Ismael Benavides
Expreso, 13 de marzo del 2026
No cabe duda de que el decenio 2016-2026 ha sido lleno de sobresaltos, 9 presidentes, cuatro de ellos presos y uno cercano a la cárcel. Pero acompañando este caos presidencial ha sido el constante cambio de ministros, y el hábito de varios partidos, principalmente de izquierda ha sido la improvisación, prácticamente nombrando a cualquier parroquiano que encuentran en la calle como ministro de estado, privilegiando los contubernios políticos para obtener favores, ya sea con nombramientos de personal, compras u obras, lo que es claramente corrupción.
Esto refleja claramente la filosofía de la izquierda y la corrupción de muchos políticos, que lo único que vale es el poder olvidándose del ciudadano de a pie que sufre el desmanejo. Lo que hoy vivimos en el Perú, especialmente durante este gobierno de Perú Libre es una continuación del caos que inició Pedro Castillo, con ministros sin experiencia e inefectivos que no han podido enfrentar una situación compleja y difícil como la que hoy encaran los peruanos, además la incapacidad del estado de tener funcionarios capaces, de carrera, que puedan construir experiencia y memoria institucional.
Hoy la crisis es múltiple, inseguridad ciudadana, Niño costero, ducto de Camisea inutilizado, y alza violenta de los precios de los combustibles, y todos confluyen en alzas de precios que golpean fuertemente a la población. Una verdadera conjunción de eventos que requiere visión, serenidad, experiencia y capacidad de ejecución. ¡Hoy eso no existe en el gobierno del Perú!
La inseguridad ciudadana sigue rampante, solo que ha pasado a segundo plano por la rotura del ducto de Camisea y el alza de los combustibles. Nuestra policía ha tenido un descanso de las primeras planas, o quizás ayudados por el calentamiento de las elecciones. Asimismo, el Niño costero que nos dio la bienvenida con las inundaciones en Arequipa y en Máncora sigue presente, y hoy afecta a más de 50% de los distritos del Perú con lluvias, huaycos y deslizamientos.
El plan de seguridad ciudadana, tan mentado en el Gobierno de Jerí y que ha decretado este gobierno, no ha logrado ni implementarse adecuadamente ni darles más tranquilidad a los ciudadanos; y las medidas para mitigar el impacto del Niño costero no se ven, ni lo sienten los afectados y el gobierno solo ofrece bonos que son apenas un curita en una herida abierta. Pero sí lo sienten todos los consumidores en los precios de los alimentos, el pollo y la canasta básica familiar.
La rotura el ducto de Camisea solo revela la improvisación. En el 2010, hace 16 años el Gobierno de Alan García firmó un acuerdo con TGP para que la construcción de 2 “loops” o tubos redundantes para asegurar que no ocurra lo que hoy vivimos. Lamentablemente fue desechado inconsultamente por el gobierno de Humala para construir el hoy paralizado gasoducto del sur.
De haberse construido esas rutas redundantes probablemente hoy no tendríamos la interrupción del suministro de gas que es un tema de seguridad nacional y de impacto a los consumidores. Junto con esta crisis ha venido la crisis mundial de los combustibles por la guerra de EEUU e Israel con Irán, que ha llevado el precio del petróleo a $95.00 el barril, 50% mas alto que hace dos semanas. Ambas crisis afectan directamente a los consumidores, a los precios de alimentos y todo que consume la población.
Ante estas dos crisis que se suman, el gobierno ha sido incapaz de ofrecer soluciones o siquiera paliativos a la población. Contando con recursos ingentes del mayor consumo y mayores precios de los combustibles, y el impuesto a la renta de las empresas, puntualmente paga los salarios a una burocracia inflada, pero es incapaz de ofrecer soluciones para paliar la crisis que afecta a todos los peruanos.
También han sido incapaces de implementar medidas ya probadas y de aplicación transitoria, como el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles qué sería un paliativo importante para la crisis de combustibles que vamos a vivir en las próximas semanas.
Los candidatos en general han demostrado poca empatía con los pobres consumidores peruanos afectados por las alzas, y la frivolidad y las ansias de poder superan cualquier angustia de los políticos por el bienestar del pueblo. Solo Fuerza Popular ha mostrado preocupación y está ofreciendo soluciones realistas al afligido consumidor con una visión de corto y de largo plazo.






