), que, pese a la hostilidad que tuvo siempre contra Inglaterra –se opuso tanto tiempo a que este país integrara Europa hasta que lo consiguió– convirtió a Francia durante su mandato en un país privilegiado, al que todos los otros hacían concesiones y daban prerrogativas. De Gaulle solo defendía los intereses de Francia, algo que era insólito, pues todo aquello ocurría cuando lo que contaba era la desaparición de las “nacionalidades” y los países renunciaban a este viejo simbolismo por la constitución de conjuntos, como la OTAN y la Unión Europea, que tienden a reemplazar a las históricas naciones por conjuntos supra nacionales.

El líder egipcio, Anwar Sadat, que aquí figura con su paciente y dolorosa biografía, tiene el gran mérito de haber cambiado radicalmente la apreciación que Egipto hacía de Israel, con el que entabló una colaboración eficaz, el primer país árabe que así lo hizo, algo que, aunque hasta ahora haya sido más de fórmula que de contenido, se presta, en el futuro, a servir de ejemplo a otros países árabes, de tener una buena relación con Israel.

Aunque todos los ensayos muestran un alto nivel de escritura –y les da un suplementario interés la aparición de Henry Kissinger, a veces recibiendo y opinando junto a estos líderes–, el mejor ensayo, y seguramente con el que se identifica más él mismo, es el dedicado a Margaret Thatcher. Ese texto es una verdadera delicia, y sin ninguna duda es el mejor de la serie. Allí está, con lujo de detalles, toda la vida profesional de la señora Thatcher, que, en sus comienzos, fue apenas una meritoria estudiante de química en la Universidad de Oxford, y que consiguió elevarse hasta ser la primera mujer que ocupó el liderazgo en Inglaterra, llegando a acumular un poder fuera de serie, y que consiguió –por primera vez– que los conservadores ganaran por tres veces consecutivas las elecciones inglesas. Estoy seguro de que quienes vivimos allá en esos años nunca olvidaremos el extraordinario brío que contagió Margaret Thatcher a Inglaterra, un país que se había acostumbrado a su decadencia, y al que la señora Thatcher comunicó un reflejo audaz y notable para Europa, algo que, con el famoso ‘brexit’, quedó frustrado (hasta que vuelva una dirigente semejante a conducir los destinos ingleses). Fue la primera vez que un líder conservador como la señora Thatcher fue derrotada, en los años en que brillaba, por una conspiración de su propio partido, que ha quedado destruido gracias a ese popular payaso, que hubiera sido triste que liderase de nuevo el partido conservador, Boris Johnson.

Los perfiles de los personajes están muy bien trazados y en el libro se dan todos los datos necesarios para conocerlos. Pero, y en esto hay un gran mérito del ensayo, los apuntes biográficos son igualmente sustanciosos, y el lector puede seguir, palmo a palmo, la evolución de sus vidas junto a sus obras, es decir, los designios que trataron de alcanzar, trabajando como lo hicieron para cambiar a sus países para mejor. Todos ellos tuvieron ese mérito: su país cambió de cara y perfil luego del paso de ellos por el poder, pero claro, la significación de cada uno fue distinta, aunque todos ellos influyeron y cambiaron la situación en la que sus países eran percibidos por el resto del mundo.

La señora Thatcher, por ejemplo, cambió la percepción que se tenía de Inglaterra en el resto de Europa. Pero, tras la recuperación de las Malvinas, se tuvo una visión distinta de Inglaterra y de su primera ministra, la señora Thatcher.

Luego de los elegidos, “Leadership” tiene algunas páginas en las que Henry Kissinger explica las razones por las que cree que aquellos “elegidos” cambiaron la percepción de sus países en el ámbito en el que se movían. Y su ensayo insiste en que aquellos liderazgos significaron un cambio profundo de la función presidencial. De manera que todos ellos –salvo, quizás, el general de Gaulle– transformaron profundamente a sus sociedades, dejando una huella que no se ha apagado todavía. Y todos ellos quedan como unos dirigentes que trabajaron con distintas fortunas, como líderes que sin arredrarse ante los desafíos que encontraron, fueron capaces de absolverlos. Y, la mejor prueba, es la marca que dejaron.

Madrid, octubre del 2022

© Mario Vargas Llosa, 2022. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2022.




Un Torre Tagle capturado

Por: Aldo Mariátegui
Perú21, 20 de Octubre del 2022

“Rodríguez Cuadros lidera esa argolla oportunista de viejos políticos que controla ahora nuestra Cancillería”.

-No me sorprende para nada que Castillo haya acudido a la OEA para defenderse, pues se veía venir tras el costoso show reciente de esa organización en Lima. Detrás de eso anda metido el lacayo castillista Harold Forsyth (hoy enchufado en la OEA), que se hizo muy amigo del actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, cuando ambos coincidieron en los años 2009-2010 como embajadores en Pekín por Perú y Uruguay. En realidad, esta estrategia ha sido diseñada por el canciller en la sombra, Manuel Rodríguez Cuadros (ese pobre hombre de Landa es solo un figurón que da la cara, una vergüenza cómo mintió recientemente al funcionario papal), que usó la misma estrategia empleada por Toledo ante la OEA en 2004, cuando este eterno intrigante fungía entonces como titular de Torre Tagle.

Es que Rodríguez Cuadros lidera esa argolla oportunista de viejos polítiqueros que controla ahora nuestra Cancillería y que tranca las carreras de los diplomáticos más jóvenes al ocupar varias plazas importantes ahora como “embajadores políticos”. Esa argolla está integrada por los septuagenarios Rodríguez Cuadros (en ONU-NY), Forsyth (en OEA-DC) y Maurtua (en Madrid), además del ya largo octogenario Oswaldo de Rivero (un marxistoide que tiene 86 abriles y que se supone que nos representa activamente en Washington). Aparte de la edad como agravante a la sobonería de este grupete, otro problema muy conocido es que un par de ellos rinde homenaje en exceso a Baco y hasta uno de ellos fue motivo de befa continua en los programas cómicos por esa afición a remojar mucho los bigotes.

-La minera capitalista Southern Perú acaba de contratar a la caviaraza y exministra vizcarrista Nuria Esparch como gerente de Relaciones Institucionales. Es decir, eres caviar y tienes el Perú empresarial a tus pies. Pertenecer a esa casta privilegiada otorga mucho poder. En mala hora los gringos vendieron Southern a estos mexicanos tan torpes. Ni con esta allí metida sacarán Tía María adelante.




Xi Jinping, a todo vapor

CNN
Fareed’s Global Briefing
18 de octubre, 2022

El 20º Congreso del Partido de China está en marcha en Beijing, y se espera que el líder nacional Xi Jinping asegure un tercer mandato histórico en el poder. Más allá de ese desarrollo de titulares, los observadores de China han buscado signos de cambios de dirección para los líderes de China. No habrá grandes, escribe The Economist, evaluando que Xi “navega sin desanimarse”, ya que su discurso ante el congreso el domingo indicó que China mantendrá el rumbo de imponer un gobierno estricto del partido en Hong Kong y mantener su estricta política anti- política de covid.

Aunque China ha aumentado en poderío económico y geopolítico, los críticos occidentales ven un sistema frágil que ha llegado a colocar demasiado poder en un solo hombre, tal como Xi lo consolidó durante su década en la cima. Para algunos, el Congreso del Partido personifica eso.

“El mandato del señor Xi para gobernar proviene de unos pocos jefes y ancianos del partido, reunidos en secreto mucho antes del congreso”, escribe The Economist. “Las reglas brutales de la élite política china no le dan a un líder ningún incentivo para reconocer los costos de sus políticas, y mucho menos para admitir errores. En el Gran Salón del Pueblo, el inquebrantable informe de trabajo de Xi fue recibido con prolongados aplausos. Ese fue el sonido de la deferencia al poder”.

Al advertir sobre el totalitarismo de China en Persuasion, Benedict Rogers escribe que la reunión actual “nos dará una idea de las continuas medidas enérgicas contra la sociedad civil, los medios y la religión… que podemos esperar en China durante los próximos cinco años”.

Balance de la economía de China

Antes del Congreso del Partido, algunos analistas han citado la trayectoria económica de China como un punto de debilidad, señalando una preponderancia poco saludable del ahorro y la inversión, en comparación con el consumo; una disminución de la población en edad de trabajar; y el lastre de las restricciones contra el coronavirus.

¿Cómo podrían adaptarse las autoridades gobernantes de China? En una colección de fragmentos de análisis de expertos de Nikkei Asia, Jing Liu y Erin Xin de HSBC escriben que el discurso dominical de Xi enfatizó el “desarrollo económico de alta calidad a través de impulsores de crecimiento como la innovación tecnológica y el desarrollo verde. La economía (china) está experimentando una transición desde la construcción de propiedades pesadas y la infraestructura tradicional hacia estos nuevos motores de crecimiento”.

En un avance del Congreso del Partido centrado en la economía en China File, Xiaohong Xu escribió que Xi y su gobierno no se avergonzarán de enfrentar los desafíos que consideren oportunos, pero que después de este Congreso del Partido, podría ser más fácil ceder la toma de decisiones a los tecnócratas. Lampadia




La obsesión por el control hace que China sea más débil pero más peligrosa

Pablo Bustamante Pardo
Director de Lampadia

Efectivamente, China se ha vuelto mucho más peligrosa, principalmente desde el ascenso de Xi Jinping.

Hasta hace pocos años, China estaba más involucrada en su crecimiento, la incorporación de su población rural a nuevas ciudades y en su desarrollo tecnológico, y cómo decía Kishore Mahbubani, el brillante intelectual y académico de Singapur, China no representaba una amenaza para occidente.

Sin embargo, en su libro ‘World Order’ Henry Kissinger nos dice:

“Desde la unificación de China como una entidad política el año 221 a.c., su posición al medio del orden mundial estaba tan impregnada en el pensamiento de sus élites, que ni siquiera había una palabra para ello. Solo posteriormente los estudiosos definieron el sistema ‘sinicéntrico’. En este concepto tradicional, China se consideraba a si mismo el único gobernante del planeta y su emperador era tratado como una figura de dimensiones cósmicas, entre lo divino y lo humano. Su esfera de influencia no era la de un estado soberano a cargo de los territorios bajo su dominio, era más bien vista como: ‘A cargo de todo lo que está debajo del Cielo’, del cual China (el ‘Reino Medio’) era la parte civilizada que inspiraba y mejoraba al resto de la humanidad”.

Parece pues que hoy tenemos que lidiar con una China ‘Recargada’.

Veamos el artículo de The Economist con ocasión de su congreso quinquenal:

El congreso quinquenal del Partido Comunista reforzará aún más el control de un hombre

The Economist
13 de octubre de 2022

Será un asunto ordenado. A partir del 16 de octubre, los grandes del Partido Comunista de China se reunirán en el Gran Salón del Pueblo en Beijing para su congreso quinquenal. Ni una taza de té estará fuera de lugar; no se oirá ni un susurro de protesta. El Partido Comunista siempre ha estado obsesionado con el control. Pero bajo el presidente Xi Jinping esa obsesión se ha profundizado. 

Después de tres décadas de apertura y reforma bajo los líderes anteriores, China se ha vuelto más cerrada y autocrática bajo Xi. La vigilancia se ha ampliado. La censura se ha endurecido. Las células del partido ejercitan sus músculos en las empresas privadas. Preservar el control del poder por parte del partido supera cualquier otra consideración.

Esto es evidente en la respuesta del Xi al covid-19. El cierre inicial de China salvó muchas vidas. Sin embargo, mucho después de que el resto del mundo haya aprendido a vivir con el virus, China todavía trata cada caso como una amenaza a la estabilidad social. Cuando surgen infecciones, los distritos y las ciudades se bloquean. Las aplicaciones obligatorias de seguimiento de movimiento detectan cuando los ciudadanos han estado cerca de una persona infectada y luego les impiden acceder a los espacios públicos. No hace falta decir que ninguna persona así etiquetada puede ingresar a Beijing, para que no comience un brote en un momento políticamente delicado.

Algunos esperan que, una vez que termine el congreso, se pueda revelar un plan para relajar la política de cero covid. Pero aún no hay indicios de los primeros pasos imprescindibles para evitar muertes masivas, como muchas más vacunas, sobre todo de los ancianos. La propaganda del partido sugiere que cualquier relajación está muy lejos, independientemente de la miseria y el caos económico que causan los cierres. La política no se ha adaptado porque nadie puede decir que Xi está equivocado, y Xi no quiere que China dependa de las vacunas extranjeras, aunque sean mejores que las nacionales.

Tal obsesión por el control tiene implicaciones más amplias para China y el mundo. 

En casa, Xi hace todas las decisiones importantes y una feroz maquinaria de represión hace cumplir su voluntad. 

En el extranjero, busca crear un orden global más agradable para los autócratas. 

Con este fin, China adopta un enfoque de doble vía. Trabaja para cooptar organismos internacionales y redefinir los principios que los sustentan. Bilateralmente, recluta países como simpatizantes. Su peso económico ayuda a convertir a los más pobres en clientes; su falta de escrúpulos ante los abusos le permite cortejar a los déspotas; y su propio ascenso es un ejemplo para los países descontentos con el statu quo liderado por Estados Unidos. 

El objetivo de Xi no es hacer que otros países se parezcan más a China, sino proteger los intereses de China y establecer una norma de que ningún gobierno soberano debe ceder ante la definición de derechos humanos de otra persona. Como el nuestro informe especial argumenta, Xi quiere que el orden global haga menos, y puede tener éxito.

Con razón, Occidente encuentra esto alarmante. Ningún régimen despótico en la historia ha tenido recursos para igualar a la China moderna. Y a diferencia del líder de una democracia, Xi puede chasquear los dedos y desplegarlos. Si quiere que China domine tecnologías como la inteligencia artificial o las drogas, los fondos públicos y privados se vierten en investigación. El tamaño y la determinación pueden producir resultados: China probablemente esté por delante de Occidente en campos como 5G y baterías. Cuanto más poderosa crezca su economía, mayor será probablemente su fuerza geopolítica. Esto es especialmente así si puede dominar ciertas tecnologías clave, hacer que otros países dependan de él y establecer estándares que los aseguren.

Es por eso que los gobiernos occidentales ahora tratan la innovación china como un problema de seguridad nacional. Muchos están aumentando los subsidios para industrias como la fabricación de chips. La administración del presidente Joe Biden ha ido mucho más allá, buscando abiertamente paralizar la industria tecnológica china. El 7 de octubre prohibió la venta de chips de alta gama a China, tanto por parte de firmas estadounidenses como por parte de empresas extranjeras que usan kit estadounidense. Esto frenará los avances de China en campos que Estados Unidos considera amenazantes, como la inteligencia artificial y las supercomputadoras. También perjudicará a los consumidores chinos y las empresas extranjeras, que en última instancia pueden encontrar formas de eludir las nuevas reglas. En resumen, es una herramienta demasiado contundente.

También sugiere que Biden sobreestima las fortalezas del modelo de arriba hacia abajo de China y subestima el modelo más libre del mundo democrático. 

La obsesión de Xi por el control puede hacer que el Partido Comunista sea más fuerte, pero también hace que China sea más débil de lo que sería de otro modo. Lanzar recursos a los objetivos nacionales puede funcionar, pero a menudo es ineficiente: las empresas estadounidenses producen aproximadamente el doble de innovación por el mismo desembolso que sus pares chinos, según algunas estimaciones. Tener un líder que odia admitir errores hace que sea más difícil corregirlos.

A pesar de que Xi se esfuerza por hacer de China una superpotencia, sus impulsos autoritarios y los del partido la han aislado. El gran cortafuegos frena la entrada de ideas extranjeras. Zero-covid ha frenado el movimiento dentro y fuera del país: los académicos chinos casi han dejado de asistir a conferencias en el extranjero; los ejecutivos chinos apenas viajan; el número de expatriados europeos en China se ha reducido a la mitad. Una China menos conectada será menos dinámica y creativa. Y el gobierno está agravando el aislamiento de China al hacer que sea menos hospitalario para que los extranjeros vivan o trabajen allí. Por ejemplo, las empresas extranjeras deben hacer que los datos confidenciales que envían al exterior sean accesibles al estado, que a menudo es dueño de sus principales competidores. Este es un incentivo para hacer investigación y desarrollo fuera de China. Finalmente, el nefasto historial de derechos humanos de China asegura que tiene pocos amigos reales y limita la cooperación con países que están a la vanguardia de la tecnología.

Conoce a tu rival y a ti mismo

Que China sea más débil de lo que parece es poco consuelo. Incluso potencias mucho más débiles pueden ser peligrosas, como lo ha demostrado Rusia bajo la presidencia de Vladimir Putin. Una China más aislada e introspectiva podría volverse incluso más beligerantemente nacionalista.

La mejor opción de Occidente es hacer frente a China cuando sea necesario, pero permitir la colaboración por lo demás. 

Restrinja las exportaciones de la tecnología más sensible, pero mantenga la lista corta.

Resista los intentos de China de hacer que el orden global sea más favorable a los autócratas, pero evite la retórica marcial acalorada.

Dé la bienvenida a los estudiantes, ejecutivos y científicos chinos, en lugar de tratarlos a todos como posibles espías.

Recuerde, siempre, que la carne debe ser con la tiranía, no con el pueblo chino.

Será un equilibrio difícil de lograr. Pero manejar la dictadura más poderosa de la historia siempre iba a requerir fuerza y ​​sabiduría. Lampadia




¿Coleguitas, quién financia a Antauro?

Por: Aldo Mariátegui
Perú21, 22 de Setiembre del 2022 

“¿Quién está financiando la gira sureña de Antauro? Eso cuesta y él no tiene dónde caerse muerto”.

-Es obvio que el discurso de Castillo en la ONU fue escrito por su reincidente sirviente Manuel Rodríguez Cuadros (que viene a ser su mayordomo paisano. En cambio, su mayordomo inglés o el eterno “James” de las películas es Harold Forsyth), excanciller toledista y un diplomático “progre” al que le encanta el alquiler de palacetes a cargo del contribuyente (más de US$25 mil mensuales costaba la residencia que rentó en Ginebra cuando fue destacado allá) y que alienta que un país tan periférico de Occidente y necesitado por eso de países amigos importantes como es el Perú irrite gratuitamente a Israel, Reino Unido y Marruecos (España en menor medida) por causas quijotescas, ajenas y de remota solución (Palestina, Malvinas y la inexistente “República Saharaui”). Como Castillo es un indocumentado que no tiene ni la más mínima opinión de estos conflictos y su otro paje Landa es tan solo un abogado metido a canciller por simple figuración, pues el responsable final de este discurso tontón, lírico y lejos de la “Realpolitik” ha sido Rodríguez Cuadros, que mentalmente se quedó profesionalmente en los 70.

 -¿Quién está financiando la larga gira sureña de Antauro, los hoteles, la comida, la parafernalia, el transporte, los estrados, los parlantes, la movilización de reservistas, ese nuevo periódico en Lima, etc.? Eso cuesta dinero y Antauro no tiene dónde caerse muerto. No digo que esté gastando muchos millones, pero sí una buena platita. Me extraña que el IDL no investigue eso. A ver si algún coleguita le pregunta o indaga.

PD.: Oremos todos por la salud de Verónika Mendoza, víctima de una extraña dolencia que le ha significado quedarse muda y con miedo a exponerse a los demás. Hay otras más en la izquierda con la misma dolencia, como Indira Huilca y Marisa Glave, pero con otras intensidades: en ellas, más que no poder hablar, lo que hacen es referirse a cualquier otro tema que no sea el descalabro de Castillo y la complicidad de la izquierda con este.