Iván Alonso
El Comercio, 17 de abril del 2026
“La expansión de la red ha sido posible gracias a que el mercado ha estado abierto para el ingreso de nuevos competidores”.
En la lista de lugares comunes que pasan por propuestas de campaña no podía faltar el de dotar de internet a todos los colegios del país. Ningún candidato se ha detenido a explicar qué es lo que se puede lograr con internet en materia educativa que no se pueda lograr con textos escolares o cómo harían los profesores para evitar que los alumnos estén jugando en línea o visitando páginas de anatomía durante la clase de matemáticas. Simplemente, hay que ponerles internet. Después se verá cómo se usa, aunque lo más probable es que no se use; no, al menos, para fines propiamente educativos.
No se trata solamente de improvisación. En una campaña con treinta y tantos candidatos, no es rentable, en términos electorales, dedicar mucho esfuerzo a elaborar propuestas detalladas porque no captan la atención del público. Los votos se consiguen con una frase, un “meme”, una parodia. El cálculo costo-beneficio degrada la oferta electoral.
Más allá de la estrategia de campaña, el objetivo de dotar de internet a todos los colegios puede ser loable, pero quienquiera que resulte elegido debe tener claro que el Estado no necesita hacerse cargo de expandir la red. Basta que contrate el servicio. La empresa privada es perfectamente capaz de hacerlo y ya lo ha demostrado.
Tan solo en los últimos 20 años, los usuarios de internet han pasado de menos del 40% a más del 80% de la población urbana y de menos del 10% a casi el 60% de la población rural. Y esa expansión no ha estado limitada a los más pudientes. Según los informes sobre la evolución de la pobreza monetaria del INEI, el acceso a internet entre los hogares pobres subió del 0,1% en el 2007 al 7% en el 2019, antes de la pandemia; pero en el 2020, cuando más lo necesitaban, saltó al 18%. Desde entonces ha seguido subiendo, y hoy el 32% de los hogares pobres tiene acceso a internet.
La expansión de la red ha sido posible gracias a que el mercado ha estado abierto para el ingreso de nuevos competidores, que han detectado oportunidades para ampliar y mejorar la cobertura. La demanda de internet por parte de los colegios públicos sería un incentivo adicional. Pero la lección fundamental es que este modelo económico, que algunos candidatos quisieran cambiar, es el que ha permitido aumentar la oferta a lo largo y ancho del país, en beneficio de ricos y pobres; y, siendo realistas, el único que les permitiría cumplir su promesa de campaña.






