Uri Landman
Para Lampadia
La novela del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que luego fue llevada al cine en el año 1999 y dirigida por Francisco Lombardi, nos narra la historia de Pantaleón Pantoja, un capitán del ejército peruano, a quién sus superiores encargan el trabajo de organizar un servicio de visitadoras para atender a las tropas que están apostadas en las diferentes bases en la amazonia peruana.
Según le explicaron sus jefes, Pantoja tenía que organizar de manera profesional el servicio de visitadoras, que no eran otra cosa que prostitutas contratadas por el ejército para satisfacer las necesidades sexuales de los soldados en bases militares aisladas en la amazonia peruana.
Su lógica consistía que, si los soldados se encontraban contentos en sus puestos, bajaría la deserción, aumentaría la moral y se tendría un mejor desempeño del personal militar.
En la novela, Pantoja se involucra con una de las visitadoras, a quién se le conocía como “la brasileña” con la que tiene un romance, llegando a serle infiel a su esposa.
La semana pasada se dio a conocer a través de los medios de comunicaciones que un grupo de más de 14 mujeres, de entre 30 y 40 años, habían obtenido contratos con diversas áreas del estado, después de haberse reunido con el presidente Jerí en el Despacho Presidencial en horas “inusuales. Incluso algunas habían pasado toda la noche en Palacio de Gobierno.
Un ejemplo de estas supuestas contrataciones sospechosas lo tenemos con la señorita Ledy Guadalupe Vela quien visitó al presidente el feriado del 1 de noviembre del 2025, ingresando a palacio de gobierno a las 6:48 pm, retirándose a la media noche. Esta persona primero obtuvo una orden de servicio con ESSALUD y semanas después con el Ministerio del Ambiente.
Otro caso es el de la señorita Alicia Camargo Leiva quien el 14 de octubre visitó el despacho presidencial en horas de la noche y días después fue contratada como locadora FAG en la Secretaría General de Palacio de Gobierno.
He escuchado a varios defensores del presidente decir que no podemos discriminar a estas chicas por ser mujeres y que ellas tienen todo el derecho de tener un puesto de trabajo. Estoy de acuerdo en ambos casos, sin embargo, aquí no se trata de discriminarlas por ser mujeres.
El estado, no es una agencia de empleos en donde el presidente cree que a cambio de favores puede colocar a sus “amigas” en diferentes puestos a pesar que no cumplen con los perfiles técnicos ni están capacitadas para el trabajo encomendado.
En mi opinión, la prensa no ha analizado en su real dimensión el comportamiento del presidente y cree que esta conducta recién se ha dado desde que llegó a Palacio con la vacancia de Dina Boluarte.
Las fuentes que he podido consultar me han asegurado que cuando Jerí fue nombrado presidente del congreso en julio del año pasado, un grupo numeroso de mujeres conocidas del presidente Jerí, obtuvieron diferentes puestos de trabajo en dicha institución. La mayoría de ellas no contaba con títulos universitarios, maestrías, doctorados o experiencia en el sector público y su único mérito era su cercanía con el presidente.
Cuando Jerí asume la presidencia de la República se jala a muchas de estas personas a Palacio, como por ejemplo a la señorita Ledy Guadalupe, a Camargo Leiva, Stephany Vega entre otras.
Pero esta no es la única conducta “irregular” del mandatario. También está siendo investigado por tráfico de influencias a raíz de las reuniones clandestinas que tuvo con el empresario chino Zhihua Yang en un chifa en San Borja. Otro cuestionamiento que tiene que afrontar es haberse reunido en palacio con otros empresarios chinos acusados de diversos delitos como minería y tala ilegal.
Al asumir el cargo, el presidente Jerí despertó gran simpatía entre los jóvenes, quienes vieron con esperanza la nueva oportunidad que tenía el país de salir del caos y la inseguridad. Sin embargo, Jerí resultó ser un “pirañita”, otro político más que cree que el estado en su chacra y que está en el puesto para beneficio propio.
El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan tenía razón cuando dijo: “Dicen que la política es la segunda profesión más antigua. Me estoy dando cuenta que cada vez se parece más a la primera”. Lampadia






