Aldo Mariátegui
Perú21, 17 de marzo del 2026
“Fue un error sacar tan apresuradamente de carrera a Philip Butters de la candidatura por Avanza País y reemplazarlo por el correcto pero desangelado general José Williams”.
-En España acaba de ocurrir algo en las elecciones regionales de Castilla y León que el Perú no se puede permitir: el derechista VOX perdió tres escaños a manos de los socialistas por culpa del grupúsculo derechista “Se Acabó La Fiesta”, que le restó votos decisivos. El elector peruano de derecha —como también el simpatizante fujimorista, porque Keiko no va a ganar en segunda vuelta— debe votar masivamente por el derechista que vaya adelante, sea quien sea. No estamos para regalar otra vez la segunda vuelta, como cuando Porky y De Soto, que juntos sumaban 23%, se dividieron el voto derechista y pasó Keiko.
—A estas alturas parece evidente, con base en los sondeos, que fue un error sacar tan apresuradamente de carrera a Philip Butters de la candidatura por Avanza País y reemplazarlo por el correcto pero desangelado general José Williams. Aparte de que Butters ya era una cara conocida (a Williams pocos aún le ubican), su intensa personalidad le garantizaba una constante atención mediática y muy probablemente Phillip hubiera dado que hablar en los debates, pues es muy rápido para el punto y contrapunto. Cierto que abrirse un espacio electoral entre lo que ya ocupan Porky y Keiko no era una tarea fácil para Butters o Williams, pero intuyo que al primero le hubiera sido menos arduo. Tampoco idealizo a Phillip. Peor no pudo planificar ese desastroso viaje a Puno, soltó disparates —muy impopulares encima— como que había que nacionalizar a todos los venezolanos presentes en el Perú, atacó gratuitamente a otros candidatos que no eran sus “targets” (Keiko, Barnechea) y se moderó por momentos tan excesivamente que lució hasta artificial (igual que Espá). Pero por lo menos daba que hablar y eso en política es vital, mientras que Williams pasa desapercibido y eso en política es letal. Tal vez me equivoque; con este “electarado” tan caprichoso nunca se sabe y basta con que te toquen las gónadas o no comas un chicharrón para que todo cambie y cualquiera termine siendo el outsider.






