Alfonso Bustamante Canny
Perú21, 4 de marzo del 2026
«Parte de la política sigue atrapada en cálculos mezquinos de corto plazo, debatiendo si se otorgará o no la confianza al gabinete actual».
El Perú es un país maravilloso, bendecido con ingentes recursos que son imprescindibles para el desarrollo de la economía moderna. Sus capas climáticas en las diferentes regiones naturales moldean su vocación y muestran sus oportunidades. Cobre, agua, sol, plata, gas, oro y pesca son algunos de esos recursos que nos han permitido exportar al mundo más de US$90,000 millones en el año que pasó. Nuevo récord histórico que engrosa las cuentas fiscales.
Pero debemos preguntarnos cómo se administran los recursos. ¿Cómo estos ingresos se transforman en bienestar para la población? ¿Estamos preparados para El Niño?
Todo indica que enfrentamos un fenómeno de El Niño de magnitud moderada, generando fuertes lluvias y temperaturas sustancialmente más elevadas. Esto implica que sectores clave de la economía, como el agro, podrían ver mermada su producción, mientras que la población más vulnerable será la más afectada. Se requerirá liderazgo público y privado para anticipar y mitigar los efectos de este fenómeno.
Mientras tanto, en el sistema energético nacional, esta semana se presentó un problema técnico en el gaseoducto que limitará el suministro de gas natural por 14 días a un componente relevante de nuestro parque de generación, con un impacto significativo en los costos para los usuarios durante ese periodo.
Cabe mencionar que, a pesar de lo compleja de nuestra geografía y de los 730 kilómetros de recorrido del ducto de Camisea, en más de 20 años de operación hemos contado con un servicio de transporte confiable y seguro.
Este es el Perú real: expuesto a fenómenos climáticos, dependiente de infraestructura crítica y profundamente integrado a los mercados globales. Y, sin embargo, parte de la política sigue atrapada en cálculos mezquinos de corto plazo, debatiendo si se otorgará o no la confianza al gabinete actual, mostrando una preocupante desconexión con los problemas reales de la población.
Aquí no está en juego un gabinete. Está en juego la estabilidad, la confianza y el bienestar de millones de peruanos.
El Niño no espera. Los mercados no esperan. La pregunta ya no es si el Perú tiene potencial. La pregunta es si sus gobernantes tendrán la estatura. En las próximas elecciones, votemos a conciencia.






