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Lima-Perú, 03/09/2020 a las 10:09am. por Rafael Venegas

Por una revolución moral

Voz y voto

Rafael Venegas
Director Independiente de Empresas; Senior Advisor de Spencer Stuart
Para Lampadia

¡Nuestro país está nuevamente en crisis, pero el mundo también lo está!
¨Mal de muchos, consuelo de tontos¨

Es cierto que en casi todos los países existe algún tipo de crisis adicional a la pandemia. En algunos es económica y en otros social o política. Casi nadie se salva. Sin embargo, hoy en nuestro país las tenemos todas al mismo tiempo y en mas de una estamos en el podio de los punteros a nivel mundial.

Hace menos de diez años vivíamos una realidad muy diferente y positiva. Crecimiento económico ininterrumpido, duplicación de la clase media y reducción de la pobreza a la mitad. Estábamos en la senda hacia la modernidad y el desarrollo. Lamentablemente esto se comenzó a deteriorar desde el 2012 por la pésima gestión de un gobierno improvisado, sin liderazgo y que además avalaba la corrupción. Sus malas decisiones y sus indecisiones pusieron freno al desarrollo que veníamos experimentando por casi veinte años. Casi todo se paralizó y se inició el retroceso.

Sin embargo, las elecciones del 2016 nos devolvieron las esperanzas de regresar al camino positivo que habíamos dejado. Los dos candidatos que llegaron a la segunda vuelta tenían programas de gobierno que apuntaban en esa dirección. ¡Parecía que no había pierde!

¡Pues si lo hubo! Lo que nunca nos imaginamos fue que la irresponsabilidad política de ambos, echarían por tierra la tremenda oportunidad de recuperarnos, solo por privilegiar sus egos y sus intereses políticos mezquinos. ¡Que tales irresponsables!

Sus nefastas acciones han generado una de las peores crisis políticas de nuestra historia. Todo esto a costa del Perú y de los peruanos. Ambos son los grandes culpables de este fracaso y de esta profunda crisis política que vivimos. ¡Muchas gracias Sra. K! ¡Muchas gracias Sr. PPK!

La imprudente lucha de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo agravó la paralización y destapó una impresionante corrupción que involucró a políticos, funcionarios públicos, jueces y hasta empresarios. Esto originó la renuncia del presidente por un tema de conflicto de interés, que se vinculó a la corrupción. Su vicepresidente asumió el mando del gobierno. ¡Tragedia!

Nuevamente una persona improvisada, carente de liderazgo, timorata, indecisa y con escasas o nulas habilidades de gestión. Esto, lejos de solucionar el enfrentamiento lo agudizó terminando de manera abrupta con el forzado cierre del congreso.

Posteriormente y de manera irreflexiva se celebraron elecciones congresales, donde se eligió al que probablemente será el peor congreso de nuestra historia. Una verdadera selección de incompetentes, irresponsables y populistas a ultranza, que no tienen ninguna idea de lo que hacen, ni de lo que pueden hacer.

En esta condición de crisis política a gran escala, es que nos pilla la segunda crisis: La pandemia del Coronavirus. ¡Muchas gracias, Mr. Murphy!

Como era de esperarse, la pésima gestión del improvisado presidente y su incompetente equipo, no han podido amenguar la crisis de salubridad después de casi seis meses. Sus medidas mal pensadas e inefectivas, sumadas a las insensatas y populistas acciones del impresentable congreso, han generado rápidamente dos crisis adicionales: la económica y la social.

La económica porque se está destruyendo la sólida situación macro que ostentábamos después de veinte años de crecimiento. Esto por haber implementado medidas fallidas de defensa financiera a la población mas vulnerable y también por haber generado la mas grande caída del PBI del mundo, al cerrar la economía drásticamente, sin ningún tipo de análisis, ni planeamiento. A esto se suman las imprudentes normas dictadas por el congreso, regalando a diestra y siniestra y anticonstitucionalmente la plata de todos los peruanos.

La social porque no han sido capaces de gestionar un plan adecuado de defensa sanitaria, ni de ayuda a la ciudadanía mas vulnerable. Los contagios y fallecimientos se mantienen a niveles muy altos, hay cerca de cuatro millones de personas que han perdido sus empleos y hay muchísimas pequeñas y medianas empresas en quiebra o al borde de esta. Parece increíble que podamos destruir tan rápido lo que con mucho esfuerzo se consiguió entre los años 1995 y 2011.

La crisis económica y la social son consecuencia de la pandemia y de la crisis política. Pero la crisis política es consecuencia directa de una mucho mayor y de mas larga data, que es la que viene afectando a nuestro país desde sus raíces. Es la crisis madre: LA CRISIS MORAL.

Esta se da por el gran deterioro de los valores, la ética y hasta la consciencia. La crisis moral esta presente en casi todas partes, pero se manifiesta claramente en las personas que ostentan algún tipo de poder. Los funcionarios de los poderes del estado, los funcionarios de las entidades públicas, los responsables de impartir orden y justicia, la mala prensa y hasta algunos empresarios, son ejemplos vivos de este deterioro moral.

La ética y moral se aprenden en los primeros años de vida y es muy difícil, por no decir imposible, enseñarles esto a un adulto. Sin embargo, lo que sí es posible es que algunos que lo han aprendido de pequeños, las ignoren voluntariamente de adultos.

Los valores se aprenden en el hogar, principalmente a través del ejemplo de los padres. Luego se refuerzan en las escuelas primarias y secundarias y posteriormente, con esta base sólida, uno se enfrenta la vida adulta. La carencia de estos valores (voluntaria o involuntariamente) es el motivo principal de la existencia de esta nefasta crisis moral o crisis de consciencia.

El tremendo aumento de hogares disfuncionales, de padres ausentes, del alcoholismo y las drogas, de la delincuencia, del trabajo infantil y juvenil, del hacinamiento, así como la televisión chatarra y en general la falta de vida familiar, son las causas de la ausencia de valores en muchos de los hogares.

Por otro lado, la cada vez peor educación pública, la deficiente preparación de los maestros y la incomprensible eliminación de los cursos de educación cívica, son las principales causas de la falta del refuerzo de moral, ética y civismo que se debe dar en las escuelas.

MAL EJEMPLO EN EL HOGAR + MALA EDUCACIÓN ESCOLAR = CRISIS MORAL   

La crisis moral es la causante directa de todas nuestras debilidades como país: La corrupción en todas sus formas, la burocracia, la informalidad, el abuso de poder, la viveza criolla, la mentira descarada, la falta de orden público, de seguridad y de justicia (Análisis FORD del PerúLampadia Julio y agosto 2020).

Obviamente el remedio para esto es muy complejo y de larguísimo plazo, pero no debemos ignorar el problema y dejar que continúe el deterioro. Hay que atacarlo frontalmente con planes de corto y largo plazo. Estos planes deben ser parte central de los programas de gobierno de quien aspire a ser presidente en el 2021. ¡Hay que demandarlo y verificarlo!

¿Que se puede hacer? En el largo plazo, hay que introducir una verdadera reforma de la educación y de la carrera magisterial. Para esto, no es necesario inventar la pólvora, hay que tomar como ejemplo a los países mas exitosos en este frente como Finlandia y Corea del Sur. Copiar y adaptar. En estos países la carrera magisterial es considerada de muy alto nivel y es muy apreciada por los graduados de las escuelas. Se busca a los mejores, para que sean ellos los que preparen a los adultos del futuro y les refuercen los valores.

En el corto plazo y al ser imposible enseñar ética y moral a los adultos, lo único que se puede hacer es combatir valientemente las debilidades que hacen daño a los peruanos y al país. ¿Cómo? Primero creando entes de control y regulación verdaderamente autónomos e independientes, conformados por gente idónea, independiente y proba, que si la hay.

Segundo desterrar definitivamente la IMPUNIDAD, aplicando las sanciones correspondientes con firmeza y sin miramientos. Para esto es absolutamente indispensable y urgente la reforma política, del Estado y de justicia, que están durmiendo el sueño de los justos.

Es muy importante que estas medidas incluyan doble castigo, para los que hacen mal uso de su investidura pública para delinquir. ¡Doble pena para ellos!

Dejemos la indolencia de lado y exijamos esto, porque es nuestro derecho. Somos una mayoría de peruanos con valores, que nos estamos dejando aplastar por una minoría de malos peruanos sin ética, ni moral y sin vergüenza.

Las mejores armas con que contamos son NUESTRA VOZ Y NUESTRO VOTO, hagamos uso de ellas. En las próximas elecciones tenemos que analizar muy bien a los candidatos y exigirles que desvelen sus programas y sus equipos, de tal forma que sepamos bien por quién vamos a votar.

No permitamos la improvisación, el populismo barato y mucho menos la falta de ética y moral. Demos nuestro voto a quien cumpla con los requisitos necesarios y castiguemos a los partidos y a los políticos que han hecho un mal uso de su poder y han dado rienda suelta a su falta de moral y vergüenza.

¡LEVANTEMOS LA VOZ Y VOTEMOS BIEN INFORMADOS, ES LA ÚNICA FORMA DE DETENER LA CRISIS MORAL! Lampadia

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