Aldo Mariátegui
Perú21, 2 de marzo del 2026
“Tras la caída de Maduro y con el castrismo cubano agonizante, es otra muy buena noticia que USA e Israel se hayan cargado al monstruo de Jameneí».
Me sorprende mucho que un diario izquierdista, nacionalista y estatista como La República esté tan preocupado por que el Estado —o sea, los peruanos— le pague a los bonistas acreedores de Petroperú. Eso se desprende del reciente artículo dominical publicado (“Gobierno plantó a las mayores gestoras de inversión del mundo” 01-03-26) por su redactor Aarón Ramos Medina, que más parece un practicante de la oficina de Wall Street del imaginario personaje Gordon Gekko que un redactor empleado por el rojimio Mohme, dada su angustia por que se reciba con alfombra roja y se les garantice un pago estatal (que no corresponde, porque el Estado peruano no le dio garantías explícitas a los bonos de Petroperú) a gigantes capitalistas como Blackrock, Pimco o Vanguard, colosos financieros que a primera vista le parecerían muy malévolos a los zurdos del diario La República.
Este no es el primer artículo al respecto de Aarón Ramos Medina, pues el viernes 27 de febrero publicó la nota titulada “Un default de Petroperú sí podría afectar el costo de financiamiento del Gobierno”, en donde una entrevista demasiado amable a un señor Renzo Merino de la calificadora Moody´s refuerza la posición de los bonistas.
¡Por supuesto que no creo que sea una campaña direccionada!
Todo este cambio tan procapitalista y en favor de los intereses de los bonistas (megafondos capitalistas) en Aarón es curioso, porque en casi todas sus notas anteriores apoya más bien las posiciones del sindicato, de los estatistas, rojos, etcétera. Y también me sorprendió que exdirector de Petroperú Pedro Gamio sean tan favorable a los bonistas.
P.D.: Tras la caída de Maduro y con el castrismo cubano agonizante, es otra muy buena noticia que USA e Israel se hayan cargado al monstruo de Jameneí y a varios de su cáfila, miserables que han oprimido y sangrado por décadas a Irán y han perturbado al mundo, con su religión como coartada.






