Luis Romero Belismelis
Perú21, 10 de enero del 2026
Inspirado en el legado de integridad y empatía de Miguel Grau, el concurso «Mi Escuela tiene un Héroe» busca reconocer a esos ciudadanos que, sin capas ni superpoderes, transforman el Perú desde la honestidad y la solidaridad cotidiana.
«Es el caso de muchos profesores a los largo y ancho del Perú que enseñan y motivan a sus alumnos, pero también de padres que adelante a sus familias, de vecinos que se organizan para cuidar su barrio, de médicos y enfermeras que cumplen su labor con vocación pese a las dificultades…»
¿Qué define a un héroe? Quizá la cultura popular nos ha hecho pensar en ellos como esos personajes que aparecen para salvar el mundo de la destrucción en las películas, como los que, dotados de alguna cualidad sobrenatural, encaran retos y adversarios igual de imposibles. Sin embargo, los héroes de verdad acumulan cualidades mucho más humanas -como la solidaridad, la honestidad y la perseverancia-, especiales por la consistencia, el desprendimiento y la valoración por el prójimo con que se ponen en práctica.
Es el caso de uno de nuestros grandes héroes nacionales, Miguel Grau, que, además de ser un genial almirante, que defendió con coraje al Perú, también fue una persona ejemplar, definida por su humanidad y por su capacidad de ser empático, incluso con sus rivales. Características que quedaron documentadas, por ejemplo, en la carta que envió a Carmela Carvajal, viuda de Arturo Prat, capitán chileno al que enfrentó en el Combate de Iquique, en la que le expresó sus condolencias y le hizo llegar las pertenencias de su esposo, en un gesto de respeto y nobleza que trascendió el conflicto y lo consagró como un referente moral, más allá de lo militar, digno de emular.
Y es que para ser heroico no se tiene que estar en el frente de batalla: basta con ser un ejemplo para los demás y convertirse en gestor de cambios, grandes o pequeños, en los entornos más cotidianos. Es el caso de muchos profesores a lo largo y ancho del Perú que enseñan y motivan a sus alumnos, pero también de padres que sacan adelante a sus familias, de vecinos que se organizan para cuidar su barrio, de médicos y enfermeras que cumplen su labor con vocación pese a las dificultades, o de ciudadanos que, sin cámaras ni aplausos, eligen hacer lo correcto en su trabajo y en su vida diaria.
En suma, hablamos de personas que, con la acumulación de sus esfuerzos y con el efecto dominó de sus buenas acciones, son los cimientos sobre los que podemos construir un país más fuerte y que va con paso firme hacia el desarrollo.
Eso es precisamente lo que inspira la campaña «Mi Escuela tiene un Héroe», una iniciativa que, tomando como referencia el legado moral de Miguel Grau, busca reconocer y visibilizar a personas que, desde la vida cotidiana, encarnan valores como la solidaridad, el respeto, la honestidad y la perseverancia. Impulsada por Credicorp, la Marina de Guerra del Perú y la Fundación Miguel Grau, esta campaña invita a mirar a nuestro alrededor y a valorar a esos héroes cercanos que, con su ejemplo diario, fortalecen a sus comunidades y contribuyen a formar ciudadanos comprometidos con el país.






