José Ignacio Beteta
Expreso, 19 de mayo del 2026
La propuesta ideológica de un candidato se manifiesta en sus propuestas y declaraciones. Inclusive si el candidato cree de verdad o no en esa ideología. Personalmente pienso que Sánchez no cree en algo. No cree en nada. Solo sabía que la “demanda” de izquierda necesitaba un representante. Era un nicho vacío y él lo ocupó. No le interesa la doctrina o la ideología, solo tomar el poder y seguir mamando del Estado.
El desempeño de Sánchez como congresista no es “de izquierda”. El trabajo de Sánchez en el Estado en los últimos 20 años ha sido el típico de cualquier burócrata. Nada importante. Nada especial. Al contrario, parece que era “mocha sueldos” y corrupto. Un engaño: quiere debatir en Chota pero postuló por Lima y perdió en su propia provincia, Huaral.
Dicho eso, en la segunda vuelta, no te debe importar la ideología. Importa lo que dice que va a hacer. Y en este sentido, querido lector, votar por Sánchez es una amenaza directa a tu bolsillo, especialmente si eres un pequeño emprendedor, un comerciante o un trabajador independiente.
Sánchez quiere bloquear la inversión extranjera con el cuento de fortalecer la nacional. Pero no entiende que bloquear cualquier inversión genera más pobreza, menos trabajo y más dificultades en el día a día de la población. Su “floro”: recuperar la soberanía nacional sobre los recursos naturales estratégicos mediante la revisión del régimen económico constitucional. Es decir, va a crear empresas estatales igual de quebradas e inútiles como Petroperú, y eso te costará a ti, saldrá de tu bolsillo.
Sánchez exige un sistema tributario más agresivo (más impuestos a los que más tienen y eliminación de exoneraciones), algo que no funciona nunca, porque cuando subes impuestos o creas nuevos en un país informal, sobrecargas al contribuyente, ahuyentas la inversión, alientas la fuga de dinero y, por supuesto, igual terminas levantándote en peso a los más pequeños.
Sánchez plantea el fortalecimiento de la capacidad de iniciativa empresarial del Estado en proyectos de envergadura y la regulación de monopolios y oligopolios para proteger a productores nacionales y consumidores. El tema es que en Perú la existencia de pocas empresas en algunos sectores se debe a lo difícil que es ser formal. Si existen mercados concentrados o empresas en posición de dominio es porque el Estado ha logrado que sea imposible competir con ellas, bloqueando el crecimiento de los pequeños. Las empresas estatales no funcionan. Quiebran. Son un nido de corrupción que tú y yo pagaremos con nuestros humildes impuestos.
¿Keiko? Da igual si te simpatiza o no. Pero te lo resumo en una línea: Fujimori propone continuidad económica y constitucional con simplificación administrativa, reducción de barreras, no quiere crear nuevos impuestos, y ofrece un proceso de formalización consistente. Sánchez quiere engordar al Estado, cobrar más impuestos, crear nuevas empresas estatales incrementar el control y la intervención de la burocracia. ¿Quién te costará más caro?






