Fernando Calmell del Solar
Expreso, 6 de enero del 2026
«Si no trabajamos todos, si no apostamos por la libertad, la vida y las institucionales hoy, nos encontraremos en abril con una situación similar o peor a la del 2021. Y en octubre, después de las regionales, comprobaremos que la bestia herida se recuperó del golpe y se apoderó de nuestro país»
Arrancamos el año y la noticia más importante en todo el mundo es, definitivamente, la caída de Nicolás Maduro. Pero veamos realmente qué implicancias tiene esto para este año de elecciones en el país.
Lo primero que debemos entender es que cayó Maduro, pero no se ha derrotado a la estructura que le permitió llegar y quedarse tantos años en el poder. Así es: el comunismo ideológico, el Foro de São Paulo y todas sus variables ideológicas multifacéticas siguen operando, y esto es muy peligroso para los peruanos.
Hoy el Perú ha pasado a ser un trofeo de mucho más valor para la izquierda ideológica, razón por la cual pelearán y se defenderán con uñas y dientes para no perder posiciones a nivel continental.
Se preguntarán: ¿quién será el próximo Castillo?, ¿quién será su candidato a la presidencia?
La respuesta no importa, porque a nuestros enemigos no les importa quién lidera, no les importan los nombres; les importa el objetivo mayor, y ese es tener el control total. Para ello trabajan de manera constante, visible e invisible, de forma coordinada y se rigen por una estrategia disciplinada para poder lograr el poder.
La izquierda ideológica, con Maduro o sin Maduro, sigue y seguirá trabajando en la mente de los peruanos para que, ganando o no el voto presidencial, pueda manejar la opinión pública y seguir siendo un agente de desestabilización para el próximo gobierno. Pero, además, para ellos es igual de importante afianzar el camino para ganar la mayor cantidad de los miles de alcaldes y gobernadores regionales que también se eligen este 2026.
Amigos, no se ha derrotado a las ideas del comunismo. Son ahora una bestia herida, y golpeados como están, se vuelven mucho más peligrosos. Estén seguros de que ya están reacomodando sus planes para recuperar el poder.
El problema es que, por el otro lado —nuestro lado—, hay personas que siguen creyendo en la famosa inercia del péndulo, que toman como propias victorias ajenas y siguen deshojando margaritas a ver si tenemos suerte en las elecciones presidenciales, y ni se preocupan de las elecciones regionales y de alcaldes.
Estamos a menos de cien días de las elecciones y la palabra que mejor representa la situación es incertidumbre: esta representa inseguridad, duda e inquietud. ¿Las razones? La oferta de candidatos no cumple con los requisitos de la demanda, pero, sobre todo, porque quienes apuestan día a día por el país, en esta ocasión dudan y esperan a ver qué pasa para ver a quién apoyan.
Desde acá lo hemos dicho muchas veces: los peruanos están buscando un cambio de ciclo, quieren romper con el sistema de un Estado que es enemigo y que solo estorba, quieren terminar con el chorreo y vivir en un país que premie el desarrollo y les dé libertad.
Si no trabajamos todos, si no apostamos por la libertad, la vida y las instituciones hoy, nos encontraremos en abril con una situación similar o peor a la del 2021. Y en octubre, después de las regionales, comprobaremos que la bestia herida se recuperó del golpe y se apoderó de nuestro país.






