Aldo Mariátegui
Perú21, 25 de febrero del 2026
“Al final juró Miralles y no Hernando de Soto como premier, encima con un gabinete de ilustres desconocidos, por lo que hay nada que comentar al respecto”.
Al final juró Miralles y no Hernando de Soto como premier, encima con un gabinete de ilustres desconocidos, por lo que no hay nada que comentar al respecto. Veo toda esta tragicomedia sobre esa abortada juramentación de HdS y me pregunto el porqué mucha gente destacada acaba tan mal en el Perú cuando es mayor. HdS tuvo una gran imagen, pero desde hace rato se le veía como un divo egocéntrico y caprichoso, que seguía con el mismo disco rayado desde los 80, dado a berrinches y a soltar planteamientos extravagantes (“Sendero verde”, “Cóndor y águila”, esa visita a Pedro Castillo).
Otro fue PPK, que de ser apreciado como un tecnócrata sofisticado y cosmopolita pasó a ser considerado como un anciano ocioso, frívolo, torpe y hasta corrupto. Y qué decir de Bryce Echenique o Vargas Llosa. El primero quedó manchado como un plagiario y con una fama terrible de adorador de Baco, mientras que el segundo traicionó a su país y a su coherencia con su apoyo a Ollanta, nos intoxicó con sus odios y terminó ahogado en la frivolidad como el arlequín patético de una diva de revistas del corazón después de haber criticado tanto a ese mundo en su ensayo La civilización del espectáculo. O Toledo, al que muchos creyeron el regenerador Benito Juárez peruano y acabó degenerado y preso.
O Gorriti, el supuesto gran periodista de investigación que acabó como un malvado manipulador por sus odios. O Zileri, como evasor tributario y cabeceador múltiple. O Belmont, de animador radial y alcalde simpático otrora a ese lunático rabioso de ahora. O Javier Pérez de Cuéllar, con esa horrible telenovela final de problemas familiares por herencias. O Mirko Lauer, de prometedor “niño prodigio” literario y juvenil intelectual marxista a un viejo que redacta poemas estúpidos sobre ovnis, de empleado eterno de Mohme. Como sentenció el político inglés Enoch Powell: All political lives, unless they are cut off in midstream at a happy juncture, end in failure (Todas las vidas políticas, a menos que sean interrumpidas en un momento feliz, terminan en un fracaso).
¡Julio Velarde, por favor no la embarres!






