Juan Stoessel
Perú21, 5 de abril del 2026
“El Perú no necesita más trabas, sino reglas claras que impulsen el crecimiento económico y la creación de empleos. El gobierno saliente ha sido incapaz de corregir este despropósito”.
El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez era la pieza que faltaba para consolidar a Lima como hub regional. Ubicación estratégica, aeropuerto de última generación, industria aérea en expansión; la mesa estaba servida para convertirnos en el gran epicentro regional de conexiones aéreas, multiplicando rutas, frecuencias y destinos. Sin embargo, en esta carrera, como en varias otras, estamos quedando rezagados. No por falta de condiciones, sino por malas decisiones de nuestras autoridades.
Lejos de liderar, hoy ocupamos el quinto lugar en conectividad, detrás de Bogotá, Ciudad de México, São Paulo y Panamá. Todo gracias a la miope medida de cobrar la TUUA (Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto) a los pasajeros en conexión. Un absurdo autogol que frena de golpe nuestra competitividad. El daño ya lo estamos padeciendo. Ocho rutas internacionales han sido canceladas en las últimas semanas mientras nuestros vecinos en la región suman nuevas rutas y frecuencias.
Somos, junto con São Paulo, los únicos bichos raros de la región que aplican esta tasa. Que en nuestro caso es 4.5 veces mayor, como para asegurarnos de quedar coleros. Las consecuencias son evidentes: menos vuelos, menos frecuencias y menos pasajeros. No nos equivoquemos, esta tasa no le suma a la economía peruana, le resta. Tener menor conectividad significa recibir menor volumen de pasajeros. Considerando que en 2025 captamos un millón menos de turistas extranjeros vs. prepandemia, ¿podemos darnos el lujo? Se estima que a nivel turismo receptivo perderemos aproximadamente US$214 millones. ¡Una patada a la reactivación! Y también golpea el flujo de pasajeros en tránsito. El hecho de que estén solo de paso no significa que no consuman durante su escala. Más del 40% gasta US$23 en el aeropuerto, que es más del valor de la TUUA. Otro daño colateral importante es que se vuelve inviable el stopover, es decir, que el viajero en tránsito se quede un par de días haciendo turismo antes de retomar su trayecto.
La TUUA es una idea torpe y cortoplacista. Mientras otros países reducen costos para atraer viajeros, nosotros los encarecemos. Eso se llama dispararse al pie. El Perú no necesita más trabas, sino reglas claras que impulsen el crecimiento económico y la creación de empleos. El gobierno saliente ha sido incapaz de corregir este despropósito. Quedará en manos del gobierno que resulte electo, llegar a un acuerdo con LAP y zanjar esta situación. ¿Queremos que Lima despegue como hub regional? Empecemos por no cortarnos las alas.






