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Sequía… ¿en estiaje?

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Lima, 2 de diciembre de 2022
Para Lampadia

Todos los años, desde toda la vida, la temporada de lluvias en nuestro país fue de enero a abril de cada año. El estiaje, el nivel más bajo que tienen nuestros ríos y lagunas, siempre fue y sigue siendo, de mayo a diciembre. Asimismo, el estiaje siempre ha ido de más a menos. O sea, en mayo hay más remanentes de agua que en junio. En junio hay más que en julio. Y así sucesivamente hasta el final del estiaje: en noviembre o diciembre de cada año, cuando los ríos terminan la temporada estival con muy poca agua. O, incluso secos, como es el caso de varios ríos de la Costa.

Por ello, todos los años, desde toda la vida, los meses más críticos para la agricultura de secano – aquella que se riega únicamente con agua de lluvias – han sido, y siguen siendo, noviembre y diciembre. Precisamente, cuando termina el estiaje y empieza a llover nuevamente. ¡Cómo no va a ser dramática la situación de los agricultores de secano, si sus cultivos no han sido regados durante 7 u 8 meses!

Bueno pues, ese es precisamente el angustioso momento en que los agricultores de secano se encuentran actualmente: el final del estiaje del año 2022. Por ello, muchos agricultores están desesperados. Algunos, hasta oran y hacen ofrendas para propiciar el inicio de la temporada de lluvias.

A ese respecto, dicho sea de paso, felizmente ya empezó la temporada de lluvias 2023. En realidad, acaba de empezar. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI) ya ha reportado las primeras lluvias de temporada, en la Sierra y Selva del país. ¡Gracias a Dios!

A partir de ahora las noticias climáticas cambiarán 180°. Hasta ahora las noticias han estado referidas a la escasez de agua para el agro. Al extremo de que 111 distritos de Puno y Arequipa fueron declarados en emergencia el 3 de diciembre pasado… ¡por sequía! Sin embargo, al margen de la angustia de muchos agricultores por la falta de agua, hay que decirlo francamente: declarar una emergencia por sequía en pleno estiaje, es tan absurdo como declarar en emergencia a un desierto por falta de agua.

El estiaje, por definición, es seco. ¡Cómo no va a ser seco, si no llueve en el estiaje! ¡Nunca llueve en el estiaje! En ese sentido – repito – es absurdo declarar una emergencia por sequía en pleno estiaje. Las sequías en nuestro país sólo tendrían sentido si ocurrieran entre enero y marzo o abril de cada año. ¡No antes, ni después!

La pregunta – más bien – es ¿cómo hacer para tener agua en los estiajes? ¡Esa es la pregunta del millón! Y la respuesta – claramente – no pasa por declarar en emergencia a las regiones afectadas. ¿Acaso una declaratoria de emergencia – que no es más que un papel con tinta – va a adelantar la temporada de lluvias? Peor aún ¿acaso la historia no nos ha enseñado que las declaratorias de emergencia sólo sirvieron para que nuestras autoridades roben más? ¡Oh populismo demagógico… cuánto daño nos haces a los peruanos!

Reservorios, reservorios y más reservorios… pequeños, medianos y grandes. No hay reservorio malo. Bosques, bosques y más bosques… no hay árbol malo. Siembra y Cosecha de Agua… así le llaman a los reservorios y bosques que guardan aguas de lluvias, para disponer de ellas en los estiajes. Reservorios y bosques, sobre todo en la Sierra, para guardar parte de las abundantes aguas de lluvias, y evitar que éstas se pierdan en el mar, sin darles ningún uso productivo. ¡Eso es lo que hay que hacer para evitar la angustia de toda la vida de nuestros agricultores de secano! ¡Eso es lo que hay que hacer para tener agua todo el año… incluso, en noviembre y diciembre de cada año!

No hay derecho, que los agricultores de secano sufran todos los años la misma historia.

En mi opinión, la declaratoria de emergencia que sí procedería – más bien – es la referida a la inoperancia del Estado. Ese Estado inoperante que no es capaz de construir reservorios, ni plantar bosques para tener agua todo el año. Ese Estado que no se inmuta de ver enormes cantidades de agua dulce perderse en el mar, todos los años entre enero y abril, y no hacer nada al respecto. Esa declaratoria de emergencia sí se justificaría.

Una emergencia que cree una institución autónoma, especializada, profesional, meritocrática, apolítica – tipo Banco Central de Reserva (BCR) – que se encargue exclusivamente de construir reservorios y plantar bosques en la Sierra.

La idea es resolver el problema de escasez de agua de verdad. Y no con estupideces como declarar emergencias por sequía… en pleno estiaje. Lampadia




“Me motiva mostrar al mundo este excelente café del Vraem”

Entrevista a Carlos Añaños
Perú21, 8 de Noviembre del 2022
Por: Esther Vargas

Tras el lanzamiento de las papas nativas Tiyapuy, Carlos Añaños ingresa al mundo del café especial de la más alta calidad.

Enamorado de su Ayacucho natal, Carlos Añaños “dignamente jubilado de AJE” incursiona en el mercado de cafés especiales con granos del Vraem y promueve el Patronato Pikimachay para poner en valor su tierra desde diversos frentes.

El empresario recuerda sus inicios de emprendedor a los ocho años en una pequeña bodega de San Miguel (Ayacucho); la creación de Kola Real por parte de sus padres y su hermano mayor, la fundación de AJE y ahora, el retorno a su tierra amada para ponerla a los ojos del mundo.

¿Cómo incursiona en el mundo del café?

Yo tengo la suerte de recorrer muchos países, y fue en esos viajes que me llamó la atención el café especial de las montañas azules de Jamaica. Luego aquí en Ayacucho empiezo a conocer un poco más del café y me doy cuenta de que nuestros productores de la zona del Vraem tienen exactamente cafés especiales que podrían competir con los mejores del mundo. Tenemos cafés de altura, que están a 1,500, a 2,200 metros sobre el nivel del mar, en medio de toda la selva. Por ejemplo, en el Vraem hay una zona montañosa, muy linda, que le llamamos el Bosque de la Neblina, porque la neblina golpea las plantas del café logrando un nivel de aroma y sabor únicos. Me interesó el café sobre todo al ver que es un medio de ingreso importante para los agricultores de la zona. Me motiva poner en valor y mostrar al Perú y al mundo este excelente café.

El café especial es lo más reciente, pero vale preguntarse en qué más está Carlos Añaños.

Yo con suerte puedo contar que soy fundador del Grupo AJE, pero hoy ya no trabajo allí. Lo dejé hace más de cinco años y hoy estoy dedicado al Patronato Pikimachay para tratar de poner la región de Ayacucho en valor. En honor al primer hombre que vivió desde Canadá hasta la Patagonia en las cuevas de Pikimachay, Ayacucho, hace 20 mil años. Yo siempre me pregunto ¿por qué habría decidido venir el primer hombre hace 20 mil años a Perú? Con eso, podemos decir con orgullo que Perú es un país milenario. Esa es la riqueza que creo que tiene el Perú y nuestra idea desde el patronato es apoyar a los emprendedores ayacuchanos a que puedan construir diferentes marcas y poner en valor la riqueza que tiene nuestro Perú y nuestro Ayacucho. Esa es la razón que me lleva a emprender diversas áreas de oportunidad que veo, como la de las papas nativas, únicas en el mundo. Nosotros lanzamos una línea de papas nativas llamada Tiyapuy, sembradas todas por sobre los 3,600 metros sobre el nivel del mar, regadas con agua de lluvia. Esto permite a los agricultores trabajar y tener un empleo digno en las zonas altoandinas.

Las papas nativas y ahora el café…

Nosotros tenemos las papas Tiyapuy, que son unas joyas que las estamos poniendo en los diferentes mercados de Lima y exportándolas con alegría. Las podemos encontrar en Inglaterra, México, Colombia, Estados Unidos, y ojalá pronto en muchos países más. Y en esta feria Ficafé (que se realizó del 28 de octubre al 1 de noviembre) estamos alentando el café de los agricultores de la zona del Vraem.

“Estoy enamorado de mi tierra, de Ayacucho querido. Tengo 56 años. Mantengo con orgullo y honor el quechua. Regresar a mi tierra es una maravilla”, dice Añaños.

¿La inestabilidad política en qué forma afecta al empresariado?

La crisis política afecta, porque trabajar en medio de una turbulencia política no te da seguridad. Los empresarios debemos ir con más calma, con más cautela en todos los proyectos de inversión. Para que el Perú salga adelante, creo que debería crecer un 7% o 6%, porque con eso saldría cerca de un millón de personas de la pobreza. El único camino es ello, que crezcamos más. Con esta turbulencia política estamos creciendo apenas un 2%, lo que significa que van a salir de la pobreza solo 150 mil personas. No se puede seguir así. Ojalá que podamos conseguir algo de estabilidad y sobre todo confianza, clave para que todos los empresarios y emprendedores puedan tener éxito en sus negocios y puedan invertir con la tranquilidad de que nos va a ir bien. La turbulencia política no da seguridad al empresariado.

El país está polarizado…

Está polarizado y esto no es bueno. La polarización entre altos y chatos, entre los del sur y del norte, nos hace daño. Creo que son momentos en que los peruanos debemos unirnos bajo un mismo esfuerzo, de salir todos adelante; por eso comentaba, el Perú es un país milenario, rico, el cuarto más biodiverso del mundo, el tercero con mayor cantidad de microclimas en el mundo, es el país número 8 en cuanto a reserva de agua dulce en el planeta. Podríamos ser la despensa mundial de la alimentación; sin embargo, estamos en un ambiente de polaridad cuando deberíamos capitalizar esas cosas. Los empresarios, los miles de trabajos dignos que generan, los cerca de 70 mil millones de dólares de exportación; eso ayuda a tener más recursos y se pueda cuidar mejor a la población. Es importante evitar este ambiente de polaridad y centrarnos en unirnos.

¿Qué le diría al presidente Castillo?

Que no queremos oír promesas, queremos ver hechos. No necesitamos promesas; ya tiene 16 meses o más, y lo digo no por mí, sino por los que menos tienen, y que viven más afectados con estas acciones. Necesitamos hechos y respuestas contundentes.

¿A qué apunta el patronato?

Buscamos acercar la artesanía al arte, que la Unesco nos reconozca en alguna categoría de Patrimonio Mundial, alentar el modelo Smart City con la digitalización del Centro Histórico; y el lanzamiento de la marca Ayacucho –que se hizo en 2019– que promueve la visita de cerca de 30 destinos turísticos que muchos no conocen.

AUTOFICHA:
“Estoy enamorado de mi tierra, de Ayacucho querido. Tengo 56 años. Mantengo con orgullo y honor el quechua. Regresar a mi tierra es una maravilla, así como comer mis platos típicos, entre otras expresiones de cultura magníficas, que quiero que se conozcan más en el mundo”.

“Mi sueño es que haya menos niños con anemia. Tenemos 48% de anemia en Ayacucho. Retrasa la comprensión lectora y el razonamiento matemático. ¿Cuál será el futuro de Ayacucho y del Perú si seguimos con estos estándares de anemia, desnutrición y pobreza?”.

“Como empresa privada, mi sueño es que podamos curar esto (la anemia, desnutrición y pobreza), y para lograrlo hay un solo camino: la generación de un empleo digno, lanzar productos especiales y poner en valor nuestra gran riqueza que dignifica a Ayacucho. No me rendiré en este objetivo”.




Arándanos, paltas, mandarinas, granadas…

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Lima, 4 de noviembre de 2022
Para Lampadia

A estas alturas del año, se podría decir que las campañas de exportación de granadas, mandarinas y paltas ya terminaron. Y en cuanto a las exportaciones de arándanos, ya pasaron los meses pico de la campaña, que son setiembre y octubre. En ese sentido, ya se pueden hacer algunos balances al respecto.

Empecemos por lo positivo.

El 2022 ha sido un buen año de agua. Las lluvias de verano, gracias a Dios, fueron normales. Los reservorios se llenaron. Y con esas aguas almacenadas, iniciamos la campaña agrícola en agosto, sin problemas.

Gracias a que hubo agua, la producción agrícola creció en el 2022. O sea, al revés de lo que pregonaron ciertos agoreros apocalípticos, que dijeron que por falta de urea, la producción alimentaria iba a colapsar. (Dicho sea de paso, nunca faltó urea). Más bien, gracias al agua que tuvimos, la producción de papa, arroz, maíz, café, caña de azúcar, algodón, cacao, etc. aumentó este 2022.

Y lo mismo ocurrió con la agricultura de exportación. Sólo que, además de agua, cerca de 10,000 hectáreas de frutales nuevas, entraron en producción. Sobre todo, paltas, granadas, mandarinas y arándanos. En ese sentido… ¡mucho ojo! Nos estamos pasando de la raya en cuanto a nuevas plantaciones de frutas de exportación.

El mercado mundial no es tan grande como se cree. Y menos, infinito… como dicen algunos ignorantes. Cuando un país, líder como el nuestro, mete al mercado mundial de frutas, la producción de 10,000 hectáreas o más, de porrazo, todos los años… pues llega a saturarlo.

Los mercados mundiales de frutas frescas están creciendo, y seguirán creciendo. Pero no al ritmo que está creciendo la oferta peruana. Entonces, paremos un poco la mano, respiremos hondo, y démosle tiempo al tiempo.

Por otro lado, la pandemia de la COVID 19 y la guerra entre Rusia y Ucrania efectivamente jugaron en contra del negocio agroexportador este 2022:

(1) Los fletes marítimos se dispararon.
(2) Escasearon los contenedores.
(3) Varios puertos de destino se cerraron.
(4) Sudáfrica y los países del Norte de África, al no poder abastecer a Rusia y Ucrania, derivaron su oferta a nuestros clientes de Europa Occidental, generando así la caída de precios de nuestros productos.

Pero hubo un 5º. elemento igualmente negativo:

Los altos costos de producción. La urea triplicó su precio en el mercado internacional. Lo mismo que otros insumos, empezando por el petróleo y derivados. Las remuneraciones de los trabajadores del campo siguieron subiendo, y seguirán subiendo, lo cual es positivo para los trabajadores y sus familias, incluso para EsSalud y el Estado porque recaudan más, pero para las empresas… ¿cómo subsistir con costos crecientes y precios decrecientes? He ahí está la pregunta del millón.

No obstante, seamos sinceros. Hay también errores propios que merecen ser resueltos.

Me refiero, por ejemplo, al tema de la calidad de nuestras frutas. ¡Cómo es posible que Estados Unidos menosprecie tanto a nuestras paltas! Ciertamente, no es un tema de discriminación, y menos, de simpatías o antipatías nacionalistas.

El mercado norteamericano de paltas estuvo por las nubes en este 2022, pero sólo para las paltas californianas y mexicanas. Las paltas peruanas, a duras penas, se vendieron a mitad de precio, y hasta menos. Precisamente, por mala calidad: bajo porcentaje de materia seca, bajo contenido de aceite, mala maduración, mala presentación y demás. He ahí un gran desafío que tenemos por delante: mejorar la calidad de nuestras paltas para competir de igual a igual en el gran mercado estadounidense.

Por otro lado, la seguridad personal y patrimonial implica cada vez mayores costos.

La delincuencia y robos de agroquímicos son cada vez más, pan de cada día. Y, por si faltara más, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) se ha convertido en una máquina tragamonedas. Efectivamente, las suculentas multas por quítame estas pajas, están a la orden del día. ¡Patético!

Crítica constructiva.

Algunas empresas agroexportadoras son muy botarates. Sobre todo, en los rubros de Gastos Generales: muchas oficinas lujosas, mucha burocracia gerencial y administrativa, muchos viajes en primera y hoteles 5 estrellas. En fin… muchos gastos no productivos. A ese respecto, un consejo… hasta de un conejo: austeridad. El momento es de mucha austeridad. Todo cuenta. Hasta el último centavo.

También está el tema del sobre endeudamiento bancario.

Aquí también ¡mucho cuidado! Los bancos… ya sabemos cómo son. ¡A ellos, la urea les importa un bledo! ¡A ellos no les importa ni la guerra, ni la política, ni ocho cuartos! A los bancos les pagas… ¡o chau! Por ello, una vez más… austeridad, eficiencia, productividad, calidad… En el negocio agrícola, como en todo negocio, no cabe la mediocridad.

Ahí va mi resumen agronómico de este 2022, que está por terminar.

  • Buen año de agua.
  • Año de costos altísimos… y crecientes.
  • Año de buenos precios para la agricultura tradicional – café, maíz, papa, caña de azúcar, algodón, arroz, etc. – pero bajos precios para paltas, mandarinas, granadas, arándanos, entre otros.
  • Algunas empresas sonarán financieramente. Incluso, algunas ya sonaron.
  • Por ello, habrá ventas de empresas, cambios de propietarios, remates de activos, y movidas por el estilo. ¡Cosas de la vida!

Más nos vale que corrijamos errores. Y esperemos que el próximo año sea mejor. Al menos, que no sea como este 2022, que batiremos dos récords contrapuestos: (1) récord de exportaciones agrícolas y (2) récord de pérdidas financieras en el sector. Lampadia




Lo que Castillo dijo – y no dijo

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 21 de octubre de 2022
Para Lampadia

Ya no queda duda alguna… el Presidente Castillo habla porque tiene boca. Todo lo que dice es mentira. O – simplemente – ilusión o buenos deseos. En inglés hay una expresión muy popular que dice “wishful thinking” y significa… decir lo que se desea, en vez de lo que es real y evidente.

Veamos pues lo que Castillo dijo (virtualmente) el 17 de octubre pasado, en el Foro Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Precisamente, una de las actividades agendadas en el viaje presidencial que fuera desautorizado por el Congreso de la República.

En su ponencia ante una nutrida y elegante audiencia – plagada de burócratas dorados y funcionarios de todas las ONGs habidas y por haber – Castillo no tuvo mejor idea que reventarle cohetes a su 2ª. Reforma Agraria. Sí… a aquella iniciativa que lanzó pomposamente hace más de un año, en la espléndida explanada de Sacsayhuamán en el Cusco, y que hasta la fecha… nada. Cero puntos, cero balas. ¡Qué poca vergüenza tiene el Presidente!

Habló de Seguridad Alimentaria y de Desarrollo Rural en el Perú. Como se dice ¡el papel aguanta todo!

Ciertamente, no dijo que desde que lanzó la iniciativa reformista, 6 ministros de agricultura habían ocupado el sillón ministerial, sin que ninguno haya hecho nada al respecto. Tampoco dijo que, por la corrupción enquistada en su gobierno, el Ministerio de Agricultura no había podido importar ni un solo kilo de urea, a pesar de haberlo intentado hasta en 3 oportunidades.

Como era de esperar, se rasgó las vestiduras por la agricultura familiar. Sin embargo, no dijo que la pequeña agricultura está totalmente abandonada. Tampoco dijo que, apenas iniciado el proceso de distribución del Fertiabono a los pequeños productores, la Contraloría General de la República (CGR) ya había detectado las primeras irregularidades. ¡Oh corrupción… cuánto daño nos haces a los peruanos!

El Presidente dijo también que su gobierno promueve el cooperativismo y fortalece los programas de asistencia técnica y capacitación de pequeños productores. ¡Falso! El gobierno no está haciendo nada al respecto. Yo puedo dar fe de ello. Acabo de estar en Aplao y Corire en el Valle de Majes – Arequipa, donde predomina la pequeña agricultura, y – repito – nada está haciendo el gobierno por los pequeños productores del campo.

Para muestra un botón. La Estación Experimental de Santa Rita de Siguas está abandonada. ¡Una lástima! Recuerdo cuando los agricultores de la zona podían ver las bondades de las parcelas demostrativas y participar de las charlas y cursos de capacitación técnica. Pues bien, hoy no queda nada de aquello. Según los mismos funcionarios del Ministerio de Agricultura, el abandono de la Estación Experimental se debe a que “no tienen presupuesto”.

A pesar de todo lo anterior, el Presidente dijo ante la FAO que su gobierno estaba ampliando la infraestructura hidráulica. ¡Descaro total! Ciertamente, no dijo que se acababa de caer Chavimochic III. Y que – tal como van las cosas – Majes Siguas II, el más emblemático proyecto arequipeño, podría seguir el mismo derrotero.

Efectivamente, los canales y túneles que conducen el agua para la irrigación Majes I están en estado calamitoso. ¡100 mil personas de El Pedregal y alrededores podrían quedarse sin agua en cualquier momento! El problema es que Majes Siguas II depende de la operatividad de los canales y túneles antes mencionados. Ergo, Majes Siguas II podría también quedarse sin agua. ¡Este gobierno no achunta una!

¿Qué más dijo el Presidente? Pues que “la 2ª. Reforma Agraria impulsa también inversiones dirigidas a los jóvenes, mujeres, comunidades y pueblos originarios, que por demasiado tiempo han permanecido excluidos de los beneficios del desarrollo.” ¿Qué tal? Ese fue otro de los mensajes ilusorios del Presidente Castillo ante la FAO.

Total… puro “wishful thinking”. Sin embargo, en el campo… nada. Cero puntos, cero balas. En todo caso, eso fue lo que dijo – y no dijo – el Presidente Castillo ante la FAO. ¡Todo mentira! ¡Todo ilusión y buenos deseos! ¡Una vergüenza! Lampadia




Gobierno debe promulgar la ley anti-deforestación

Gobierno debe promulgar la ley anti-deforestación

Jaime de Althaus
Para
Lampadia

En medio de la grave crisis política para la que no encontramos solución, dejamos pasar también sin resolver los problemas estructurales del país. Uno de ellos, sumamente serio, y que tiene una solución que hay que implementar, es el de la Amazonía: el bosque se deforesta y depreda a una gran velocidad debido a la agricultura migratoria, es decir, a campesinos que queman y rozan el bosque para sembrar cultivos transitorios (incluyendo la coca), degradan la tierra y luego migran a otras zonas a repetir el ciclo. Un 80% de la tierra deforestada para uso agrícola se abandona.

Imagen que contiene pasto, exterior, campo, paradoDescripción generada automáticamente

La manera de detener este proceso y recuperar tierras degradadas, es consolidar los derechos de propiedad de los agricultores para que, con asistencia técnica y crédito, pasen a sembrar cultivos permanentes (café, cacao, palma aceitera) o plantaciones forestales, conectándose a cadenas de valor con cabecera de industria, que les permitan incrementar la productividad. De esa manera ya no migran ni migrarían. Se quedan en explotaciones agrícolas o forestales cada vez más sostenibles, productivas y rentables. Lo que, de paso, se convierte en una alternativa a la siembra de cocales.

Pero para eso se requiere modificar la ley forestal, que prohíbe titular el “suelo forestal” (en lugar de prohibir titular el bosque) y que impide el cambio de uso del “suelo forestal” luego de que ese suelo ha sido en los hechos convertido en agrícola -y eventualmente abandonado-, de modo que quienes tienen terrenos agrícolas con título posesorio o de propiedad en zonas de uso forestal, ya no pueden hacer cambio de uso, y por lo tanto enfrentan el problema de que su título carece de valor o puede ser revocado. O, si carecen de título, tampoco lo pueden conseguir si es que no hicieron, antes de su explotación, el cambio de uso.

Por eso, el Congreso ha aprobado un proyecto de ley que regulariza esa situación consolidando la propiedad de estos predios exceptuándolos de la obligación de haber obtenido el cambio de uso antes de iniciar su explotación. Esto permitiría asegurar derechos de propiedad que son condición necesaria para pasar a cultivos permanentes y encauzar la agricultura migratoria al aprovechamiento sostenible de áreas ya deforestadas.

Pero, naturalmente, ONGs como SPDA y DAR ya saltaron hasta el techo y han influido en el gobierno para que observe la ley, creyendo que basta con prohibir el cambio de uso del suelo forestal para detener la deforestación, desconociendo la realidad, en lugar de reconocerla para construir una solución realista que ayude a frenar la deforestación y a mejorar la situación de los agricultores al mismo tiempo.

Esto último es lo que concluye precisamente el ecologista más destacado del Perú, Marc Dourojeanni en un ensayo recientemente publicado:1

“¿Es realista pretender una deforestación cero? La revisión y discusión anterior demuestra que eso sí es posible. Como se ha descrito, existe un enorme desperdicio de tierra deforestada y habilitada para la producción. Apenas una de cada cinco hectáreas es plantada y produce cosechas cada año; las otras cuatro están abandonadas, subutilizadas o degradadas. Sin embargo, como se ha visto, la mayor parte de estas puede ser aprovechada para la producción agropecuaria o forestal —plantaciones— sostenible utilizando técnicas bien conocidas y disponibles. La principal causa de su abandono o subutilización es la falta de seguridad de la posesión de la tierra que ocuparon, que actualmente es patrimonio nacional y que por eso no puede ser privatizada. De otra parte, cada hectárea en producción actual puede rendir tanto o más del doble de lo que produce en la actualidad si dispusiera de asistencia técnica y crediticia, además de buenas vías de comunicación, entre otros servicios. La respuesta que se propone es otorgar en propiedad esa tierra deforestada a sus ocupantes y brindarles el apoyo técnico y financiero que requieren, además de concentrar la inversión en infraestructura vial en mejorar el acceso ya existente a esas tierras en lugar de dispersarla por toda la selva haciendo carreteras nuevas en bosques naturales que promueven más deforestación. Adoptar la medida de otorgar en propiedad las tierras de aptitud forestal deforestadas requiere de un cambio simple en la legislación vigente”.

Ese cambio simple es el que ha aprobado el Congreso. Esperemos que el gobierno le haga caso al más reputado ecologista nacional y no a entidades que no entienden la lógica de la solución o responden a intereses particulares o políticos contrarios al bien común. Lampadia

[1] DOUROJEANNI M. (2022). (2022). «¿Es posible detener la deforestación en la Amazonia Peruana?». En A. Castro y M. I. Merino-Gómez (Eds.) Desafíos y perspectivas de la situación ambiental en el Perú. En el marco de la conmemoración de los 200 años de vida republicana. Lima: INTE-PUCP, pp. 247-285. https://doi.org/10.18800/978-9972-674-30-3.013 Enlace al libro completo: https://doi.org/10.18800/978-9972-674-30-3




Incompetencia, corrupción e inconstitucionalidad en la urea

Incompetencia, corrupción e inconstitucionalidad en la urea

Jaime de Althaus
Para Lampadia

Hay suficiente urea en el mercado nacional, pero el ministerio de Desarrollo Agrario (MIDAGRI) quiere importar por su lado y venderla subsidiada a los agricultores. Aquí hay cuando menos tres problemas: de gestión, de corrupción y de inconstitucionalidad.

El MIDAGRI viene demostrando que no puede importar. Ya fracasaron dos licitaciones, una de ellas con una coima de 8 millones de dólares. Es decir, con corrupción. La tercera, si llega a ejecutarse sin problemas o irregularidades, traería la urea muy tarde para muchos agricultores. Sería dinero tirado al tacho. Con el agravante de que muchos agricultores habrán dejado de comprar y fertilizar sus sembríos esperando la distribución del gobierno, que nunca llegará o lo hará a destiempo.

Además, ¿cómo va almacenar y distribuir? Que se sepa, Agrorural carece de la logística necesaria para una tarea de esa envergadura. Lo mas probable es que todo sea un desastre, más aún conociendo la proverbial incapacidad de gestión de los funcionarios de este gobierno.

Lo absurdo es que hay fertilizantes en el mercado nacional, solo que muy caros debido al incremento de su precio en el mercado mundial. El Estado podría haber convocado a las empresas privadas para encontrar maneras de distribuir a tiempo fertilizantes subsidiados, pero no lo hizo. Por ejemplo, los agricultores beneficiarios podrían haber comprado en las tiendas con cupones que les dieran un descuento, que luego las empresas le cobran al Estado. O el Estado le hubiese podido comprar parcialmente a dichas empresas la urea pagándoles la parte del subsidio, y las empresas le cobraban la diferencia al agricultor. Como fuere, el fertilizante ya habría sido distribuido. El sector privado tiene la logística y los canales y llega a todas partes.

Pero no. Lo que quería el gobierno era capitalizar políticamente la distribución de fertilizante barato. Papá gobierno salvador. Pero ni siquiera es capaz. En una operación, además, abiertamente inconstitucional, porque viola el principio de la subsidiariedad del Estado creando una situación confiscatoria para las empresas privadas que, habiendo importado a precios internacionales, no podrían vender o tendrían que hacerlo perdiendo mucho dinero.

Esto lo dijo sin el menor rubor a Gestión César Santisteban, director general de estadística del MIDAGRI: “No es que no haya urea, pero la siguen vendiendo caro, no está al alcance del productor, y no lo quieren rebajar pese a que afuera el precio baja”. En tal sentido, “indicó que la expectativa del sector es que cuando llegue el primer embarque de urea que adquiera el Estado, las importadoras van a tener que rebajar sus precios, con lo que ya no sería necesario que el Ejecutivo realice nuevas importaciones” (Gestión, 07/07/22).

A confesión de parte, relevo de prueba. El MIDAGRI quiere obligar a las empresas privadas a perder plata. El Estado incursionando en una actividad que el sector privado puede hacer, y ocasionándole grave daño económico. En lugar de coordinar con las empresas privadas para sumar esfuerzos en una situación de emergencia y producir resultados efectivos, se sustituye a ellas con resultados probablemente desastrosos, para perjuicio de todos: agricultores, empresas, consumidores y Estado. Lampadia




La crisis alimentaria en el Perú

La crisis alimentaria en el Perú

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 27 de mayo de 2022
Para Lampadia

La crisis alimentaria está con nosotros desde hace 2 años… si no son más. Se equivocan aquellos que anuncian la crisis alimentaria como una amenaza por venir. Repito: desde hace 2 años – o más – muchos peruanos están pasando hambre.

Veamos. Muchas empresas peruanas – sobre todo, micro y pequeñas empresas – han dejado de operar. Cerraron por el pésimo manejo económico / productivo de la seguidilla presidencial Vizcarra – Sagasti – Castillo. El Estado – no el mercado – las mató. Por tanto, millones de compatriotas han perdido su empleo, y no tienen dinero suficiente para alimentarse apropiadamente… ni ellos, ni sus familiares.

Las ollas comunes – que crecen día a día por todo el país – evidencian la crisis alimentaria. No se puede tapar el sol con un dedo. Además ¿acaso no se ven – cada vez más – mendigos en las calles? La crisis alimentaria está en Lima… y en todo el país. Y es dramática – y visible – a los ojos de todo el mundo.

Pero ¡cuidado! La crisis alimentaria peruana NO es por falta de alimentos. Alimentos, hay. Lo que no hay, son recursos para adquirir los alimentos. Me refiero – por supuesto – a la gente pobre. Mucha gente que tenía trabajo, y ahora no. Gente que tenía un salario mensual, y ahora no; porque – repito – las empresas donde trabajaban… cerraron. Y cerraron porque el Estado las mató.

Es verdad… la pandemia impactó negativamente en la economía nacional. Pero recordemos, el agro no paró. El agro siguió operando en plena pandemia, y la producción alimentaria aumentó sostenidamente en el bienio 2020 – 2021, y sigue aumentando en lo que va del 2022. O sea – insisto – alimentos, hay. Lo que no hay, es poder adquisitivo en gran parte de la población. ¡Ese es el problema!

Por otro lado, la guerra entre Rusia y Ucrania ha complicado la situación. Los precios de los productos agrícolas han subido significativamente a nivel mundial, y nosotros importamos mucho trigo, maíz y soya… principalmente de Estados Unidos y Argentina.

Consecuentemente, los costos de elaboración de los panes, fideos, y demás derivados del trigo; los costos de producción de los pollos, huevos, leche y demás productos pecuarios que dependen del maíz; y los costos de producción de los aceites vegetales a base de soya; también han subido mucho, últimamente.

Y para terminar con el rosario de problemas, los precios de los combustibles, fertilizantes y fletes marítimos se han disparado en todo el mundo. ¡Como si los astros del mal se hubieran alineado!

Sin embargo – en medio de tantas historias negativas – hay una buena noticia… muchos pequeños agricultores peruanos cultivan aquellos productos, cuyos precios han subido. ¡Sí… ya sé! La noticia es mala – muy mala – para los consumidores. Pero, esta vez – como pocas veces en la vida – la suerte nos está tocando a los productores… a la gente del campo.

Me refiero a los agricultores peruanos – pequeños, la gran mayoría – que cultivan café, algodón, caña de azúcar, maíz, arroz, y otros cultivos. Ellos – que no son pocos – la están pasando más o menos bien, porque los precios de los productos que cultivan han subido.

Entonces, el problema está en las ciudades y centros poblados. Como decimos los economistas: el problema no es de oferta… el problema es de demanda. Concretamente, de la población desempleada – o mal empleada – que no tiene dinero para comprar alimentos cada vez más caros. ¡Ese es el problema!

Entonces ¿quién es el gran bonetón? Claramente, el Estado. Ese Estado corrupto, inoperante e indolente que tenemos los peruanos. Ese Estado elefantiásico, híper burocrático, maltratador, esquilmador, y – a la vez – derrochador de recursos fiscales. Ese Estado torpe, populista y demagogo. Ese estado chantajista, anti empresarial y obstruccionista de todo lo que signifique inversión y generación de empleo formal y digno.

Amenazas de estatizaciones de grandes empresas. Salto al vacio con la cantaleta de una nueva constitución. Código laboral diseñado ex profesamente para desalentar el empleo formal. Minas paralizadas por pura inoperancia del Estado. Equipo de gobierno conformado por mafiosos e incapaces. Mutismo presidencial ante pruebas audiovisuales flagrantes de corrupción… ¿Así pensaban propiciar inversiones para generar empleo?

CONCLUSIÓN: La crisis alimentaria que viven cada vez más peruanos ha sido producida por el propio Estado. Como diría el Tigrillo Navarro… mi Estado, tu Estado, nuestro Estado. La crisis alimentaria que tenemos hace 2 años… o más, está en las ciudades y centros poblados. No en el campo. Alimentos hay. Lo que no hay son recursos para que la gente pobre pueda comprarlos. Y la gente no tiene recursos porque no tiene trabajo.

¡Así es la crisis alimentaria en nuestro país! Echarle la culpa a la pandemia y a los rusos… ¡es pura excusa! Lampadia




NO SE OYE PADRE

NO SE OYE PADRE

Jaime Spak
Para Lampadia

Saliendo de la reunión que sostuvo Castillo con Max Hernández, secretario del acuerdo nacional, el cardenal Barreto respondiendo a los medios de comunicación indico que Castillo le había asegurado que habría cambios profundos en los próximos días.

¿Ha ocurrido algo de eso? No se Oye Padre.

En lugar de ello, Cerrón Twitteo indicando que había un golpe de estado eclesiástico y Aníbal Torres lo tildo de miserable al cardenal incluyendo una afrenta al acuerdo nacional indicando que no servía para nada.

Se acuerdan ustedes si en los últimos años, ha habido un gobierno con políticos mas vulgares que estos, pues NO.

El grado de vulgaridad de los miembros del ejecutivo y algunos del congreso no tiene parangón en la historia reciente de nuestro país.

La diferencia entre un gobierno competente y uno incompetente es la capacidad y velocidad de afrontar los problemas y resolverlos.

Casi un 80% del país desea que este gobierno de un paso al costado y convoquen a nuevas elecciones, cosa que es muy improbable, a menos que los congresistas tengan un cuarto intermedio de lucidez y así lo decidan.

La única salida a la crisis es que el pueblo harto, salga a las calles a protestar.

La situación es muy grave y cada día que pasa se empeora. Si un resfrió no lo curas a tiempo se puede convertir en neumonía.

Si la sociedad civil no se pone los pantalones ahora entonces este gobierno puede llevarnos a un caos impensable, y solo porque la incompetencia es generalizada.

Como dijo Castillo entre los 1,200 países del mundo (sic), no creo que haya un país con un presidente tan incompetente.

Ya no podemos seguir escuchando cantos de sirena, el mismo Cerrón lo ha dicho: tenemos el gobierno mas no el poder, nos falta el control del Ejercito, Policía, poder judicial, clero y la burocracia estatal.

En lugar de gobernar y enfrentar las principales dificultades del pueblo, están promoviendo la asamblea constituyente y la toma del poder total, propio de los países totalitarios.

¿Cuál creen que sería el mayor problema que afrontara este gobierno en los próximos meses?

Pues la escasez de alimentos.

Un país como el Perú con una de las mejores gastronomías del mundo corre el enorme peligro de quedarse sin alimentos en los próximos meses.

¿Y por qué se da este tema?

Pues la campaña agrícola se vera mermada por falta de fertilizantes. Este problema se inició hace 8 meses, justo con el comienzo de este gobierno y no han hecho nada.

El precio de los fertilizantes ha subido casi 5 veces en un año, y hay una escasez en el suministro de las necesidades mundiales.

El Perú tiene a un inútil en la cartera de Agricultura, Oscar Zea, un mediocre profesor de Perú Libre, que encima tiene dos muy serias denuncias de homicidio.

¿Ustedes creen que esta persona tendrá la capacidad de enfrentar el problema?

Lo único que ha hecho desde que asumió la cartera es desmembrar el ministerio y poner solo a gente de su entorno, que es más inútil que este señor.

Perú necesita importar 100,000 toneladas mensuales de urea, y casi la mayoría la importa de Rusia el 37%, China el 20%, y Estados Unidos el 20% entre otros.

El problema principal es que no solo ha subido de una manera desmesurada el precio, sino que no hay a quien comprarle.

Imagínense que Zea indico que estaban en conversaciones con Bolivia y Venezuela para que les abastezcan de este insumo.

Saben lo que contesto Bolivia: pues que podrían venderles 500 toneladas de urea, es decir el 0.5 %.

Entonces el brillante ministro salió con otra gran idea “iban a incrementar la producción de guano de las islas para sustituir la urea”.

Pues bien, para sustituir la urea con el guano, se necesitaría que Perú incremente su producción en casi un 1000%, cosa imposible y seria regresar a la época de la carreta.

Este gobierno que se pasa el tiempo, entre Cerrón, los comentarios de Aníbal Torres, que da la impresión que esta pasando por una crisis emocional muy grande, Castillo que ofrece hacer cambios y luego los desestima, dudo que tenga capacidad de afrontar una crisis alimentaria como la que se viene.

Cada día que pasa la situación se pone peor.

El secretario del acuerdo nacional fue muy claro en una ultima entrevista con Mario Ghibellini, al afirmar que Castillo le confeso su precaria preparación, sus escasos conocimientos de la política y no tener gente capaz de asumir puestos importantes, es lo que ha generado estos 4 gabinetes tan mediocres.

La gran mayoría de peruanos pide un cambio de gabinete, pero sino convoca a gente capaz será un saludo a la bandera.

El señor Aníbal Torres que en unos meses cumple 80 años, y que antes de esta campaña fue un catedrático universitario que seguramente ya estaba jubilado y ahora lo ponen de primer ministro, debe de estar deseando que lo saquen de una vez, pues es inconcebible que se la pase insultando a la prensa y al clero.

Va a llegar un momento en que este señor colapse, pues estar todos los días al frente de la situación a estas alturas de su vida y en vez de intentar arreglar los problemas los empora con sus desatinadas y hasta alucinadas declaraciones, le pasara una factura de salud en cualquier momento.

Si Castillo no entiende que la crisis alimentaria generara una convulsión social que se le irá de las manos, entonces cualquier cosa puede pasar.

Se necesita que la cancillería, así como hizo un gran papel en la adquisición de vacunas, haga lo mismo con los fertilizantes.

Si no nos unimos todos, el hambre acabara por tumbarse a este gobierno con consecuencias imprevisibles.

Pero cada vez que alguna mente lucida sale a advertir de temas complejos, la respuesta del gobierno es:  No se Oye Padre.

Queridos amigos estamos a puertas de una situación incontrolable pues este gobierno no tiene la menor idea de cómo afrontar ningún problema.

Castillo tiene que tomar una decisión importante: o renuncia y se enfrenta a la justicia por toda la corrupción que ha traído o llama a gente capaz que gobierne el resto de su mandato y que él se dedique a contar la parábola del pollo a sus amigos, pero que no intervenga en nada, pues no es capaz de nada.

Leerá u oirá esta última sugerencia.

Presiento que su respuesta será: No se Oye Padre.

Pues aténgase a las consecuencias señor Castillo. Lampadia




¡En lo que está acabando la 2ª. Reforma Agraria!

¡En lo que está acabando la 2ª. Reforma Agraria!

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 1 de abril de 2022
Para Lampadia

¿Para qué llamarle pomposamente 2ª. Reforma Agraria? Pura demagogia política. ¿Para qué generar tantas expectativas, si después no harían nada en beneficio del campesinado? Populismo puro y duro. ¿Para qué anunciarla un 3 de octubre… fecha del golpe militar de Velasco en 1968? Ahí está el sesgo irrefrenable de este Gobierno, por el estatismo retrógrado, totalitario y fallido de los aciagos años 70´s y 80´s.

Por otro lado ¿qué de bueno se podía esperar de un Grupo de Trabajo conformado por una veintena de burócratas acomplejados y resentidos? Dicho y hecho… de ahí salió ese bodoque denominado Plan de Acción, que no es otra cosa que un papelote, lleno de ideas sin sentido, sin ningún detalle de quién va a hacer qué, ni cuándo. Ni tampoco cuánto costaría, ni de dónde saldrían los recursos.

Un Plan de Acción lleno de palabras… sólo palabras: Seguridad Alimentaria, Asociatividad y Cooperativismo, Productividad y Competitividad, Ingreso a Mercados, Tecnificación, Industrialización, Servicio Civil de Graduados (SECIGRA), Capacitación de Pequeños Productores… bla, bla, bla. Pura palabrería, pero cero acción.

Peor aún, en ocho meses y días de lo que va del presente gobierno, tres ministros de agricultura han pasado por el sector. ¡Qué Reforma Agraria se podría haber implementado con autoridades tan fugaces! Entre paréntesis, muy pronto entrará el cuarto ministro de agricultura, porque el actual tiene un par de homicidios en su haber, y es más que seguro que será censurado por el Congreso de la República. ¡Otro ministro censurado más!

El hecho es cada ministro ha metido cualquier cantidad de allegados al ministerio, cada uno menos calificado que el otro. Así las cosas, todo hace avizorar que la 2ª. Reforma Agraria no tendrá un céntimo para su implementación. Todo se irá – como se está yendo – en pagar burocracias, consultorías y papeles. Y nada irá al campo.

Este Gobierno no achunta una. En este caso, por generar tantas expectativas incumplidas, le está saliendo el tiro por la culata. La burocracia inepta, indolente y elefantiásica del Estado le está aguando la fiesta. La organización criminal estatista, retrógrada, terrorista y corrupta – liderada por el propio presidente Castillo – lo está echando todo a perder.

Por lo pronto, ya aparecieron los paros violentos en las regiones que más votaron por el presidente Castillo y Perú Libre. Y con ello, empezó el desabastecimiento y el encarecimiento de los productos de primera necesidad. “El Castillo es un mentiroso” … gritan los que votaron por él, con ese encantador dejo andino.

En buena cuenta, el presidente se está tragando su propia medicina. En el fondo, está cosechando lo que sembró. Efectivamente, él propició los bloqueos de carreteras y vías férreas en todo el país, cuando lideró la infausta huelga magisterial del 2017. Él propició la irrupción vandálica en el aeropuerto de Jauja en aquel entonces… el mismo aeropuerto violentado la semana pasada. Él propició la destrucción de locales municipales y regionales, tal cual ocurrió la semana pasada en Huancayo. Él generó el desmadre de la huelga magisterial del 2017. ¿O será que la vaca se olvidó cuando fue ternera?

Ahora bien, el descaro máximo ocurrió cuando – muy a su estilo, y a voz en cuello – dijo hace poco que los dirigentes de las protestas habían sido “comprados” por la oposición. Pregunto: ¿No será que él fue “comprado” en el 2017? ¿Acaso Castillo no acaba de “comprar” a los congresistas de Acción Popular, y de otros partidos también – a Los Niños – para salvarse de la vacancia? ¿Habrá alguien más cínico que el presidente Castillo? Pues yo lo dudo. Claramente, el presidente piensa que todos son como él. Como dice el famoso refrán: el ladrón piensa que todos son de su misma condición.

Conclusión: se impone la eliminación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a los combustibles. El Estado está lleno de plata con el aumento de la recaudación tributaria, tanto por el Impuesto General a las Ventas (IGV), como por el Impuesto a la Renta (IR). ¡Es hora de bajar los impuestos! Incluso, el IGV. ¡Es hora de que la plata esté más en el mercado, y menos en el Estado! Lampadia

Y por el lado del agro, lo hemos dicho mil veces… agua, caminos, tecnología y financiamiento. Pero de verdad… no de la boca para afuera. El problema es que nada bueno se puede esperar de este gobierno corrupto, inoperante, demagogo y populista.

Peor aún… ¡qué de bueno se puede espera de un tipo tan cínico como el presidente Castillo! Me refiero – entre otras cosas – a la 2ª. Reforma Agraria que está acabando en puro floro y cero sustancia. Y el Perú entero, ardiendo de puro descontento.




¿Escasez hidrológica o sequía ideológica?

¿Escasez hidrológica o sequía ideológica?

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Lima, 11 de marzo de 2022
Para Lampadia

El tema preferido de los ideólogos que se oponen a la agricultura empresarial en nuestro país es la sequía. Conozco a varios “especialistas” – llenos de maestrías y doctorados, eso sí – que despotrican en contra de las empresas agroexportadoras, porque – según ellos – consumen mucha agua; tanta que el recurso se torna insostenible en el tiempo; y que por ellas los campesinos y los pueblos no tienen agua.

Efectivamente, hace más de 20 años que vengo escuchando que Ica – y medio Perú – se quedará sin agua por la sobre explotación de los acuíferos por parte de las empresas agroexportadoras.

Sin embargo, luego de los anuncios agoreros, no solo no aparece la sequía, sino todo lo contrario; los ríos se cargan de bote a bote – inclusive algunos se desbordan – y los agricultores brindamos por ello.

A los hechos me remito. Desde diciembre pasado – como todos los años, desde toda la vida – todos nuestros ríos están a tope. Hoy – quincena de marzo – en Ica y en todo el país, mucha agua dulce se está perdiendo en el mar. De eso… no se oye padre. Más aún, muchos críticos – seguramente por temas de soroche – no ven, o no quieren ver la belleza de las lagunas altoandinas llenas de agua, las pasturas de la Sierra verdes y frondosas, y el ganado sano y bien alimentado. Además ¡qué grato resulta medir la recuperación de los acuíferos subterráneos de la Costa, luego de meses de abundancia de aguas de avenida!

El problema es que pronto – acabada la temporada de lluvias – entraremos al estiaje. Y ahí sí, a partir de mayo o junio, muchos se lamentarán por la falta de agua en nuestros ríos. Pregunto: ¿qué hicieron para retener parte de las abundantes aguas de lluvias que tuvieron frente a sus narices y que se perdieron en el mar? La respuesta es… nada.

Entonces, en vez de quejarse y criticar – más bien – hay que actuar como corresponde. Desde las cabezadas de nuestras cuencas – en hermandad entre la Costa y la Sierra, tal como lo hicimos entre Ica, Huancavelica y Ayacucho en el período 2015 / 2018 – hasta las desembocaduras de nuestros ríos en el mar, debemos llevar a cabo lo que se denomina la “Siembra y Cosecha de Agua”.

Arriba – donde llueve – debemos construir muchos reservorios; pequeños, medianos, y grandes. Incluso, en las partes medias y bajas de nuestras cuencas. No hay reservorios malos. Todos valen. No importa el tamaño, sino el volumen de agua almacenable por todos los reservorios en conjunto. De eso se trata; de guardar la mayor cantidad de aguas de lluvias posible, para disponer de ellas en los estiajes.

También debemos reforestar y revegetar todas las cabezadas y quebradas. La tala indiscriminada de los últimos años ha dejado a nuestros cerros pelados, lo cual – ante cualquier lluvia, por más pequeña que sea – deviene en mortíferos huaicos que arrasan con todo lo que encuentran en su camino. La vegetación compuesta de bosques y pastizales se constituiría así en una gigantesca esponja natural, que retendría el agua de lluvias, y evitaría la erosión de nuestras quebradas.

La agricultura de secano debe cederle el paso a la agricultura bajo riego. Y el riego en sí, debe tecnificarse a todo nivel. Hay que instalar aspersores de agua en las planicies y quebradas altoandinas, y riego por goteo en las partes medias y bajas de nuestros valles.

Los acuíferos deben manejarse sosteniblemente. En efecto, el subsuelo también sirve para almacenar grandes cantidades de agua. En ese sentido, los acuíferos se rellenan naturalmente; a través flujos de aguas superficiales (ríos, acequias, surcos, etc.) y artificialmente; a través de procesos de infiltración inducida, tal como se está haciendo en Ica, con resultados muy favorables.

Pero el manejo eficiente del agua implica – también – acciones administrativas innovadoras, tales como tarifas diferenciadas, o lo que en su momento planteamos como “tomas libres”. ¿Qué significa eso?

Pues que en épocas de abundancia – llámese, en las temporadas de lluvias, como la que está por acabar – casi no se debe cobrar por el agua. Y todas las compuertas deben abrirse para que el agua discurra libremente por todos los cauces y acequias.

En cambio, el agua regulada; aquella proveniente de reservorios y represas debe cobrarse a tarifas que cubran los costos de inversión y distribución. De esa forma, promovemos la infiltración de las aguas de avenida, para – precisamente – recargar al máximo los acuíferos, y hacer uso de las aguas subterráneas en los estiajes.

Dicho esto, quiero dar gracias a nuestra madre naturaleza, por la gran cantidad de agua de lluvias que nos brinda todos los años, entre los meses de diciembre y marzo. No obstante – al mismo tiempo – ruego a Dios y a todos los santos para que corrijan la sequía ideológica que padecen algunos científicos, filósofos, políticos, periodistas, y demás amargados que, en vez de sembrar y cosechar agua en nuestras cuencas para tener – todos – agua todo el año, sólo saben criticar y hablar por las heridas de la envidia. Lampadia




¿Por qué no construimos reservorios en la Sierra?

¿Por qué no construimos reservorios en la Sierra?

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 11 de febrero de 2022
Para Lampadia

Desde diciembre pasado tenemos agua en todos nuestros ríos. En unos más, en otros menos. El hecho es que mucha agua dulce está perdiéndose en el mar. La pregunta es ¿acaso la situación no se repite año a año, desde que tenemos uso de razón?

La respuesta es sí; todos los años es la misma historia. Todos los años, a partir de noviembre, los agricultores de Ica – y de todo el Perú – aguardamos con impaciencia el inicio de la temporada de lluvias. Y semanas más, semanas menos, las aguas de lluvia siempre llegan a los valles de la Costa. Siempre.

Ahora, con los ríos cargados – y superada la angustia de la espera del agua – estamos en el segundo capítulo de la historia: la preocupación por los desbordes de ríos, o – lo que es peor – las inundaciones o huaicos. O sea, pasamos de un extremo a otro: de la sequía a las inundaciones.

 

Así las cosas, el desafío del agua es el siguiente:

  • ¿Qué hacer para tener control de la situación durante las temporadas de lluvias?
  • ¿Qué hacer para tener agua en los estiajes?
  • O mejor dicho ¿qué hacer para tener agua todo el año?

Y la respuesta es muy sencilla: reservorios, reservorios y más reservorios… tal como hicimos en Ica, durante el período 2015 – 2018, bajo el liderazgo de la Dirección Regional de Agricultura.

Efectivamente, en aquel entonces construimos muchos reservorios – pequeños y medianos – sobre todo en las nacientes de nuestras cuencas. Arriba, en la cordillera… donde llueve. Asimismo, sembramos muchas plantaciones forestales y cercamos muchos pastizales para retener el agua de lluvias, y evitar la erosión de nuestras quebradas y laderas. Así se soluciona la escasez de agua en los estiajes. Así se evitan los huaicos y desbordes de ríos en las avenidas.

Efectivamente, debemos desterrar de nuestras mentes aquella idea equivocada de que sólo las grandes represas solucionarán nuestros problemas de escasez de agua en los estiajes. Conste que no me opongo a los grandes proyectos de irrigación… pero peor es nada. En todo caso, muchos pequeños y medianos reservorios – sumados – pueden almacenar tanta o más agua que pocos grandes reservorios.

Por lo demás, las grandes irrigaciones son muy costosas, muy riesgosas, y de larguísimo plazo. Algunas – como Alto Piura, Pampas Verdes, etc. – sólo quedan en ofrecimientos politiqueros. Nunca se construyen. O, peor aún, algunas quedan truncas, como Majes Siguas II, Chinecas, Chavimochic III… Oh políticos, periodistas, académicos… ineptos, demagogos y corruptos ¡cuánto daño nos hacen a los peruanos! En fin…

Pero sigamos. También debemos trasvasar aguas sobrantes de cuencas que vierten al Atlántico, hacia cuencas deficitarias que vierten al Pacífico. Olmos… por ejemplo. ¡Un proyecto extraordinario que algunos amargados envidiosos no quieren reconocer! Incluso, hay que trasvasar aguas sobrantes entre cuencas que vierten al Pacífico, como es el caso – también exitosísimo – de Chavimochic (etapas I y II) en La Libertad. Para ello tenemos que establecer lo que hemos denominado “La Hermandad del Agua” entre la Costa y la Sierra.

¿En qué consiste la hermandad del agua?

  1. En dialogar con respeto y cordialidad con nuestros pares andinos.
  2. En crear los Consejos de Cuenca de manera equitativa. Es decir, con el mismo número de representantes de la Costa y de la Sierra.
  3. En compartir las aguas trasvasadas y almacenadas a lo largo de todas las cuencas… de arriba a abajo.
  4. En mantener los ecosistemas naturales de nuestras cuencas; desde las nacientes hasta las desembocaduras. Y
  5. En establecer un Canon Hídrico – que provendría de los impuestos que pagan las empresas agrarias de la Costa – para financiar los reservorios y plantaciones forestales antes mencionadas.

Por otro lado, en las partes bajas de nuestras cuencas, debemos infiltrar la mayor cantidad de agua posible durante las avenidas. Dar tomas libres en épocas de abundancia – levantar todas las compuertas – para que los agricultores rieguen sin ninguna limitación. Así rellenaríamos los acuíferos y guardaríamos agua para los estiajes.

Incluso, debemos diferenciar las tarifas de agua, según sean aguas de avenida o aguas reguladas. Las aguas de avenida deben costar poco… o nada, mientras que las aguas reguladas deben costar más. Cuidar cada gota de agua regulada… esa es la idea.

Además, debemos tecnificar el riego mediante aspersores y / o goteros para mejorar el uso del agua… sobre todo del agua regulada. Ciertamente, debemos explotar racionalmente los acuíferos mediante redes de pozos – ojalá, interconectados entre sí – para complementar las dotaciones de agua superficial, y poder regar todos los días del año.

He ahí una política sensata respecto al agua para nuestra agricultura. Una política orientada a aumentar la disponibilidad de agua – todo el año – sobre todo para la pequeña agricultura. Una política de mejora de la productividad y competitividad del agro a través de un vasto programa de Siembra y Cosecha de Agua, y la tecnificación del riego en todo el país.

La idea es cambiar la historia de los últimos 50 años – o más – la cual podría sintetizarse así: muchos ministros de Agricultura, muchos cambios de funcionarios, mucha politiquería barata, mucho floro y demagogia, mucho gasto burocrático, muchas consultorías, muchos huaicos e inundaciones, mucha agua dulce perdida en el mar… pero muy pocos reservorios.

En base a todo lo dicho, pregunto: ¿acaso no tenemos agua en abundancia? ¿Acaso todos los años – en esta época del año – no botamos cualquier cantidad de agua dulce al mar? ¿Por qué – en vez de criticar – no construimos reservorios en la Sierra? Lampadia




Muy bueno para los que tuvieron agua todo el año…

Muy bueno para los que tuvieron agua todo el año…

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 31 de diciembre de 2021
Para Lampadia

El año 2021 que acaba de terminar, fue un buen año de agua. Efectivamente, hubo agua en abundancia. Me refiero a la temporada de lluvias de principios de año, entre enero y abril, y al final del estiaje, desde mediados de noviembre en adelante, cuando empezó a llover nuevamente. 

La gente se olvida, pero durante el verano pasado – como siempre – botamos cualquier cantidad de agua dulce al mar. Y por si fuera poco, tuvimos desbordes e inundaciones por la gran cantidad de agua que tuvimos en nuestros ríos y canales. Incluso, producto de las lluvias, hubo huaicos de lodo y piedras que cortaron carreteras y caminos, y arrasaron con todo lo que encontraron en su camino.

Por otro lado – como era de esperar – no llovió entre mayo y octubre, tal como ocurre todos los años, desde toda la vida. El estiaje es así… no llueve. Siempre ha sido así. Eso lo sabemos los agricultores de Costa, Sierra y Selva; y del Norte, Centro y Sur. Todos.

Ahora bien, quienes estamos involucrados en el quehacer agrícola, también sabemos que las plantas producen más – y mejor – cuando tienen agua todo el año, no sólo cuando llueve. 

Para ello, algunos hemos construido reservorios donde guardamos aguas sobrantes de la temporada de lluvias. Otros han perforado pozos para extraer agua del subsuelo. Así – con reservorios y / o pozos – los agricultores modernos y eficientes tenemos agua todo el año.

He ahí la principal diferencia entre la agricultura altamente productiva y la agricultura precaria: el agua. Y si el agua se maneja a través de sistemas de riego tecnificado, mejor aún. Entonces, la disyuntiva es: ¿agua todo el año, o agua solamente cuando llueve? 

Esa es la diferencia entre la agricultura empresarial, que emplea formalmente a un millón de trabajadores, y que en el 2021 batió todos los récords de exportaciones de uvas de mesa, arándanos, paltas, cítricos, y demás; y la pequeña agricultura tradicional, que emplea informalmente a cinco millones de peruanos, y que la está pasando mal… muy mal.

Pregunta del millón: 

  • ¿Tan difícil es entender la problemática del agua para la agricultura? 

  • ¿Acaso, tener o no tener agua todo el año – más el riego tecnificado – no hace la diferencia entre una agricultura próspera y una agricultura pobre? 

  • ¿Por qué no priorizar la construcción de reservorios – y pozos – en todo el país, para que los pequeños agricultores produzcan más, y dejen de ser pobres?

Pues bien, eso que es tan sencillo de explicar, y de sentido común, aparentemente no lo es para nuestras autoridades políticas. Sobre todo, para las del Ministerio de Agricultura. Porque si así fuera, la conclusión sería aún peor: a nuestros políticos les importa un bledo que los pequeños agricultores se mueran de hambre. 

¿Ignorancia o indolencia? ¡Esa es la cuestión! ¿Qué tienen nuestros políticos que no ven la solución a la problemática del agua para la agricultura? De repente, son ambas cosas a la vez: ignorantes e indolentes.

Si no cómo explicar que se vayan tanto por las ramas con la cantaleta de la 2ª. Reforma Agraria. ¿A quién se le puede ocurrir que una planta de fertilizantes en Bayóvar va a resolver la problemática de la pequeña agricultura ¡si no tienen agua! 

¿Qué efecto podrá tener – más allá de la pose y la demagogia política – que el presidente Castillo regale tractores a agricultores que no tienen agua? O que el Gobierno ofrezca financiamiento, o comprar su producción ¡si no producen… porque no tienen agua!

No priorizar el agua y el riego tecnificado, es como poner la carreta delante de los burros. Todo lo demás – mecanización, financiamiento, industrialización, compras estatales, reorganización del Ministerio de Agricultura, Servicio Civil de Graduados, etc. – es secundario. Repito. La carreta delante de los burros: esa es la imagen que mejor caracteriza al Ministerio de Agricultura de cara a la pequeña agricultura, o agricultura familiar.

Conclusión: la máxima prioridad para la agricultura debe ser el agua. Abramos los ojos a la realidad. El 2021 que acaba de terminar fue muy bueno para los agricultores que tuvieron agua todo el año… pero pésimo para los demás. Lampadia