Ismael Benavides
Expreso, 9 de enero del 2026
A veces la vida tiene curiosas coincidencias. Hoy están presos Nicolás Maduro y Ollanta Humala quien fuera el gran promotor del Chavismo en el Perú. Nico, como le decía Nadine Heredia en sus agendas para coordinar el dinero Venezolano, y fue Humala quien le devolvió el favor a Nico apoyando la primera elección cuestionada de Maduro en el 2013.
La injerencia del Chavismo en el Perú ha sido masiva, quizás mayor que la de la Unión Soviética y Cuba en los años 70, con distinto grado de intensidad en diversos momentos. Lo ha hecho en distintas formas, a través de políticos y partidos de izquierda peruanos hasta el 2021, promoviendo el Socialismo del Siglo 21, las Casas del Alba, el Foro de Sao Paulo, e incluso con sus peones como Evo Morales que incursionó ilegalmente al Perú y promovió Runa Sur en nuestro sur, y Rafael Correa en el norte que fue hábilmente neutralizado por Alan García.
Aunque no hay pruebas directas, no cabe duda de que el Chavismo tuvo injerencia en los Humala desde el principio de los años 2000, y probablemente influyó en la decisión de Ollanta de renunciar a la agregaduría militar en París y apoyar a su hermano en el levantamiento sangriento de Andahuaylas contra el gobierno de Toledo en el 2005. Después, el 3 de octubre (fecha Velasquista) de ese mismo año, Ollanta Humala fundó el partido Nacionalista y se lanzó en las elecciones del 2006, apoyado decididamente por Hugo Chávez y su canciller Nicolás Maduro, y acompañado entusiastamente por toda la izquierda peruana. Las visitas a Caracas de Ollanta, Nadine, y Verónica Mendoza eran constantes, y el dinero Venezolano no faltaba, por supuesto acompañado del dinero de Lula a través de Odebrecht como lo probó la Fiscalía. Pero se sabe que hubo mucho más dinero que ingresó al Perú legalmente de lo que es conocido públicamente, entre el 2005 y el 2011. En esa época, se permitía, con solo una declaración introducir dinero al Perú, sin límite físicamente, y es así que personajes venezolanos y cubanos traían dinero en maletines supuestamente para financiar la causa, como consta en las declaraciones de aduanas. Esa inmensa cantidad de dinero permitió financiar las campañas de Humala en el 2006 y en el 2011.
La interferencia de Chávez en la campaña del 2006 fue frontal, no solo con dinero, sino con apoyo logístico y asesoría. Se enfrentó directamente con Alan García con diversos ataques que le fueron respondidos hábilmente por García, y no dudó en insultarlo junto a Lourdes Flores a quienes llamó “caimanes de un mismo pozo”. García hábilmente convirtió su campaña en una contra el Chavismo que indudablemente creó miedo en los votantes peruanos que rechazaron a Humala, que nunca se lo perdonó a García. En el 2011 la moderación de Humala con la hoja de ruta de Vargas Llosa le permitió ganar las elecciones. Sin embargo, si bien Humala convivió con la economía de mercado durante su gobierno, no dejó sus instintos Chavistas, persiguió a Alan García con la injusta “Mega Comisión” y empezó el declive de la economía peruana, inflando el gasto público, y generando déficits y endeudando al país con elefantes blancos como Talara, entre otros, cuyas consecuencias aún sufrimos.
El inevitable colapso del modelo Chavista llevó a 8 millones de venezolanos a huir de su país, 1.7 millones de los cuales migraron al Perú, donde los recibimos generosamente. No cabe duda de que casi la totalidad de venezolanos que llegaron al Perú buscaban una vida mejor con su trabajo y esfuerzo frente a la pobreza de su país, pero Maduro aprovechó para abrir sus cárceles y enviarnos bandas transnacionales de extrema violencia como el Tren de Aragua que no solo incursionó en el Perú, sino en Chile, Ecuador y Colombia. Las prácticas de la delincuencia Venezolana de la mano con la Colombiana y la Ecuatoriana, han potenciado a la delincuencia Peruana con actividades como la extorsión, el sicariato y la participación y protección de actividades ilegales como la trata de personas, tráfico de tierras y drogas, y la minería ilegal.
Las prácticas antidemocráticas del Chavismo en actividades políticas, en elecciones, en los medios de comunicación y la administración de justicia han sido amplísimas. Quizás suene muy dramático, pero el impacto en el Perú ha sido enorme, e infectó parte de nuestra población con una ideología nefasta, promovió el cambio de la Constitución del 93, llevó a nuestra economía a desacelerarse rápidamente a partir del 2011 y perder una inercia virtuosa que nos hubiera llevado a ser una economía mucho más próspera al bicentenario, y su ideología ayudó a empobrecer a más de 5 millones de Peruanos, y sembró la violencia extrema en nuestro país.






