Ismael Benavides
Expreso, 29 de agosto del 2025
Es risible pero también trágico escuchar a los representantes de nuestra izquierda hacer contorsiones verbales para evitar decir que Cuba, Venezuela o Nicaragua no son democracias, lo que revela por un lado una vena antidemocrática, y por otro un grado de intolerancia que les impide aceptar sus errores, y ver que en el mundo hay otras opciones que superan largamente esa ideología que esconden en narrativas altisonantes.
Pero la dialéctica tiene su fin, y son las realidades económicas y el empobrecimiento de los pueblos lo que al final trae abajo a los gobernantes de izquierda que ineptamente han llevado sus pueblos a la pobreza. Cuando existen democracias como en Chile o Argentina, o, aunque sea atisbos de ella, los pueblos siempre terminan expectorando a la izquierda, así en el 2023 fueron los Kirchner en Argentina, y en el 2024 la democracia venció largamente a Maduro, aunque no pudo sacarlo, y en Ecuador los Correístas perdieron el control, y este 2025 serán los comunistas en Chile. La más reciente bocanada de aire fresco vino de Bolivia con la expulsión del MAS y Evo Morales después de 20 años de destrucción del país y llevarlo al borde del abismo social y económico, eligiendo a dos moderados centristas o de centro derecha a la segunda vuelta. El otrora milagro económico tan ponderado por Verónika Mendoza o su apóstol Vicente Alanoca, o el propio Guido Bellido ex premier de Castillo, ha colapsado a vista de todos por la ineptitud y corrupción de la izquierda.
Lo cierto es que el gran éxito del modelo boliviano solo resultó cuando había suficientes ingresos del gas para sustentarlo y el PBI solo creció en función del gas, es decir en base al “extractivismo” como lo denomina huachafamente la izquierda. A continuación, vemos la correlación de la producción del gas con el crecimiento del PBI boliviano:
Conclusión: A menor producción de gas menor crecimiento.
La suerte del Perú También está atada a una explotación inteligente de nuestros recursos naturales, los minerales, la pesca y hoy nuestra agricultura, por eso la izquierda empobrecedora siempre ataca estas actividades.
Lo más reciente es al artero ataque a la nueva ley agraria aprobada en el Congreso, que es una ley promocional para la pequeña agricultura y restituye los beneficios tributarios al agro arbitrariamente derogados durante el interinato de Sagasti. Como gran cosa sacan de la manga cifras de S/.1,800 millones de recaudación perdida anualmente y S/.20,000 millones de soles en 10 años, cuando no pestañean al ver tirado al agua S/.24,000 millones en Petroperú en los últimos años, y obvian decir que la agricultura de exportación emplea más de 1millon de personas y paga más de S/.16,000 millones de soles al año en salarios, tributa más de S/.6,000 millones que son S/. 60,000 millones en 10 años, y que podría duplicarse si se retoma la inversión paralizada en el campo, para habilitar las 200,000 hectáreas de irrigaciones en proceso e incorporar a los miles de pequeños agricultores a la cadena de valor de la agroexportación.