Ronin
Perú21, 18 de marzo del 2026
Según el Informe de Ronin para Perú21, la economía peruana enfrenta choques por El Niño costero y alzas en gas y petróleo, afectando precios y crecimiento
En las últimas semanas, la economía peruana viene enfrentando tres choques que amenazan con afectar su buen desempeño observado a inicios de año. Al choque climático asociado con la presencia del fenómeno El Niño costero, que comentamos en este mismo espacio a principios de febrero, se le han sumado otros dos choques energéticos que se han dado de manera casi simultánea.
Uno de estos choques es la paralización del servicio de transporte de gas desde Camisea. El gas natural tiene una relevancia significativa en la economía peruana: representa el 30% de la matriz energética (sin incluir lo que se produce a partir de sus líquidos), destinándose principalmente a la generación eléctrica (ver gráfico 1). Luego del evento, hubo un racionamiento y desabastecimiento focalizado de gas natural que ha provocado una sustitución de la demanda por otros combustibles como el diésel y las gasolinas. Como resultado, los precios se han incrementado y la actividad económica ha caído.

Por el lado de los precios, el costo marginal en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) ha pasado de US$30 a casi US$300 por MWh, un incremento de 10 veces. Si bien esto no afecta a los usuarios regulados (residenciales y comercios), sí impacta a los clientes libres (de alto consumo) y generadoras que compran en el mercado spot o de corto plazo. Asimismo, los vehículos que utilizan gas natural vehicular (GNV) han migrado a las gasolinas, un combustible tres veces más caro. Por el lado de la actividad, la producción de gas natural y sus líquidos se paralizó, afectando a su vez a otros sectores como la manufactura y el transporte.
Si bien los impactos son importantes, este choque fue de corta duración (dos semanas demoró la reparación del ducto afectado), por lo que solo afectaría la inflación y actividad económica en marzo. Al respecto, estimamos que la inflación mensual esté por encima del 1.5% con lo que la inflación interanual se ubicaría en 3%; mientras que el impacto negativo en el crecimiento interanual de PBI en marzo sería de alrededor 1.5 puntos porcentuales.
Alza del petróleo
El otro choque corresponde al alza del precio internacional del petróleo (más de 30% desde finales de febrero y más de 50% desde fines del año pasado) debido al escalamiento del conflicto en Medio Oriente que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural consumido en el mundo.
La duración de este choque es bastante incierta. El mercado está descontando que sería transitoria (solo unas cuantas semanas), sin mayores afectaciones a la capacidad de producción de los países cercanos a la zona del conflicto. Sin embargo, no se puede descartar un escenario en que el conflicto se alargue y que la infraestructura petrolera sufra daños importantes. En este escenario, la cotización del crudo podría mantenerse por encima de los US$100 el barril durante varios meses.
En cualquiera de los dos casos, el choque tendría efectos importantes en la economía local. El Perú importa alrededor del 80% del petróleo que se consume en el país, el cual es utilizado para la producción de diversos combustibles. El incremento en el precio del crudo eleva rápidamente el precio doméstico de los combustibles, en particular, el diésel y la gasolina utilizada para transporte personal (ver gráfico 2).

Los mayores precios van a reducir la capacidad adquisitiva de la población y los márgenes de las empresas y, por lo tanto, el consumo y la inversión. Por ejemplo, un conductor particular promedio podría gastar más de S/40 adicionales al mes en gasolina; mientras que las empresas más afectadas serían de los sectores más intensivos en uso de combustibles como la pesca, la minería y algunas industrias. Además, están los efectos más indirectos, consecuencia de un menor crecimiento global que afectaría nuestras exportaciones, el aumento en el precio de otros bienes como los importados (insumos agrícolas, fertilizantes, entre otros) y presiones al alza en las tasas de interés para contener la inflación.
Frente a este escenario, el Gobierno debe tomar decisiones desde ahora para evitar que en el futuro ocurra un episodio similar en el transporte de gas, así como para mitigar los impactos del alza en el precio del petróleo.
El Ejecutivo debe mitigar alza de crudo
El Gobierno debe tomar decisiones para evitar crisis en el transporte de gas y el alza del petróleo.
Isaac Foinquinos, economista jefe de Ronin, sugiere usar el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC) para frenar el costo de gasolinas y ampliar el vale de descuento (FISE) para balones de gas en hogares vulnerables en el corto plazo.
Señala que, en el mediano plazo, urge sacar adelante el proyecto de masificación del gas natural en regiones, construir un ducto de reserva y elevar el almacenamiento. Agrega que, además, se requiere atraer inversión en exploración de hidrocarburos para asegurar el abastecimiento y diversificar la matriz energética.






