Uri Landman
Para Lampadia
Todos conocemos la popular frase que dice: si se parece a un pato, camina como un pato y dice “cuac”, entonces es un pato. Al menos eso nos dice la lógica. Pero en nuestro país la lógica no aplica si va contra la narrativa que la ideología caviar quiere imponer.
En las elecciones generales de la semana pasada, se dieron una larguísima serie de irregularidades. Por una cuestión de redacción, solamente voy a enumerar las más graves:
- El material electoral, en un porcentaje importante en Lima, no fue entregado a las FFAA el día sábado 11 de abril de acuerdo a los planes operativos de ONPE.
- La empresa contratada para entregar dicho material, Servicios Generales Galaga, afirma que personal de ONPE no se lo entregó a tiempo a pesar de repetidas solicitudes de su parte. Se han difundido videos y chats en ese sentido.
- Hasta el 30% de mesas a nivel nacional no habían sido instaladas el día de las elecciones hasta las 12PM.
- En el caso de Lima, se tuvo que ampliar el horario de instalación de las mesas hasta las 2PM en vista que, hasta la 1PM el 13% de mesas todavía no recibía el material electoral.
- En tres distritos, la votación tuvo que ser suspendida hasta el día siguiente en vista que el material electoral nunca llegó a los centros de votación el día domingo, lo cual causó que 60,000 peruanos no pudieran votar ese día.
- El gerente de Gestión Electoral de ONPE ha sido arrestado en flagrancia por estas irregularidades. El jebe de la ONPE, Piero Corvetto, ha sido denunciado penalmente por el JNE por atentar contra el derecho al voto.
Podría seguir enumerando las irregularidades durante el proceso y después del proceso, como el haber encontrado en un basurero de Surquillo cuatro ánforas con 1,200 votos, correspondientes a mesas de sufragio en Surco.
Sin embargo, a pesar de esta larguísima lista de “irregularidades” que deslegitiman el proceso electoral, un grupo de opinólogos sostiene que simplemente estas fueron negligencias o deficiencias del proceso, pero que no le resta validez.
Por otro lado, la mayoría de observadores internacionales, como la Misión de Observación Internacional de la OEA, reconocen la existencia de esta serie de “irregularidades”, pero para ellos solamente son deficiencias que se presentaron el día de las elecciones pero que fueron subsanadas por ONPE. Ellos no reconocen el daño irreversible que estas mal llamadas “deficiencias” causaron al proceso electoral.
En mi opinión si existió fraude en las elecciones de la semana pasada y me baso en la larguísima lista de “hechos comprobables “, parte de los cuales he enumerado al principio de este artículo. El hecho de hacer esperar a los electores hasta cinco horas en una cola para poder votar es una acción premeditada y estudiada para tener el máximo efecto disuasivo en electores mayores, que generalmente van temprano a votar, la mayoría de los cuales históricamente vota por partidos de derecha. Más aun, cuando este “problema” solamente sucedió en Lima, que es una plaza donde los candidatos como Fujimori y López Aliaga tienen enormes bolsones de simpatizantes. Estas personas se cansaron de esperar cinco o seis horas bajo el sol y se fueron a casa sin votar. Pregunto: ¿Qué dirían estos observadores internacionales si las “irregularidades” se hubieran presentado en Puno, Ayacucho o Cusco?
He buscado en diversas fuentes cuántas veces los observadores internacionales llamaron “fraude” a procesos electorales que a todas luces habían sido manipulados por el gobernante de turno o algún grupo de poder. No encontré ni uno solo.
Lo que sí encontré fue la presencia de Piero Corvetto como observador internacional en las elecciones venezolanas del año 2013, en el cual salió elegido de manera fraudulenta Nicolás Maduro, quien ganó con el 50.61% de los votos.
Para Corvetto y los demás observadores, esas elecciones fueron limpias y válidas. Solo como un dato curioso, ¿saben con qué porcentaje ganó el corrupto Castillo a Keiko Fujimori en el 2021? 50.13%. ¡Que coincidencia!
El accionar de Corvetto no es casualidad ni simple negligencia. Hemos visto el fin de semana en los programas políticos, cómo es que Corvetto montó un verdadero show el viernes 10 de abril en la noche, con decenas de camiones, patrulleros, drones, personal de ONPE y policías, todo con el fin de hacernos creer que el material electoral era repartido ese mismo día según su propio plan operativo. Sin embargo, a raíz de las pruebas obtenidas, sabemos que dichos camiones estaban vacíos y que el material electoral no se repartió hasta el mismo domingo de las elecciones y en muchos casos nunca llegó.
Considero un error político de Keiko Fujimori no denunciar el fraude, bajo su lógica que ella le va a ganar al comunista Sánchez en la segunda vuelta, si es que él finalmente queda segundo de manera irregular.
La próxima vez que encuentren con un pato, que se vea como un pato, que camina como pato y que dice “cuac”, ojalá que sea un pato.
Lampadia






