Aldo Mariátegui
Perú21, 17 de abril del 2026
“Siempre me preguntaré cómo pudo haber habido gente tan idiota en el A/B que votó por Nieto en lugar de Porky sabiendo del riesgo que se tomaban”.
Como en el Perú nunca las cosas son fáciles y normales, menos aún las elecciones, seguimos todavía sin saber quién clasificó para la segunda vuelta presidencial y, dado que existen tantas actas impugnadas, seguramente conoceremos al contendor dentro de varios días más. Encima, la segunda vuelta peruana es recién a principios de junio, así que nos toca casi un par de meses de turbulencia política exaltada. Y no quiero ni pensar lo que sería ese lapso si el ultraizquierdista Sánchez resulta el clasificado. Ya me imagino el impacto que tendría eso en la economía: alza del dólar, fuga de divisas, caída de la Bolsa, retracción en la inversión, parálisis del mercado inmobiliario, despidos, caída en el comercio… Y eso sería solo el comienzo, porque con Sánchez en el poder comenzaría una larga pesadilla económica, desde que de arranque ha prometido expulsar a Julio Velarde del BCR. Esto es todo lo contrario de lo que sucedería si Porky es el superviviente.
Por eso siempre me preguntaré cómo pudo haber habido gente tan idiota en el A/B que votó por Nieto en lugar de Porky sabiendo del riesgo que se tomaban, además con el falaz convencimiento de que este caviar villaranista, hasta con gente del IDL en sus listas, era un “moderado” o un “centrista” (vaya Dios a saber qué es eso. Bueno, son los mismos idiotas que años atrás votaron por Susana Villarán para alcaldesa de Lima a pesar de todo el rojerío que la rodeaba). Revisen los números y verán que Nieto quedó segundo en los pudientes distritos de San Isidro, La Molina, Miraflores, Surco, San Borja, Barranco, Pueblo Libre, Magdalena y Jesús María, acumulando allí unos 140 mil preciosos votos (y en esos mismos distritos ese bufón con solo secundaria de Carlos Álvarez obtuvo casi 40 mil votos).
Ahora todos estos idiotas deben estar orinándose de miedo de que Roberto Sánchez clasifique y pueda hasta acabar de presidente. Lo más irónico es que tendrán que votar en junio por su odiada Keiko si quieren salvar el cuello. ¡Jódanse!






