Iván Arenas
Perú21, 30 de enero del 2026
“El futuro de la demanda es promisoria, sin embargo, las proyecciones para cubrir esa demanda son malas”
De acuerdo a un reciente informe de Cochilco, el Perú para 2034 dejaría de producir alrededor de 500 mil toneladas de cobre. Nuestro país pasaría de producir alrededor de 2.7 millones de toneladas de cobre fino a casi 2.2 millones. Si semejante proyección es cierta entonces estamos frente a un fracaso absoluto de la producción cuprífera no solo porque el país tiene las primeras reservas de cobre sino además porque tenemos varios proyectos mineros en cartera.
Ahora bien, a la proyección de Cochilco se le debe añadir algunos datos que redondean el futuro sombrío. Por ejemplo, el precio de la tonelada de cobre estaría por alrededor de 15 mil dólares y habría un déficit de la demanda por alrededor de 35 millones de toneladas para 2035. Ese déficit estaría presionado sobre todo por el consumo de IA, energía renovables y redes de electricidad.
A diferencia de años pasados el actual superciclo del cobre no está empujado por el crecimiento de China sino por la nueva revolución industrial alrededor de las tecnologías y los centros de datos. El futuro de la demanda es promisoria, sin embargo, las proyecciones para cubrir esa demanda son malas.
Si Conga y Tía María habrían de estar ahora en producción estaríamos por los 3.3 millones de toneladas frente al crecimiento de la República del Congo, país que nos lleva ventaja debido a la entrada en producción de algunos yacimientos ricos en ley de cobre. Sin embargo, como sabemos, antimineros, organizaciones no gubernamentales y las izquierdas en general frustraron el desarrollo de proyectos mineros que al día de hoy podrían haber sido los motores de crecimiento, ampliación de clases medias y reducción de pobreza.
Igual ahora Cajamarca tiene alrededor de US$16 mil millones en proyectos mineros, no obstante están detenidos por una permisología absurda como por el posible reinicio de conflictos sociales en un año electoral complejo.
Chile, acaba de presentar la estrategia de minerales críticos, al igual que Canadá, países con los que competimos por atracción de capitales, no obstante en el Perú continuamos amarrados a la dictadura de la coyuntura y entretenidos en todos las cuitas de la clase política actual y sobre todo de Jerí. Mientras ello ocurre el Perú ve pasar la inmensa oportunidad para reducir pobreza y consolidarse como un país de minería moderna. Al contrario, lo que tenemos ahora es que el propio Estado es enemigo de las inversiones mineras porque sus autoridades son amigos y lobbistas de mineros ilegales o de la tala ilegal.
Hoy donde debió estar Conga florece la minería ilegal como hongos, amparados en el Reinfo, y esos que ayer se opusieron están callados “cómo si hubieran muerto”.






