Juan Stoessel
Perú21, 8 de febrero del 2026
«La brecha de infraestructura —nuestro gran talón de Aquiles—, lejos de acortarse, se ha ampliado», indicó Juan Stoessel, CEO de CA
El 2026 trae perspectivas favorables para el país. Altos precios de los minerales, dinamismo en la agroexportación, recuperación de la inversión privada. Todo apunta a un escenario de crecimiento económico. El horizonte del turismo también es positivo. La demanda es robusta, la gente viaja cada vez más y nuestros atractivos no tienen rival en la región. Ese es el vaso medio lleno.
Sin embargo, hay un vaso medio vacío ante el cual no podemos taparnos los ojos. La brecha de infraestructura, nuestro gran talón de Aquiles, lejos de acortarse se ha ampliado. El quinquenio 21-26 ha sido deficitario. Se inauguró el nuevo Jorge Chávez, pero ahí paramos de contar. No se hizo más infraestructura nueva, ni se reparó la existente. Y la infraestructura antigua sin mantenimiento se deteriora, por lo que hoy estamos peor que hace 5 años. Con las carreteras en estado calamitoso y los aeropuertos regionales colapsados. Esto golpea directamente al turismo. No es casualidad que hayamos cerrado el 2025 con 1 millón de turistas internacionales menos que en prepandemia.
Incluso el único gol del quinquenio, el nuevo Jorge Chávez, acaba de sufrir un revés. La construcción de la Vía Expresa Santa Rosa, para conectar el aeropuerto con la Costa Verde, ha quedado paralizada por falta de presupuesto. Lo mismo ha ocurrido con el proyecto de la nueva Carretera Central. ¿Cuántas otras obras estarán en capilla?
El Estado se ha mostrado incapaz de ejecutar tareas básicas, como arreglar las principales carreteras turísticas. La pista entre Cusco y el Valle Sagrado y la Vía de los Libertadores están llenas de huecos. Ni qué decir de los aeropuertos. El de Jaén ha vuelto a cerrar, dejando a Amazonas nuevamente sin conexión aérea. Los aeropuertos de Arequipa y Trujillo aún no tienen los equipos para aterrizar durante mal tiempo. El MTC y Córpac parece que están pintados.
Lo que estamos viviendo es el resultado de 5 años de improvisación e inestabilidad. De ausencia de políticas de Estado. De gabinetes efímeros. De obras paralizadas. Del deterioro total de los servicios básicos. Nunca ha quedado tan clara la importancia de saber elegir líderes serios, responsables. Capaces de recuperar los servicios básicos y desarrollar infraestructura. El Perú no necesita promesas rimbombantes ni populismo irresponsable. Necesita estabilidad, gestión e inversión. Las próximas elecciones, podemos escoger pasar otros 5 años a la deriva, o encaminarnos hacia el desarrollo. Infraestructura o estancamiento, la decisión está en nuestras manos.






