Aldo Mariátegui
Perú21, 18 de marzo del 2026
“Aparte de ser mediocre, como muchos anteriores, este gabinete encabezado por Miralles no era especialmente malo como para ‘negarle la confianza’…”.
Esta crisis de gabinete debe ser una de las más absurdas e innecesarias de las muchas de ese tipo que hemos tenido en el Perú. Ha sucedido faltando tan pocos días para la primera vuelta y sin que ningún ministro haya hecho nada especialmente reprobable. Aparte de ser mediocre, como muchos anteriores, este gabinete encabezado por Miralles no era especialmente malo como para “negarle la confianza”, dentro de esa idiota figura legal llamada “la investidura”, ese voto obligatorio de aprobación a todo gabinete nuevo al presentar sus políticas públicas y que felizmente ya ha sido eliminado de nuestras prácticas constitucionales a partir del nuevo gobierno que asuma el 28 de julio próximo. Esa “investidura” sobraba en un régimen semipresidencialista como se supone que es el peruano (aunque haya mutado en un “parlamentarismo de facto”) y sobra aun más en una presidencia de carácter transitorio que ha emanado precisamente del Congreso. Ya antes tuvimos situaciones absurdas por culpa de la “investidura”, como esas dos votaciones con los gabinetes humalistas encabezados por René Cornejo y Anita Jara o la humillación infringida al abortado aspirante a premier vizcarrista Pedro Cateriano.
Como al parecer este gabinete no había conseguido los votos necesarios de este “Congrezoo” para sobrevivir, se optó por nombrar otro premier y así ganar por lo menos un mes más de vida antes de enfrentar otra “investidura”. Una vergüenza irresponsable por parte del “Congrezoo” por donde se le vea, con la agravante de que se disminuye aún más el estatus de ser premier y ministro en el Perú (hemos llegado al punto de que incluso periodistas dedicados a lo político como este servidor ya no recuerda o sabe el nombre de muchos ministros).






