Iván Alonso
El Comercio, 6 de marzo del 2026
“Pueden tener los más loables propósitos, pero cada incentivo y cada exoneración crea una distorsión que merma el potencial productivo de la economía”.
La mejor inversión que puede hacer el Perú este año es regalarle un juego de química a cada futuro diputado o senador para que se entretenga. Sabemos por experiencia que el aburrimiento los puede hacer legislar, y malas ideas no les van a faltar, como lo demuestra una reseña de las propuestas en materia tributaria de los distintos partidos publicada en el diario Gestión. Previsiblemente, la izquierda insiste con el impuesto a la riqueza, que se discutió y se descartó en la época de la pandemia, mientras que la seudoderecha parece tener cierta predilección por las exoneraciones tributarias, que, en realidad, no son una mala idea, sino muchas malas ideas.
El impuesto a la riqueza probablemente tendría la forma de una tasa única aplicada al patrimonio personal en exceso de cierta cantidad; digamos, 1% sobre el patrimonio en exceso de US$5 millones, como propone el Partido Morado. Juntos por el Perú propone que sea progresivo; es decir, 1% sobre el primer millón en exceso, 2% sobre el segundo millón etc. Parece poco, pero si su patrimonio incluye acciones con un rendimiento patrimonial de 5%, el impuesto a la riqueza se puede llevar el 20% o el 40% de la renta generada, además del 30% que se lleva el impuesto a la renta. La combinación se vuelve expropiatoria.
Propone también el Partido Morado aplicar un recargo al impuesto a la renta de personas jurídicas por rentabilidad extraordinaria. Una empresa que tenga un rendimiento patrimonial (ROE para los “yuppies”) de 25% o más durante tres años seguidos pagaría una tasa adicional. Habrá que ver las acrobacias que harán las empresas para no caer en ese supuesto. Habrá que ver también lo que hará la Sunat para fiscalizarlas.
Una idea similar, proveniente de Venceremos –lo dudamos–, es aplicar una sobretasa a las personas naturales que ganen más de S/500.000. Si hoy pagan 30% por el exceso, mañana podrían pagar 35% o 40%. Tengan cuidado nomás, futuros senadores y diputados, de crear las excepciones adecuadas porque ustedes van a estar cerca de ese límite y con los bonos que sus antecesores han convertido en costumbre lo van a superar en cualquier momento.
Qué ironía, para terminar, que el fujimorismo, después de haber ordenado y simplificado el sistema tributario hace 30 años, no tenga mejores ideas que repartir incentivos y exoneraciones. Pueden tener los más loables propósitos, pero cada incentivo y cada exoneración crea una distorsión que merma el potencial productivo de la economía.






