Ian Vásquez
El Comercio, 10 de febrero del 2026
Ayer, una corte en Hong Kong condenó al empresario Jimmy Lai a 20 años de prisión. El juicio amañado duró más de dos años y vino luego de que Lai ya había pasado más de cinco años en confinamiento solitario tras haber sido condenado en otros juicios farsescos. El empresario tiene 78 años, por lo que en la práctica se trata de una condena perpetua.
Lai es el disidente más destacado de China y el defensor de la libertad más prominente que tiene Hong Kong. Su condena confirma el descenso del territorio hacia la tiranía.
Esa caída es trágica porque por muchas décadas Hong Kong fue uno de los lugares más libres del mundo. Gozó de un Estado de derecho fuerte y de altísimos niveles de libertades personales, civiles y económicas. Al ser colonia del Reino Unido, no tuvo libertad política, pero el ambiente institucional y liberal lo sacó de la pobreza, transformándolo en uno de los lugares más prósperos del mundo también. El territorio llegó a superar a su colonizador en términos de ingreso por persona.
La historia de Jimmy Lai refleja la historia de Hong Kong, que ha sido muy influida por los acontecimientos en la China continental. De niño, Lai huyó de la China comunista a Hong Kong. Él apreció tanto la abundancia como las oportunidades que le ofreció el territorio. A lo largo de los años, se convirtió en un empresario sumamente exitoso y rico.
Cuando el régimen comunista masacró a miles de chinos en la plaza Tiananmen en 1989, Lai, como muchos, se indignó. Para ese entonces el empresario ya tenía un aprecio sofisticado respecto de la importancia de la libertad en el florecimiento humano. Lanzó una revista exitosa en Hong Kong en 1990 y la usó para criticar fuertemente al régimen chino.
Eso llevó a que el régimen empezara a cerrar sus tiendas de ropa en la China continental y a que Lai terminara vendiendo esa exitosa cadena. En 1995 –con la transferencia en dos años de la soberanía de Hong Kong a China continental en la mira– Lai fundó el “Apple Daily”, un diario que utilizó para defender las libertades de Hong Kong y criticar a la tiranía china. El periódico se volvió el más exitoso del territorio.
Durante los primeros diez años tras la transferencia de soberanía, China respetó su acuerdo con el Reino Unido de proteger las libertades de Hong Kong. Pero luego ese compromiso se empezó a deteriorar, sobre todo con la llegada de Xi Jinping durante la década pasada. Xi incrementó la represión en China y lo haría en Hong Kong también. Para entonces, Lai era un miembro clave del movimiento democrático de la ciudad y, por lo tanto, fue visto por Xi como uno de los principales enemigos hongkoneses.
En el 2020 el régimen impuso una ley draconiana de seguridad nacional que acabó con la autonomía de Hong Kong. Lai, como tantos otros, se perjudicó. Siendo multimillonario, pudo haber huido, pero decidió quedarse y arriesgarlo todo en defensa de la libertad. El régimen cerró su periódico y lo arrestó, junto con otros disidentes y sus propios editores.
Por su prominencia, Lai ha recibido el castigo penal más severo que el de cualquier otro líder prodemocracia de Hong Kong. Lai defiende las libertades de Hong Kong en su plenitud porque reconoce que son las que hicieron posible su éxito y el del territorio. Reconoce también que la libertad plena es necesaria para respetar la dignidad de cada individuo.
Para Lai, eso es lo que está en juego en la gran contienda que se está dando en China entre el poder y la libertad. China debe liberarlo o arriesgarse a que se muera en prisión y se convierta en mártir.






